El Vive Latino ya es legal

El Vive Latino ya es legal

Por: Mariana Lagunas

El pasado fin de semana, 18 y 19 de marzo, se llevó a cabo la 18 edición del Festival Iberoamericano de Cultura Musical, o Vive Latino para los cuates. Llegó a la mayoría de edad entre críticas y repetidas profecías de su muerte. Con variaciones en sus días de duración, con pocas sorpresas en el line up y con la repetición de una fórmula que pudo parecer novedosa en su momento pero que ahora ya luce gastada, el festival musical se hizo adulto.

El escenario fue el Foro Sol, desde lejos podían observarse las mantas de colores y los escenarios que pusieron los patrocinadores para tomarse la foto del recuerdo.

Las actividades comenzaron temprano. Seis escenarios se colocaron para que las bandas presentaran su oferta musical. A las dos de la tarde Tessa ia comenzó a llenar la tarde de acordes desde la carpa Doritos.

Tessa ia pasó del cine a la música, es la protagonista de la cinta Después de Lucía, y tuvo un recibimiento aceptable por el público. Aunque tiene poco en la escena musical ya logró llegar a un escenario del Vive Latino. Ella es hija de la actriz Nailea Norvid.

Las actividades en el escenario Indio, el principal, comenzaron poco después de las dos de la tarde, con Esteman, quien estuvo acompañado de la argentina Daniela Spalla. Junto con los rayos del sol, la gente entraba en calor para la larga jornada que les esperaba.

Los trajes de tiritas, como de árboles de Navidad de las japonesas The 5, 6, 7, 8’s llaman la atención en el escenario Indio. Uno de sus patrocinadores es Aeroméxico. ¿No había grupos mexicanos que apoyar?

Ya hace calor. Pasan de las tres de la tarde. Pasan las cervezas en vasos conmemorativos, pasan las gorras, los lentes oscuros. En el escenario VL el baterista de Diamante Eléctrico ataca los tambores y también una botella de whisky. Sin el menor pudor, frente a la audiencia, da cuenta del licor.

El ska retumba en el Foro Sol. En uno dos que probó la fortaleza del público a las cinco y media de la tarde se escuchó a la Tremenda Korte en el escenario Indio Pilsner Plata y cerca de las seis en el indio a Inspector. Comienza la parte central de los line ups.

El Vive Latino es un microcosmos. Mientras la gente pasa de un escenario a otro, en un itinerario que llevan días diseñando, como si fue el mapa de una excursión, también se aprovechan de la oferta de bebidas y comidas que hay. Así como se pueden degustar hamburguesas, hot dogs y antojos de la más variada esencia, también hay quien se preocupa por las personas que buscan no sólo algo para llevarse a la boca, sino que tenga un mínimo de calidad, así pudimos ver un puesto que tenía pollo a las finas hierbas.

Las voces principales convergen en el foro Sol. A partir de las ocho de la noche se suceden los Caligaris, Fabuloso Cadillacs y Prophets of Rage en el escenario Indio. En el Indio Pilsner Plata estuvieron Illya Kuryaki and The Valderramas, Jarabe de Palo, Babasónico y Bronco, mientras que en el Escenario VL cerró Kinky las presentaciones.

La nota emotiva la dio Jarabe de Palo luego de que su vocalista, Pau Donés, anunció que el cáncer que creía superado ha regresado y que está más agresivo. Con la decisión de que el cangrejo, como él llama, no lo frenará, se lanzó a esta gira, que es una muestra de amor por la vida.

Las consignas políticas no se hicieron esperar. El súper grupo Prophets of Rage, formado por integrantes de Rage Against the Machine, Public Enemy y Cypress Hill, se lanzaron en contra del presidente estadounidense Donald Trump y su proyecto de muro fronterizo.

Con esta carga musical, emotiva y política cerró el primer día del Vive Latino

El segundo día estuvo lleno de energía. El sol parecía que iba a rematar las quemaduras producidas en la primera jornada. Desde temprano la música tomó el Foro Sol. Cerca de las dos de la tarde Driven apareció en el Escenario VL y posteriormente en el escenario Indio, el principal se escuchó al grupo español La Pegatina.

Una de las innovaciones del festival fue la parte llamada El Parque, donde se montaron juegos de boliche, canicas, tiro a gol y pesca para que los niños pequeños pudieran entretenerse mientras los papás escuchaban a sus grupos favoritos.

El escenario principal se cubrió de nostalgia cuando Enanitos Verdes primero y Hombres G después ofrecieron sus éxitos. Los jóvenes de ayer recordaron su vida noventera y comprobamos que es cierto el lugar común de que no es lo mismo los tres mosqueteros que veinte años después.

Los tonos guapachosos que dejó en el aire Bronco un día antes los retomó la Sonora Santanera en el escenario Indio Pilsner Plata. Con el ánimo alto llegó Mon Laferte, chilena que en los comienzos de su carrera musical solista llegó a usar los recursos de una fondeadora para poder costear sus presentaciones y que ahora se cotiza como rockstar. Laferte le cedió el lugar a Julieta Venegas y el escenario cerró actividades con El Cuarteto de Nos.

La Carpa Intolerante se ha caracterizado por mantener la oferta de grupos o solistas emergentes. Ahora destacaron Chingadazo de Kung Fu y Juana la Rodillona entre quienes ofrecieron su música. Para darle la parte de experiencia Monocordio estuvo en este escenario.

Para cerrar las actividades del escenario central llegaron Zoé y la presencia internacional de Justice.

De esta forma el Vive Latino cumplió su mayoría de edad y deja varias reflexiones en el aire. El cartel, según comentaron asistentes al mismo, estuvo flojo. No hubo grandes nombres y varios de los participantes llevan años de tocar en el concierto.

Falta impulsar nuevos valores y la idea de presentar géneros alternos al rock, como la música tropical o grupera, no está clara, más allá de un criterio comercial.

El Vive llegó a los 18 años, para que siga vigente debe mantenerse innovador y propositivo.

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