Una tarde entre libros

Una tarde entre libros

Por: Camila Lara y Estefanía Tinajero

En México ya es costumbre escuchar la frase “nadie lee”.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), un mexicano en promedio lee aproximadamente 3.8 libros al año, mientras que en Chile, la población lee 5.4 ejemplares anualmente. De ahí la razón de ser de eventos como la Feria Internacional de Libro (FIL) cuya sede es en el Palacio de Minería.

Dicho recinto se encuentra ubicado en la calle de Tacuba  #5 en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Este año la FIL celebra su  38 edición  homenajeando al estado de Querétaro tendrá lugar hasta el seis de marzo. A pesar de que se dice que en México no se lee, la FIL logra convocar a públicos indistintos.

Al entrar al Palacio uno queda asombrado por la arquitectura del lugar, hace  pensar que no hay mejor cede para este. Toda la planta baja está llena de stands de grandes editoriales, tanto mexicanas como internacionales.

Aunque la Feria siempre es un evento muy publicitado, ver tanta gente reunida, con la intención de estar más cerca de la literatura, siempre resulta un evento cultural-social para ser admirado.

La Feria del Libro se instauró desde la época de José Vasconcelos, quien fue uno de los principales precursores  de la Feria; realizada con el objetivo de fomentar la lectura en la ciudadanía pues para Vasconcelos el acercamiento de la población hacia la cultura era primordial.

Además de contar con editoriales como, Océano o Penguin-Random House, la FIL también ofrece otras actividades, entre ellas las jornadas juveniles en donde hay talleres cuya tarea principal es promover la lectura en los jóvenes o conferencias en donde hablan sobre la relevancia de las bibliotecas en el desarrollo estudiantil.

Y es importante destacar que también se les da voz a autores mexicanos. En esta ocasión formamos parte de la presentación del escritor Enrique González Rojo Arthur, quien junto con el experto en poesía, Fernando Corona, compartieron con la audiencia el novelema titulado Abelardo y Eloísa.

Enrique González Rojo Arthur, un hombre cuya mente y espíritu esconden sus casi 90 años. El tercero en una generación de poetas y cuyo más grande mérito es haber logrado esa fusión literaria entre la poesía y la novela así como el cuentema (resultado de la unión entre el cuento y el poema). Es un hombre cuyo camino fue marcado desde la cuna por la literatura al casi haber sido aplastado por dos tomos de la enciclopedia británica, y desde entonces las letras y Rojo Arthur han tenido una relación de por vida.

Si fragmentáramos a Rojo Arthur en cuatro partes podríamos decir que es un hombre compuesto por el magisterio, la literatura, la filosofía y el compromiso político, que son elementos que forman el trabajo de toda su vida. Con el fragmento de su nuevo trabajo que fue leído ante una breve audiencia Rojo Arthur mantiene esa claridad de pensamiento que le es característica además de que ofrece imágenes que conjuntan y convergen la fuerza de sus pensamientos con una estructura poética.

Entre otros campos de interés del erudito hay incursiones en temas del psicoanálisis, sus antiguos gustos por la música y el cine, pero ahora con mayor tiempo y disposición.

De sus obras destacan:

Luz y Silencio

Para deletrear el infinito (en cuatro tomos)

De mis dominios (1998)

El Junco (2000)

La cantata del árbol que camina (2000)

El primer burlador y otros don Juanes (2001)

Memoralia del sol (2002), Viejos (2002)

Animales (inédito) (2013)

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