Una mirada a Cumbre Tajín

Una mirada a Cumbre Tajín

Entrevista con Tareke Ortíz
Por: Héctor Antonio Meza

Tareke Ortíz es director artístico y de programación cultural de Cumbre Tajín, además de compositor y actor. En entrevista para Palabra Digital, nos habla sobre su trayectoria y lo que ha representado para él Cumbre Tajín.

Tareke Ortíz opina que para futuros proyectos de Cumbre Tajín, “se buscará dar a la gente una experiencia de descubrimiento, que si bien seguirán programando algo que esté en el gusto del público, también buscarán sorprenderlo con nuevas cosas”.

El director asegura que para los organizadores fue un año particularmente be-llo, porque pudieron disfrutar más del festival, por ejemplo: lo que quedó intacto como el centro de las artes indígenas y las actividades culturales al rededor de él, que forman parte de un proyecto de regeneración cultural, al reducirse la programación y la cantidad de actividades a desarrollar en general, corroborando una vez más, el festival tiene un valor enorme, que no tiene nada que ver con que tan conocido sea quien esté en el escenario principal.

“Lo que decidimos fue enfocarnos en artistas mexicanos, que han tenido una proyección internacional muy fuerte y no nada más porque fuera lo que el pre-supuesto les permitía. El nuevo presupuesto se pudo haber utilizado de mu-chas otras maneras aunque fuera menor, pero se deicidio así contra las expec-tativas de muchas personas del público.

Además, el organizador también dijo que “con la finalidad de reforzar nuestra propia perspectiva como mexicanos, como artistas mexicanos, decidimos le-vantarnos el ánimo de esa manera y confrontar a nuestro público y decirle por qué  no aprecias también a tus propios artistas, eso fue lo que hicimos el año pasado y es a abrir nuevos panoramas en la cultura”.

Tareke comenta que llegó a Cumbre Tajín como productor y compositor musi-cal, para el espectáculo de las pirámides, llamado el “magno evento” y era muy complejo, por toda la gente en vivo, que se componían alrededor de 350 per-sonas, además de 5 compañías de danza contemporánea y orquesta sinfónica.

Tareke Ortíz  comenta que se pensó en él para trabajar en Cumbre Tajín, por-que logro enlazar la cultura Totonaca y otras formas de arte europeo o nortea-mericano  en su momento, como un espectáculo que hizo con un grupo de voladores, con la danza de los “voladores de Papantla”, en combinación con artistas escénicos de varias partes del mundo, que utilizan el espacio escénico muy distinto a como ellos lo hacen y todo esto en un teatro de la escena “off Broadway” en Nueva York.

Además dice que como compositor y escritor le fue muy bien a él y al elenco, ya que fueron recomendación de la semana por The New York Theatre Maga-zine y tuvieron llenos totales toda la temporada. Además anexa que a través de este tipo de experiencias en varios lugares del mundo se formó como alguien que puede establecer puentes de un lado a otro y siempre encontrando formu-las conciliatorias de lo que es el arte en sus distintas formas, por lo que Cum-bre Tajín es un ejemplo de eso.

“Comencé a trabajar como compositor, formado en técnicas de investigación etnomusicológica en la UNAM, donde el arte y la música son un fenómeno cultural. Pude desarrollar ciertos proyectos que tuvieron que ver con la comunidad totonaca y el uso escénico de su música, desde los resanderos hasta los tamboreros o los músicos de las danzas”.

Ortíz asegura que se involucró con todo lo que tenía que ver con ellos en este “magno evento”, pero después se fue introduciendo en la formación de coros infantiles con repertorio totonaca que hasta entonces no existían en la región, ya que había canciones como “La cucaracha o el Himno nacional en lengua totonaca”. “Formé coros, trabajé con actores, productores de cultura y parale-lamente como promotor cultural, conociendo las inquietudes y necesidades de la comunidad totonaca. Al mismo tiempo formé una carrera internacional como compositor en escenarios muy diversos, lo mismo fuera componer para un mu-sical en Nueva York, que para una obra experimental en Berlín o Ámsterdam, o participar en clínicas o laboratorios de compañías de teatro”.

Tareke comenta que “hay tantas formas de arte, como gente hay en el mundo”, además que no se favorece una  forma de arte por encima de las otras, sí no que el “arte mayor”, está en hacerlas convivir a todas”.

Para él, Cumbre Tajín, probablemente sea el único festival del país, que respe-ta y valora la complejidad de la identidad mexicana, no favorece la estética eu-rocentrista, americanista, comercial o indigenista del arte, “si no que lo que no-sotros somos,  ya que es un espejo muchísimo más complejo de lo que somos y por eso le gusta el festival”.

El compositor señala que para formar parte de Cumbre hay muchas formas de hacerlo,  entre ellas están las siguientes: El conocer o ser una persona que forme parte de la región y se dedique a alguna actividad artística, van a buscar-lo en algún lugar, hasta dar con el artista. Otra es el accesar a través de un sis-tema de recepción de proyectos que está conectado a la página del festival, donde cualquier persona que imparta talleres, conciertos, obras de teatro al aire libre o que tenga un proyecto que presentar con relación a los temas de Cumbre Tajín, puede entrar al portal en las fechas de apertura, meter la infor-mación que se requiere para saber si es programable o no en cuestión no sólo de contenido si no también en logística, costos, necesidades técnicas, entre otros.

“El gusto del público es otra de las formas y esto se ve a través de redes socia-les y con eso nos acercamos directamente al artista o lo contactamos con su manager o la agencia que lo promociona”, comenta Ortíz y añade que en cuanto a perfiles, les interesa que sea gente a la que le interesa el proyecto.

Tareke define a Cumbre como un proyecto de regeneración cultural, antes que ser un festival y comenta “que por eso no se llama festival, se llama Cumbre, porque en una cumbre se reúnen por definición los principales representantes de varias formas de pensamiento, para generar y discutir nuevas formas de hacer cultura, comunidad, sociedad, etc. Y a partir de eso buscar y encontrar nuevas formas y soluciones a nuestro presente y futuro”.

Por lo que remarca que les interesa que vengan artistas que le interese Cum-bre y un proyecto cultural, que sepan manejarse en términos de intercultura, que les interese aportar un grano de arena por la regeneración cultural de una región, pero sobre todo por la de un país, que todavía hoy en día, maneja términos y se conduce en su relación con sus culturas originarias, con un nivel muy colonizado de aproximación, muy racista, que en lo único que deriva es en un subdesarrollo mayor.

“Mucha gente nos pregunta cómo llegó Björk, no quería regresar a México después de una serie de experiencias que había tenido, pero a Cumbre si vino porque le interesó, no fue nada más porque Cumbre “le llegara al precio”, en realidad ella vino varios días antes, estuvo con sus padres reconociendo todo el lugar y a ver las pirámides, la gente viene a apoyar un proyecto de regenera-ción cultural, no solamente para utilizarlo como plataforma”, por lo que remarca que “Cumbre, no es una plataforma para los artistas, antes que ser un proyecto de regeneración cultural”.

“Cumbre Tajín fuera de México es reconocida por su identidad cultural y en México, no tanto por eso, además de ser patrimonio de la humanidad, porque ve hacia el futuro, está pensando en generar nuevas formas de ser y más en nuestro país, como están las cosas”, comentó Tareke Ortíz.

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