Una casa dividida

Irma LujánLa situación del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que acaba de festejar su 85 aniversario, luciendo como en sus mejores tiempos, contrasta totalmente con la situación que viven los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD), ya que ambos están envueltos en divisiones muy fuertes y muy pronunciadas, que sin lugar a dudas les debilita su estructura porque “una casa dividida contra sí misma, cae”. [1]

Han sido del dominio público las múltiples confrontaciones que ha habido entre los dirigentes de los partidos de oposición, más importantes. Por un lado tenemos al PAN que tuvo una serie de confrontaciones el pasado 19 de mayo, cuando su dirigente, Gustavo Madero, en uso de sus facultades, removió al senador Ernesto Cordero Arroyo como coordinador parlamentario de su partido en el Senado de la República, en medio de críticas de varios senadores que apoyaban al senador Cordero.

Madero argumentó que en su momento nombró a Cordero porque tenía el perfil, pero que estaba convencido de la necesidad de removerlo de su cargo porque había que tener a alguien con plena confianza, que pudiera representar la voz del partido. Mientras que Cordero se defendió diciendo: “hay quienes creen que Acción Nacional debe ser un satélite del PRI”.

Y a pesar de que hubo una carta de apoyo a Ernesto Cordero, firmada por 24 de los 38 senadores panistas, enviada al dirigente panista,  en la que mencionaban  que el senador estaba dotado de la capacidad necesaria para cumplir con su encomienda, argumentado que: “está más que acreditada su legitimidad, interlocución, acción, decisión y cohesión para llevar a buen puerto la agenda legislativa y los principios de doctrina de Acción Nacional”. Madero no cedió ante la presión y removió a Cordero de su cargo.

Tal es la división interna del PAN, que la misma Josefina Vázquez Mota anunció hace unos días su decisión de declinar en la contienda por la presidencia de su partido, que se llevará a cabo el próximo 18 de mayo, comentando que: “las posibilidades de una nueva etapa de diálogo, solidaridad y concordia entre los panistas no se avizoran. Por el contrario, la elección se ve amenazada por la exacerbación y la segmentación del partido y por una lamentable radicalización de los intereses de grupo. Así que la división y los pleitos del partido están siendo por demás evidentes”.

En el PRD la situación no es tan diferente, a pesar de que siempre ha existido la segmentación dentro del partido con la llamadas “tribus”. Por un lado están las declaraciones del secretario general del PRD en el DF, Enrique Vargas Anaya, quien comentó: “Estamos a tiempo de impedir una desbandada y para impedirla, Nueva Izquierda tiene que dejar la dirección del partido y tiene que permitir que cuadros diferentes con una ideología clara de izquierda dirijan al instituto político".

Respecto a la participación de su partido en el Pacto por México y el papel que tuvieron en la aprobación de las reformas hacendaria y fiscal, Vargas Anaya comentó: “Yo creo que sobre todo los diputados y senadores que votaron por la reforma hacendaria y por la reforma fiscal y los dirigentes que fueron los promotores del Pacto por México, son los principales responsables de una posible salida de militantes, porque prácticamente entregaron al partido a Peña Nieto, y evidentemente que muchas de las acciones del PRD ya no responden a las aspiraciones de muchos mexicanos que creyeron en el partido para lograr cambios en este país”.

Existe tan poca confianza dentro de las filas de este partido que algunos personajes como Marcelo Ebrard han visto con buenos ojos el hecho de que el Instituto Nacional Electoral (INE) sea quien organice la elección interna. Y tal es su desorganización o desacuerdo que ni siquiera tienen una fecha definida para llevar a cabo la renovación de su dirigencia.

Ambos partidos han encontrado la oposición dentro de su estructura y han dejado de serlo afuera, en donde se supone que deberían de ser un contrapeso importante, real y palpable para el gobierno actual. Y mientras ellos se desgastan con sus pugnas internas,  “el PRI se prepara ya para triunfar en unidad”, como lo dijo su dirigente César Camacho Quiroz, durante su intervención en la celebración de su reciente aniversario.

La renovación en la dirigencia de estos partidos no es poca cosa, ya que de ello dependen también muchos de los acuerdos o desacuerdos que se lleven a cabo con el Gobierno. Lo cierto es que  sus divisiones son tan fuertes y evidentes que no se ve por donde cambie la situación, hecho que nos les favorece a ellos, ni a la sociedad en su conjunto, ambos han olvidado un elemento básico en cualquier estructura u organización, que “una casa dividida contra sí misma, cae”.

 

[1] Lucas 11:17

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