Un baile trágico

Un baile trágico

Por: Leonardo Miguel Chavarría Villalba

Bob Fosse dejó en evidente manifiesto el comportamiento autodestructivo que lo llevaría a la muerte por un ataque cardiaco a los 60 años. All that jazz es todo Fosse. Este musical está constituido por una coreografía lograda por un elenco de cuerpos hermosos, cuidadosamente seleccionados, que acompañan a un hombre demasiado carismático, pero de actitud mediocre; adicto al sexo, a las anfetaminas y al anhelo de una muerte seductora.

El director y coreógrafo estadounidense, Bob Fosse, presenta a All that jazz como una obra autobiográfica que retrata la época en que se dedicó de forma simultánea a la edición una película sobre la vida del comediante Lenny Bruce (Lenny, 1974) y a la imposible labor de lograr su musical de Broadway, Chicago. Aquel periodo presagiaba el desgaste físico y psicológico de la vida de Fosse, al igual que la del personaje principal de su filme.

All that jazz es protagonizada por Joe Gideon (Roy Schneider), un genio creativodel entretenimientoque se encuentra trabajando─como Fosse─  en coreografías para una presentación en Broadway y, al mismo tiempo, en la edición de la película de otro comediante. Sus desayunos consisten en canciones de Vivaldi, una dosis diaria de cigarros en cadena, sexo y dextroanfetamina, droga que estimula la actividad física y creativa, pero que crea una fuerte dependencia. Un artificio patentado cuyo efecto secundario puede terminar provocando erecciones constantes y casi perpetuas, pero que encaja con la libido del sátiro coreógrafo.

Fosse implementa la sexualidad de forma constante en All that jazz: desde inicios de la película, presentan a Joe como un hombre hipersexual que no cree en el concepto de fidelidad y que no le importa tener sexo con otras mujeres a pesar de tener una ex esposa, novia e hija conscientes de los actos sucios que él comete.

En uno de los flashbacks de la película, Joe ─esta vez como un adolescente de 19 años─se prepara para llevar a cabo una de sus primeras actuaciones de baile en una cantina sucia y casi despoblada. Previo a su presentación de tap, tiene un encuentro tras bambalinas con tres empleadas que lo seducen de manera demasiado lasciva. Le acarician su sexo, provocándole una erección; luego, el presentador del bar lo convoca inmediatamente a bailar. Al inicio de su acto, los pocos asistentes comienzan a burlarse de él con risas histéricas: había manchado sus pantalones con semen. Aquella memoria lograría explicar la falta de empatía que el Joe de los 40 años tendría hacia las mujeres. Un hombre tan marcadopor ese evento que, incluso, gusta coquetearle a la muerte.

Joe es un hombre obsesionado con la danzay que desdeña el trabajo de otros que interfieren con la edificación creativa de su obra. El sexo y su vena machista los implementa en el baile que dirige; aquello le apasiona. Cuando les presenta a sus socios los avances de la coreografía de la realización musical, el elenco de mujeres de anatomía acabada y hermosa comienza con un baile y un canto con temática de aerolínea ficticia, llamada Air-otica: “They only live to service you-u”. Al número le sucede una serie de compases eróticos y frenéticos, manifestados conlas pocas prendas de unos cuerpos danzantes, estéticos, sudorosos ybellos. Al concluir el ensayo, los socios se preguntan, preocupados, por qué para Joe todo es “sexo, sexo, sexo”.

El comportamiento autodestructivo de Joe desafía a la propia muerte en infinitas ocasiones. Los resultados de su desapego a su salud lo conducen a perder el control sobre su cuerpo ─que es lo único que dirige con evidente maestría─. El coreógrafo termina postrado en una camilla en el hospital a pesar de las constantes advertencias de los doctores, así como de su hija: “You should stop screwing other women.

Los diálogos de los personajes que exhortan a Joe a acabar con sus vicios no son gratuitos. Al ser una película autobiográfica, Bob Fosse retrata en algunosactores los consejos que él mismo llegó a ignorar cuando cruzó por una situación idéntica a la de Joe. Una vida desenfrenada que podría conducirlo a una muerte precoz y a una obra inconclusa.

La última coreografía es un sueño delirante de Joe. El fin se aproxima. Y está bien: él le canta a la muerte para luego seducirla, esta vez, más de cerca. La tragedia del coreógrafo es la consecuencia de las salvajes exigencias del mundo del espectáculo. Con All that jazz, Bob Fosse nos confiesa: “Conozco al monstruo porque he vivido en sus entrañas”.

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