Tres días, tres medallas, tres veces

Con Tokio 2020 a un año de celebrarse, es propicio recordar tres gloriosos días en tres justas olímpicas diferentes donde tres mexicanos subieron al podio y llenaron de gloria a México.

Por: Rodrigo López

Treinta y dos años, 11,705 días además de siete Juegos Olímpicos, tuvieron que pasar para que México tuviera otra jornada de tres medallas olímpicas en un día; han pasado tres años de aquella tarde en Río que se unió a Los Ángeles y a la capital mexicana como ciudades de gloria para el olimpismo nacional.

México 1968

24 de octubre, la Alberca Olímpica Francisco Márquez retumbaba de la emoción pues María Teresa Ramírez cerraba de manera espectacular los 800 metros estilo libre femenil para –inesperadamente y con una décima de segundo de ventaja- llegar en tercer lugar y subirse al podio olímpico.

María Teresa (izq.) gana dramáticamente el bronce en México 68.
María Teresa (izq.) gana dramáticamente el bronce en México 68.
Foto: El Sol de México

A unos kilómetros, en la Arena México, Agustín Zaragoza y Joaquín Rocha perdían las semifinales de boxeo ante peladores rusos y checoslovacos (los mejores de la época) sin embargo, les fue suficiente para colgarse el bronce.

26 de octubre, nuevamente la Alberca Olímpica se tiñó de gloria pues Álvaro Gaxiola, en el ocaso de su carrera, dio una exhibición casi perfecta en la plataforma de 10 metros y ganó plata.

Unas horas después, nuevamente en “la México”, los pugilistas Ricardo Delgado y Antonio Roldán, ambos venciendo a los grandes favoritos, el polaco Arthur Olech y el americano Albert Robinson respectivamente.

Dos oros y una plata para México.

Los Ángeles 1984

Viernes 3 de Agosto, el sol de California estaba “en su punto” al mediodía cuando Ernesto Canto entraba al Coliseo de Los Ángeles liderando la marcha de 20 kilómetros, segundos después Raúl González aparecía en el mismo escenario como segundo lugar.

Nadie les quitaría el “1-2” para México (el último doblete hasta la fecha en los juegos para el país). Canto rompería el récord olímpico gracias a su tiempo de 1:23:13, apenas siete centésimas adelante de su compatriota y dejando atrás al italiano Maurizio Domilano quien llegaba como vigente monarca.

Más tarde, en el velódromo, Manuel Youshimatz daba la gran sorpresa al colarse en el podio de la carrera por puntos consiguiendo 29 unidades gracias a un gran cierre que sólo lo dejó una vuelta atrás del belga Roger Ilegems y del alemán Uwe Messerschmidt.

Manuel Youshimatz compitiendo en LA 84' TRES
Manuel Youshimatz compitiendo en LA 84'
FOTO: COM

Cayó la noche y con ella se confirmó la historia ya que la bandera mexicana visitó cada una de las posiciones del podio en unos Olímpicos.

11,705 días después…

Río 2016

Sábado 20 de Agosto de 2016. Arena Carioca 3 de Río de Janeiro. Cuatro pm.

María del Rosario Espinoza ganaba dramáticamente en punto de oro a la norteamericana Jackie Galloway para asegurar medalla. Más tarde caería en la final ante la china Shuyin Zheng por lo que se colgó la plata en la categoría de los +67 kilogramos en taekwondo.

Al mismo tiempo en que “Chayito” aseguraba presea, Germán Sánchez se lanzaba 10 metros hacia el agua desde la plataforma en el Complejo Acuático; De sus seis clavados en ninguno bajó del promedio de ocho y a pesar de calificar en último lugar a la final, se colgó el metal argento que además significó el catorceavo podio para México en clavados (lo que convierte a esta disciplina como la más fructífera para la nación en JJ.OO).

En la noche, se dio la que probablemente es la sorpresa más grande que ha dado México en Olímpicos pues Ismael Hernández de pentatlón moderno, corría a la meta en la última prueba llegando a 1468 unidades totales, apenas una más que el francés Prades pero más que suficientes para conseguir el bronce y la primera medalla en la historia de esta disciplina para México.

El de Cuautla no estaba considerado ni en el top-10 de su disciplina.

Los tres medallistas sonríen con sus preseas.
Los tres medallistas sonríen con sus preseas. Foto: Milenio

Los mexicanos se fueron a la cama soñando con otra fecha igual de magnífica sin importar cuándo ni cómo, mucho menos el lugar. Solo ponen una condición, no volver a esperar 11,705 días.

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