The Revenant ¿Lo mejor de Iñárritu?

Por Irving Chaga Existen directores de cine que ven en los premios un mero alarde de ego y vanaglorio, sin embargo asisten a las ceremonias con sus mejores ropas y sonrisas para lograr la mejor fotografía de la noche. "No necesito el Óscar" fue una frase que repitió una y otra vez Alejandro G. Iñarritu un par de meses antes de la entrega de los que son catalogados como los premios más importantes de la industria cinematográfica. Y contra algunos pronósticos, ganó. Y no sólo mejor dirección, ganó otro par de estatuillas para dejar aquella 87° entrega de los premios Óscar plasmada en el recuerdo colectivo como la más exitosa para un mexicano en toda la historia. Birdman obtuvo 9 nominaciones, de las cuáles ganó 4, incluyendo la más importante de la noche: Mejor película. Esta cinta, con un reparto no muy llamativo, pero de respetable trayectoria y calidad, logró nominaciones para tres de las cuatro categorías actorales, no se llevó ninguna. "El negro" se erigía como el mejor director de todo 2015 y entraba a un club selecto de la historia del cine que se graba con letras de oro para la posteridad, sin embargo él lo tenía claro, no lo necesitaba. Y probablemente es por eso, que justo un par de meses después comenzaría la filmación de un proyecto muy ambicioso, tal vez el más grande de su carrera: The Revenant, que contaría una vez más con la maestría del fotógrafo E. Lubezki y un factor imposible de dejar de lado, el protagónico estaría a cargo de Leonardo DiCaprio. Ingredientes perfectos para superar con creces, el éxito rotundo de su más reciente filme (Birdman) ¿Cómo superar esta pieza sublime del cine moderno? ¿Cómo igualar los colores y encuadres logrados por "El chivo"? ¿Cómo innovar aún más después de encontrar en el plano secuencia la vía para contar una gran historia? Pues encontró la manera. The Revenant es una película que se mueve sin prisas, con una elegancia glaciar. Una película con una trama sencilla, que nos remite a lo más puro de la naturaleza humana, a sus sentimientos más primarios. Un amor filial que es el gran combustible de la venganza, de la supervivencia. El largometraje de más de 150 minutos, nos ofrece un estilo cada vez más reconocible: planos secuencia que transportan lentamente a la intimidad de la acción. Tomas largas, interminables, que nos dejan apreciar cada detalle. Una fotografía espectacular, donde el fotógrafo E. Lubezki (que busca su tercer Óscar consecutivo, logro nunca antes obtenido) hace de esta película una obra maestra visualmente hablando, dibujando cuadros llenos de simbolismos y colores alucinantes. Y finalmente, un duelo actoral de buen nivel (DiCaprio / Hardy), donde sin duda, el guión está al servicio de DiCaprio, permitiéndole (a veces excesivamente) mostrar sus dotes histriónicos llevados hasta el límite. ¿Qué tanto se actúa tener frío cuando realmente hace frío? Se preguntarán algunos, pues las condiciones del rodaje fueron realmente extremas. Pero la actuación de Hardy y DiCaprio van más allá de las condiciones climáticas, sus motivaciones hacen que la veracidad en la interpretación, en cada gesticulación sea verosímil. Esta cinta, ya ganó múltiples globos de oro, y obtuvo 12 nominaciones al Óscar, tres más que Birdman el año pasado. Esa es una señal contundente de que el trabajo del director mexicano ha encontrado su nivel más alto. Si a usted le agrada el trabajo de Alejandro G. Iñarritu, esta película le puede parecer el mejor de sus proyectos hasta la fecha, que además es el más taquillero (alrededor de 220 millones de dólares en todo el mundo) y la más vista en su país natal (donde tiene bastantes detractores). Pero si usted es, precisamente un detractor, encontrará en esta película miles de errores (como en cualquier otra, como en cualquier cosa que no le agrade) sin poder llegar a negar de todas formas, que técnicamente es simplemente sorprendente y vale la pena ir a verla.

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