Soltero por convicción, no por circunstancia

Tzopelit Mastache

Las relaciones sentimentales siempre han sido tema de discusión, sin importar, la edad, el género o el nivel socioeconómico bajo el cual se rijan, la dificultad para tener una relación amorosa exitosa es de manera continua muy difícil.

En el vertiginoso ambiente citadino muchas veces tendemos a la constante preocupación de la soledad, y todas las sensaciones negativas que ésta trae consigo, pero últimamente se ha gestado una alternativa positiva para las personas “solas”, la neosoltería.

Este nuevo término acuñado por Carmen Alborch, en su libro “Solas: gozos y sombras de una manera de vivir” del año 1999, propone una opción la cual muchas personas toman como un nuevo estilo de vivir.

Alborch lo describe así: “Son profesionales muy calificados, desenvueltos, competentes, seguros de sí mismos, con un alto nivel cultural. No tienen por referente social la pareja, no están obsesionados por la estabilidad económica, que ya han alcanzado, no renuncian a las comodidades y más bien las buscan y saben disfrutarlas, no quieren sufrir experiencias dolorosas o defraudantes en el terreno del amor, no es para ellos una prioridad la vida en pareja ni casarse y no les supone trauma la cama vacía, que consideran suficientemente compensada con el éxito profesional.”

Las tradiciones mexicanas arraigan el concepto de que se debe tener cónyuge y descendencia antes de los 30 o eres considerado un “quedado” pero los drásticos cambios en la economía, cultura y educación mundial han doblegado estos estándares al punto en que más y más solteros (as) optan por una forma distinta de vida.

Con cada generación que pasa se incrementa el numero de personas las cuales deciden que es mejor “solo a mal acompañado”. Y el enfoque de sus vidas reside en los éxitos personales como incrementar sus estudios, viajar, salir y conocer lugares rodeado de amigos, inclusive tomar trabajos en otras ciudades o países.

Lo que se busca no es depreciar la vida en pareja sino dejar de adjetivar de manera negativa el preferir vivir solo y disfrutar cada momento.

Las características principales de este nuevo panorama fueron resumidas por el sitio seis grados y son:

  • Son hombres y mujeres, de entre 28 y 60 años, que apuestan a un modelo de vida donde prevalecen los valores individualistas. Según los estudiosos de este fenómeno, se trata de profesionales exitosos, preocupados por el bienestar, la salud y la belleza.

  • Son más abstraídos por viajar, consumir tecnología y salir a cenar con los amigos, que por planificar una familia. Se mueven como peces en el agua en restaurantes de moda, tiendas de diseño y suelen estar al día con los gadgets tecnológicos y los estrenos de cine. Sus camas están vacías varias noches a la semana, aunque ellos deciden esporádicamente con quién compartirlas.

  • Se trata de personas que dentro de su entorno de trabajo, familiar y amigos se han rezagado en la consolidación de una pareja.

  • Mientras más tiempo pasan solos, se vuelven más exigentes para incluir otra persona en su vida.

  • Los amigos y familia son la principal fuente de contacto para conocer personas nuevas.

  • Se inscriben a gimnasios, clases de cocina, yoga, baile, arte o música, cualquier lugar en donde puedan conocer personas con intereses afines a los suyos.

  • Deciden ampliar sus conocimientos profesionales estudiando una maestría, especialización o diplomado.

Nunca se niega el hecho de la existencia del amor eterno o incondicional que una pareja puede proporcionar, se trata de no vivir alrededor de esa idea.

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