Silencio o la renuncia redentora

Silencio o la renuncia redentora

Por: Juan Pablo Reyes

@jpressmx

Durante la entrega de los premios Óscar pudimos ser testigos del protagonismo de cintas como La La Land o Manchester by the sea, sin embargo hubo una película a la que, a mi parecer, le quedaron a deber. Se trata de Silence, en la que por cierto participó y estuvo nominado por la Academy of Motion Picture Arts and Sciences un mexicano: Rodrigo Prieto.

Una obra inteligente, polémica y diría que hasta épica es Silence, dirigida por el grandioso Martin Scorsese, la cual posee una composición, así como secuencias de imágenes maravillosamente logradas y que además contiene una trama que, aunque con un ritmo lento, genera interés ante las tremendamente complicadas situaciones que viven tres misioneros de la Compañía de Jesús en el Japón del siglo XVII.

Silence, se estrenó en México el viernes 24 de febrero, con un grupo de jesuitas, no es una cinta que vaya a agradar mucho al alto clero católico o al conservadurismo cristiano, como sucedió con el libro en que se basó la cinta la que su vez utilizó hechos reales, pues permite valorar el sentido de la fe y ponerla sobre la balanza, siendo el contrapeso el silencio de Dios ante el clamor de sus fieles perseguidos y la debilidad humana.

Basada magistralmente en la novela homónima del autor nipón Shūsaku Endō, cuyo libro reeditará próximamente en México la Obra Nacional de la Buena Prensa, Scorsese logra plasmar en su film el sufrimiento de la persecución por causa de la fe, pero se centra en las dudas muy razonables de aquellos que no solamente evitan el martirio sino que hasta llegan a renegar de su fe para salvarse a sí mismos y salvar la vida de otros.

La historia se desarrolla en el siglo XVII, cuando los católicos en Japón sufrían de cruentas persecuciones bajo el shogunato Tokugawa, en ese contexto dos sacerdotes jesuitas portugueses, los padres Sebastião Rodrigues, interpretado extraordinariamente por Andrew Garfield y Francisco Garupe, cuya interpretación realizada por Adam Driver no deja nada que desear, viajan a ese país para buscar a su maestro, el padre Ferreira, cuyo papel desarrolla Liam Neeson, sobre quien se rumora apostató públicamente.

Poco a poco, y al igual que sucede en la legendaria película del director Roland Joffe, The Mission (1986) donde, por cierto, también participa Liam Neeson interpretando un papel de religioso jesuita, los sacerdotes conocen paulatina y silenciosamente la fe de los japoneses cristianos, así como el sufrimiento de muchos de ellos que se niegan a apostatar y que tras una dolorosa tortura son finalmente asesinados.

A diferencia de The Mission donde los jesuitas ofrendan su vida sin dudarlo por la fe propia y la de los indígenas que adoctrinan en Sudamérica, en Silence, los sacerdotes de la misma congregación y en una época histórica muy similar, terminan por hacer lo contrario con el principal objetivo de evitar mayor sufrimiento y derramamiento de sangre a causa de Cristo, lo cual según sus enseñanzas es semilla de nuevos cristianos.

En lo personal dos películas dirigidas magistralmente por Scorsese son mis favoritas: The Departed (2006) y Goodfellas (1990) sin embargo Silence logra posicionarse por arriba de éstas por diversos motivos como la historia que se relata, las genialmente bien logradas escenas, el tema central de la fe y finalmente la calidad de las actuaciones.

Andrew Garfield identificado principalmente por la fallida trilogía The Amazing Spider-Man realiza una actuación digna de ser reconocida, precisamente un día antes de ver Silence, vi la cinta bélica Hacksaw Ridge (2016) en la cual Garfield realiza un papel protagonista extraordinario como un soldado estadunidense cristiano y objetor de conciencia en la Segunda Guerra Mundial que tal cual va al campo de batalla sin fusil.

Al encarnar al joven misionero y sacerdote jesuita Sebastião Rodrigues, Andrew Garfield logra concretar una parte medular de la cinta al provocar en el espectador la reflexión sobre los dos contextos en pugna planteados por el director: La complejidad de dar su vida y ofrendar la de otros por Cristo en un Japón en el que el cristianismo no tiene futuro y la facilidad de negar públicamente todo lo que cree y para lo que se formó salvando su vida y la de los que lo rodean instigado por su otrora mentor.

En resumidas cuentas, gracias a la excelente actuación de Garfield, sin lugar a dudas el espectador va a sentir pero también sufrir, lo que el personaje central vive desde el inicio hasta el final de la película, incluidas las constantes traiciones del japonés Kichijiro, su guía en tierras niponas y quien viene siendo, por así decirlo, el equivalente a Judas en los textos bíblicos.

Esta producción cinematográfica, la cual el propio Scorsese reconoció que tardó casi tres décadas en poder desarrollar, aborda el tema espiritual y del martirio de una manera muy lejana a como los cánones de idealización cristiana conservadores refieren pues el martirio no es iluminación y sonar de trompetas angelicales sino oscuridad, tristeza y profunda quietud lo que finalmente impulsa las dudas del protagonista.

Conforme va avanzando el filme, de casi tres horas de duración, Martin Scorsese centra el tema de la apostasía en Silence como una forma de evitar la locura cristiana del martirio y que al mismo tiempo provoca en su protagonista,  el padre Rodrigues, quien es torturado psicológicamente para renegar de su fe, la angustia y la duda sobre por qué la única respuesta que obtiene de Dios es el estremecedor silencio.

Share This: