REconexión natural. REtornando al origen

Por: Camila Sánchez Bolaño

@CamilaSanB

Casi todas las enfermedades modernas provienen de la misma causa: nuestra desconexión de la naturaleza y su alimento. La nueva película de los Pando, que comienza a circular por las redes sociales, propone regresar al consumo de los nutrientes verdaderos para recuperar la salud física y emocional.

Vivimos en una sociedad caótica, en un mundo egoísta en el que el dinero es el dios verdadero, en ciudades de comida rápida, alejadas de la naturaleza, vivimos como seres vivos distanciados de lo natural. Estamos “en el mundo al revés”, un lugar en donde la obesidad y la desnutrición compiten por ser la primera causa de muerte.

El volver a acoplarse con lo natural es el tema central del nuevo largometraje de los Pando: "RE: reconexión natural". Santiago Pando; su mujer, Tisa, y su hijo Daniel se embarcaron en una hazaña de veintiún días en los cuales se alimentaron solamente de jugos. El propósito: demostrar que “cada ser humano tiene el poder de tomar control de sí mismo, de su propia mirada, de su propia salud y de sus acciones”.

Charlamos en la sala de la Casa del Árbol, en el Desierto de los Leones. Santiago nos explica lo que aprendió al modificar su régimen alimenticio: “Entendí que gran parte del problema que estamos viviendo en México y en el mundo tiene que ver con la alimentación. Cuando unes el hecho de que de lo que comes viene lo que piensas y lo que ves, te das cuenta de que por eso nuestra realidad es más ácida, violenta y desintegrada, porque es lo que estamos comiendo”.

En México, 60.6 millones de personas tiene sobrepeso, es decir, más de la mitad de la población. Actualmente la comida chatarra es la más consumida en el país y el problema —que nace en las ciudades, pero no es exclusivo de ellas— es que la televisión ha llevado esta comida a lugares en donde antes la alimentación era sana y natural, y ahora esas zonas ya no sólo sufren de pobreza, sino también de desnutrición.

No sólo eso. Nuestras mentes están tan distraídas que comemos lo que sabemos que nos hace daño, “no ligamos que lo que entra en la boca es lo que somos, al desenfocarnos perdemos la conexión con nuestra voz interna. Nuestro cuerpo sabe que no le hace bien, pero como no escuchamos nuestro cuerpo lo comemos”, agrega Santiago, quien le atribuye este descuido de nosotros mismos a la prisa, al estrés y a la atención que hemos puesto en las cosas superfluas.

Estar sanos debería ser el gran negocio

En “el mundo al revés” creemos que nuestra salud es responsabilidad del gobierno, de los hospitales y de los productos que se anuncian en la televisión, no nos hemos dado cuenta de que la salud es inherente a nosotros mismos.

En México la diabetes es la principal causa de muerte y el 70 por ciento de los adultos padece de obesidad o sobrepeso, según informes de Prevención y Promoción de la Secretaría de Salud. Millones de pesos se gastan cada año para el tratamiento de estas enfermedades que están a punto de hacer colapsar al sistema de salud mexicano.

Santiago Pando espera que el gobierno mexicano vea y entienda este largometraje y que lo utilice como método de prevención de estas —y muchas otras— enfermedades. Comenta que los políticos “tienen que entender que mejor salud no significa más hospitales; salud significa menos enfermos, y eso se logrará cuando las personas empiecen, desde su metro cuadrado, a comprender que se pueden sanar a ellas mismas. Eso le quitaría al gobierno un peso enorme. Cuando los políticos prometen más hospitales están regalándole terreno a la enfermedad”.

Y esto es sólo la punta del iceberg. El instituto de salubridad de Ámsterdam reveló un estudio que demuestra que el azúcar es más adictiva que la cocaína. La mayoría de los alimentos empaquetados que se venden en el supermercado contienen azúcar —ya sea como ingrediente o conservador—, tan sólo una lata de refresco de 350 mililitros tiene toda el azúcar diaria que nuestro cerebro necesita para funcionar; según el Instituto Nacional de Salud Pública, en México el adulto promedio consume 446 mililitros de refresco cada día. Por eso hay tanta gente en el país que padece diabetes y no lo sabe.

Además está el hecho de que desde pequeños nos han educado a pensar todo el tiempo y a fijarnos metas. Siempre nos han dicho que ser exitosos tiene que ver con tener dinero y empresas y, así, nuestra principal preocupación ha dejado de ser nuestra vida y se ha convertido en lo que tendremos. A veces se nos olvida que, sin un cuerpo sano, no nos sirve de nada todo lo demás.

“El dinero es el dios verdadero en este mundo al revés y justifica cualquier cosa, incluso estar envenenando a la sociedad”, dice Santiago con decepción, y agrega que hoy la enfermedad es el negocio legal más grande que existe en el mundo. “El día que comprendamos que ser sano tendría que ser el gran negocio, podríamos darle la vuelta a todo esto”, en su voz hay esperanza.

Revertir voracidad y egoísmo

Para los Pando, aún existe la posibilidad de revertir el daño que inconscientemente le hemos hecho a nuestro cuerpo. “Se puede revertir a través de entender que hay elementos como verduras, frutas, semillas, cereales que nos ayudan, y de pronto te das cuenta de cómo toda tu energía cambia, tu ánimo mejora, tu vitalidad regresa y rejuveneces, pero lo más importante es que te da claridad. Cuando estamos intoxicados nos ofuscamos ante la vida y la vida nos chupa, cuando tenemos claridad nos damos cuenta de en dónde estamos atorados y lo que hay que hacer para cambiarlo. Es un cambio que sale de adentro hacia fuera, no de afuera hacia adentro”, explica Santiago.

México es un país vivo en el que los jugos están a la mano de cualquier ciudadano, las frutas y las verduras están en nuestra cultura y son alimentos que están vivos y que nos transmiten información del sol y de la tierra, son alimentos que nos mantienen sanos y que nos llenan de nutrientes. Sobre todo son alimentos que enfocan nuestros hábitos hacia lo sano.

En el largometraje "RE: reconexión natural" la escritora Laura Esquivel habla de cómo en México se ha perdido la intención que nuestros ancestros ponían a los alimentos, “ahora la gente come cosas que no tienen ni amor ni manos de por medio”.

Hoy hay quienes comen frente a la televisión o la computadora. Se ha perdido la ceremonia que existía alrededor del comer y ha dejado de ser algo sagrado, “cuando empiezas a hacer las cosas sagradas —asegura— estás presente y consciente de lo que estás haciendo. Cuando entiendes que de una semilla sale un árbol que da frutos te reconectas con lo sagrado de la vida, descubres que el estar vivo es un milagro y es cuando reconectas con el origen de la vida, y entonces todo lo que haces es sagrado”.

Y eso pasa con todo lo que comemos, si nos comemos un animal de fábrica que vivió maltratado, al que desde pequeño le inyectaron hormonas o al que le aceleraron los procesos de vida, nos estamos comiendo el miedo del animal y el egoísmo de quienes fabrican esos clones. No es lo mismo eso a comer un animal criado en una granja con cuidados adecuados y que vivió feliz hasta el día de su muerte.

Pando lo describe remarcando que “estamos a un nivel tal de locura, voracidad y egoísmo que hasta que no te enfermas no te das cuenta de lo mal que están tus hábitos. Ya no hay que esperar a que surja la enfermedad para poner atención en aquel alimento que está hecho con amor, con las manos y que te está dando nutrientes”, y atribuye el exceso de egoísmo que se vive en el mundo a la voracidad con que se produce el alimento.

Protagonistas y creadores

La propuesta del nuevo largometraje de los Pando es, como de costumbre, muy innovadora. Quienes participaron en la producción se involucraron también en llevar a cabo el reto de tomar jugos durante veintiún días seguidos. Así, los testimonios vertidos en RE son de las mismas personas que están cambiando sus hábitos alimenticios: el director, el editor de fotografía, el sonidista, los escritores, la anfitriona de la casa en la que se filma —en Bucerías, Nayarit—. Todos se involucraron en el proyecto, creyeron en él y terminaron siendo protagonistas.

El documental, que se lanzó este 25 de julio, se proyectará solamente vía internet y su difusión se hará exclusivamente en redes sociales. Santiago explica que “las redes sociales son las que están transformando al mundo, nosotros descubrimos los jugos por eso y la gente que se conecta a estas frecuencias lo hace a través de redes sociales, es el camino por el que a nosotros nos llegó la información y es así como queremos regresarla”.

Quienes participaron en la aventura de consumir jugos durante tres semanas dicen que estos pueden ser tomados por cualquiera, no hay una receta única ni un lugar específico donde consumirlos.

“Quien sea que tenga la intención de sanar puede hacerlos”, explica Tisa. “Pero entre más personas estén reconectándose es más fácil el cambio”, añade Santiago mientras acaricia a su perrita Bu, que también aparece en el largometraje. Además, es una opción barata de alimentarse, al menos más barata que una consulta en el doctor o una operación en un hospital.

Cambiar nuestros hábitos alimenticios puede ser la manera de cambiar al mundo, tiene que ver con la Ley de Atracción: si yo estoy bien, atraigo cosas buenas, y contagio a quienes me rodean de ese bienestar. “Cuando te alimentas mal reaccionas, cuando te alimentas bien no reaccionas porque tú estás creando la realidad, entonces eres más paciente, pacífico, tolerante, incluyente, compasivo, empático”, afirma Santiago.

Con RE queda claro que la naturaleza es integradora y que cuando tú te conectas con ella dejas de ser un ser pasivo para transformarte en uno consciente. Ahí es cuando descubres que tienes el poder, que la decisión está en tus manos, ahí recuperas la libertad y entonces comienzas a transformar tu vida.

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