Racismo en el futbol

Yarek Gayosso

Un plátano en el terreno de juego le avientan a Roberto Carlos, “yo no hablo con negros”, le dice Luis Suárez a Patrice Evra, entonan el clásico cántico de tintes  racistas “buuuuu” a Samuel Eto´o. Los cometarios xenófobos no sólo suenan desde la tribuna, si no desde los propios jugadores en la cancha.

El racismo rueda por las chanchas de futbol. Al defensa brasileño Roberto Carlos del Anzhi de Rusia le ofrecieron un plátano como símbolo de un mono, un acto al que el zaguero restó importancia: “ No me ofendió, en mis 37 años he visto de todo, y no me molesta ver un plátano".  Meses después fue recibido con el mismo acto xenofóbico, pero está vez el plátano cayó en el césped y Roberto Calos decidió abandonar el juego ante el aficionado que ululaba como chango.

Alfonso Solans, presidente del Zaragoza, considera que no existe racismo en el deporte. En el fútbol, según el dirigente, se dan "manifestaciones de violencia verbal" en las que las aficiones tratan de poner nervioso al contrario. "El objeto del insulto no es el racismo, sino el insulto en sí", dijo Solans ante la Comisión especial del Senado contra el racismo en el deporte.

El balón no es negro o blanco. En el Reino Unido el racismo sigue siendo uno de los temas estrella de la semana y produce asombro e indignación a partes iguales.

“Porque eres negro”, expresó Luis Suárez, delantero del Liverpool, a Patrice Ervra,  jugador del Mancherter United, después de recibir una entrada por parte del uruguayo, Patrice le preguntó por qué lo había hecho. Cuando Evra lo desafió a repetir lo que había dicho y lo amenazó con darle un golpe, Suárez respondió: "Yo no hablo con negros".

Luis Suárez declaró en el juicio que la palabra “negro” la utilizó de forma amistosa, asunto que resultó insostenible para la determinación de la sanción de ocho partidos de suspensión a la que fue sometido el jugador uruguayo. En el informe  el jugador del Liverpool dijo la palabra "negro" siete veces en dos minutos y dado el número de veces  que utilizó la palabra agravó la situación.

En Alemania, por ejemplo, los propios espectadores denuncian y acorralan a quienes gritan este tipo de expresiones. En Inglaterra los escándalos con cualquier suspicacia de racismo por medio concluyen con dimisiones, como la del comentarista y ex entrenador Ron Atkinson, que se vio obligado a abandonar la ITV tras olvidar el micrófono abierto mientras descalificaba al "negro vago ése".

“No soy racista, pero eres un negro de mierda”. Los hinchas radicales italianos parecen haber buscado en Samuel Eto'o  al nuevo centro para los gritos ululantes y los insultos racistas. Sucedió en Cagliari, y había sucedido antes en España, en Zaragoza y en Getafe. Esta vez, el árbitro del Cagliari-Inter, Paolo Tagliavento,  en cuanto sonaron los primeros gritos contra el color de piel del futbolista camerunés detuvo el partido. Fue la primera vez que esto pasó en la Serie A.

Los gritos partieron en cuanto Eto'o tocó su primera pelota, en el primer minuto del partido. El árbitro pitó. Detuvo el encuentro durante tres minutos. Eto'o desconsolado. La megafonía del estadio advirtió  que si la afición local persistía en los insultos y abucheos, el árbitro suspendería definitivamente el partido. Los hinchas se calmaron.

En el minuto 39, Eto'o contestó a la ofensa con una obra de arte: recibió un balón de un compañero al borde del área, hizo un control perfecto con la derecha, dribló a un defensa, armó en una décima de segundo la pierna izquierda y clavó el 0-1 con un tiro potente y preciso. La calidad y la eficacia del fabuloso delantero africano enmudeció a los  bullicios de mono en estadio de Sant'Elia.

A la espera de esa concientización social el deporte refleja lo que pasa en la sociedad.  El futbol no es de blancos ni de negros.

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