Purim, una fiesta hasta atrás

Por: Maayan Vainer Purim es una de las festividades judías que más se disfrutan, ya que se hacen reuniones, la gente se disfraza y algunos, toman hasta perder la razón para olvidar el nombre de Amán, el hombre que quería exterminar al pueblo judío en Persia. La fiesta judía se celebra una vez al año el 13 del mes  Adar del calendario judío. Se conmemora el milagro Esther, se lee el libro de Esther, que trata de cuando el pueblo judío logró sobrevivir a ser aniquilado por el rey  persa Achashverosh. Este año 2015, cae el 5 de marzo del calendario gregoriano. Esta fiesta, como todas las demás fiestas judías, comienza con la primera estrella del día 5, ya que iniciará el día 6. Ese día se prepara todo para los rezos, para comenzar a leer el libro de Esther. Disfrázate, sé libre En Purim, los disfraces arman la fiesta y la convierten en una sala llena de enmascarados que no muestran su rostro. El significado de la interpretación es que ese día se oculte la identidad y se abran a la realidad más profunda de ser libres, tal como son.  Que todos estén disfrazados eleva la energía y homogeniza a la sociedad para olvidar los problemas.   Un nombre para olvidar Amán era el consejero del rey, contribuía para quitarle derechos al pueblo judío, ya que confiaban mucho en él y hacía que todos se arrodillaran cada vez que pasara ante ellos y para los judíos es pecado arrodillarse ante una persona, cosa o imagen.   El día de Purim, al hacer el rezo, se usan instrumentos que hacen ruido como tambores y rehiletes. Cada vez que se diga el nombre de Amán se hará ruido asta que se disperse en el sonido. El ayuno de Esther Unos días antes del festejo y conmemoración se hace un ayuno de un día por el sufrimiento de Esther y se reza por ella y todo el pueblo judío. Este ayuno es de los más importantes del año, después del Día del Perdón y el ayuno del recuerdo de la destrucción del segundo templo. Emborracharse hasta perder la razón Es una interpretación de la torá, pero en esta celebración es una tradición beber hasta perder la razón, no recordar lo que Amán le hizo al pueblo judío y festejar la existencia de este. Para otros, la interpretan diciendo que en Purim se debe estar borracho de felicidad.   Comida de Purim Para recordar el incidente de Amán, el consejero del rey, se cocinan unas galletas en forma de triángulo, que representan sus orejas. Se hacen de distintos sabores rellenas de chocolate, miel, mermelada y crema chantillí.   Otra buena acción es regalar comida sin conocer a la persona que se le hace bien. Hacer bolsas de dulces para festejar y se organiza un intercambio de bolsas de dulces. Las bolsas se hacen de forma muy creativas, con pintura y dibujos. En algunas comunidades se ponía dinero en las bolsas, pero ahora se acostumbra a poner monedas de chocolate.

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