Orientalismo. La definición como dispositivo de control

Por Camila Ayala Espinosa Cuando el oficial británico T. E. Lawrence llegó al canal de Suez, en Egipto, la bienvenida que se le dio, no fue la que su espíritu guerrero esperaba. La presencia de Lawrence al comando militar, había provocado un tumulto, por la razón de que por sus ropas y piel bronceada, le creían un vil moro. Por ello. Los ojos acusantes de los británicos provocaban en él, un deseo, el que Medio Oriente por fin defendería, la conformación de un estado independiente ante Inglaterra, así como la dignificación de a quienes consideraban salvajes orientalistas. El fin de la primera parte de la galardonada película Lawrence de Arabia (1962), funge para la construcción cosmológica que se tuvo –y me atrevo a afirmar que aún persiste– sobre el mundo que se encuentra, como alguna vez se dijo, más allá del Finisterre. El término con el que se le conoce a ese cosmos, es de Orientalismo. En el año de 1812, el escritor inglés Lord Byron había aportado su definición; aquellos estudios del mundo opuesto. La base para esté postulado tenía su matriz en los clásicos, lo griego, así como en lo Medievo. De referencia estaría la guerra del Peloponeso, las Cruzadas y la interacción que hubo con el Medio Oriente. Ambos periodos de la historia del hombre produjeron un catálogo, el cual dictó el cómo se tenía que ver a los habitantes y su realidad. Sin embargo, tuvieron que pasar décadas para que surgiera una ruptura epistemológica, una redefinición. La cual fue efectuada por el teórico literario Edward Said (1935- 2004). Edward Said provenía de una cuna palestina. Su origen fungió como catalizador para retirar estigmas, falacias arquitectónicas de la crítica arábiga. A su vez, su participación en el mundo intelectual occidental le provoco aventurarse a denunciar el trabajo que realizaban los medios. Cabe destacar que la ocupación de la Franja de Gaza y Cisjordania por parte del grupo judío impulsado por el país estadounidense, sería otro elemento para denunciar el ya antaño Imperialismo en el Medio Oriente. Por ello, Orientalismo (1978), fue el libro con el que Said compiló y expuso las ideas que defendió ferozmente a lo largo de su vida –puesto que sería una manera de prevenir una posible agresión bélica por todo el territorio–. La obra de Edward Said, actualmente, funge como un gran telescopio para aquellos etnólogos, arqueólogos, historiadores y periodistas que analizan los estigmas y prejuicios del Medio Oriente. Fue con un gran recelo que los círculos catedráticos encargados de estudiar aquello que consideraban tierras lejanas, recibieron la obra de Said. Pero justamente con el contexto que él manejo, basándose por su realidad contemporánea, fue que dio en el clavo. Las raíces del subdesarrollo cultural político y social del Medio Oriente eran fruto del yugo teórico occidental. Y de su praxis. A continuación. Las críticas que el autor Said realizo hacia el término antaño de orientalismo. 1) Que había sido manejado como un sistema: Por que las nociones e ideas que se encontraban dentro del término, se mantenían intactas a la corrección y el análisis. El orientalismo había sido enseñado como una ciencia. Una cuestión total sin alcance a la refutación. 2) El orientalismo es una estructura de mentiras o de mitos: Ejemplo de ello es el fenómeno editorial ocurrido con el libro Las mil y unas noches, ya que durante el S.XIX, la traducción que tuvo en la época Victoriana, exageró las cuestiones bélicas y censuró lo relacionado con nociones matemáticas y sociales. Eso dio lugar a que el imaginario colectivo engendrará o concibiera a Oriente como un lugar salvaje y exótico. Esa fue una de las tantas justificaciones culturales de la existencia de colonias en ese territorio. El autor, Said, cree que el orientalismo es mucho más valioso como signo del poder europeo atlántico sobre Oriente que como discurso verídico sobre Oriente. 3) A su vez, el orientalismo no había contribuido al entendimiento y progreso de los pueblos árabes islámicos, hindúes, etcétera. La conformación de este término como materia, provocó, la clasificación de estas culturas como una serie de categorías intelectuales, del más salvaje al civilizado, siendo así estandarte que facilitó la sujeción al europeo. Que llevase el estandarte de acudir e intervenir con quien le necesitara. 4) El orientalismo ha dependido de las relaciones con Occidente. Gracias a la estrategia de promover una serie de desventajas. Lo anterior se relaciona con la diferencia que realiza el historiador francés Georges Dubby, con Oriente y Occidente. Ambos mundos son como la ubicación de un ventanal en una casa, dependiendo la ubicación se ve lo mejor o lo peor de su cosmos. Para Dubby, si se segregan ciertos elementos para la conformación de cada uno se tiene como resultado que el Oriente representa una idea mientras que el Occidente la materia. Octavio Paz, también ilustra, señala lo anterior, en su ensayo Es el privilegio de la mirada. Si se toman ciertos elementos, se tendrá sólo una noción, sólo una perspectiva. El orientalismo que critica Said, y la reformulación del término, se percibe, con la noción de “que no es una simple disciplina o tema político que se refleja pasivamente en la cultura, en la erudición o en las instituciones (…) es la distribución de una cierta conciencia geopolítica en unos textos estéticos eruditos económicos sociológicos históricos y filológicos”. El orientalismo de forma teórica estuvo sometido “al positivismo, a la utopía, al historicismo, al darwinismo, al psicoanálisis, al marxismo, a las teorías de Spengler, etc”. Se encontró bajo la premisa de las autoridades intelectuales, alemanas, inglesas, francesas y norteamericanas. Dando lugar a la creación de una filología indoeuropea “una nueva y poderosa ciencia que nacía para examinar el oriente lingüístico y con ella, como muestra Foucault. Hay un oriente lingüístico un oriente freudiano, un oriente spengleriano, un oriente darwiniano, un oriente racista”. Dando lugar a que al subrayar lo teórico, se demuestra que es una herramienta política. El imperialismo político gracias a las concepciones ideológicas pudo tener licencia para realizar movimientos bélicos económicos sobre la región, algunos ejemplos son la creación del estado de Israel, la Primavera Árabe, la guerra del Golfo, Irak, Irán, actualmente el caso de Siria. El derecho para intervenir fue que “los orientales vivían en su mundo, y nosotros vivíamos en el nuestro”. Es entonces que no pueden existir dos mundos.

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