Miedo en el Distrito Federal

Alejandra Lozano

Noviembre es el mes de festejar a los muertos, es el mes en donde se supone los muertos nos visitan, sea para visitar a sus familiares o para asustar a los más desafortunados, estos encuentros no son difíciles de encontrar, existen lugares en donde encontrar este tipo de experiencias, la gente las llama “leyendas urbanas”, sin embargo no debemos de tomarlo a la ligera.

En el Distrito Federal, existen varios lugares que cuentan con historias macabras, se ven sombras, sonidos extraños y presencias anormales que la gente que visita estos lugares, jamás vuelven a regresar.

La Casa de las Brujas está situada en la colonia Roma, se dice que ahí vivía una anciana a la que apodaban “Panchita”, ella era una famosa chamana que hacía varios trabajos de brujería a los famosos. Los que han estado ahí dicen que su alma ronda por la casa ubicada en la Plaza Río de Janeiro, y por las noches su llanto se puede escuchar aún cuando estés afuera del inmueble.

Palacio de Lecumberri sirvió como penitenciaría por muchos años, en el se cometieron innumerables asesinatos, injusticias y crueldades. En este lugar abundan las historias,  entre ellas se cuenta que un trabajador de limpieza platicaba con hombre que de la nada desapareció, tiempo después buscando en el archivo general de la nación, se encontró que con la persona que había entablado una conversación había fallecido cuarenta años atrás.

El Hospital Juárez se caracteriza por la visita en la noche de una enfermera alta, rubia y de ojos azules, ese distingue por el uniforme de otra época. Se dice que se aparece desde 1847 a la que apodan “La Planchada”, esto es por el impecable uniforme que porta, ella se encarga de asegurarse de que todos sus pacientes tomen los medicamentos correctos y a tiempo.

La Casa de Don Juan se ubica en la calle Uruguay en el centro histórico, la cuál le perteneció a Juan Manuel Solórzano, quien se cuenta vendió su alma al diablo con tal de conocer al hombre con quien lo engañaba su mujer. A cambio, lucifer le pidió que saliera todos los días a las once de las noche y matara al primer hombre que se cruzara por su camino, fue tanto el impacto del hombre que al tercer día de cometer crímenes se suicidó. Desde entonces se aparece un hombre preguntando la hora y si le responde las once en punto los matará con estas palabras “Dichoso que sabe la hora de su muerte”.

Lago de la Muerte está ubicado en la delegación Tláhuac, cuenta la leyenda que esta calle lleva el nombre de muerte porque bajo ella se situaba un lago donde se tiraban cadáveres  que fueron sacrificadas en ritos, durante la época prehispánica hace cientos de años.

Sea falso o verdadero, los mexicanos gustan oír este tipo de cuentos o leyendas, que forman parte de nuestra tradición de día de muertos.

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