En memoria de Alexis alias “El Toques” Parte II

Los elementos judiciales comenzaron la persecución tras Alexis y lo detuvieron días después, cuando se encontraba en una reunión con sus compañeros. Al tratar de escapar, protagonizó una balacera contra los policías. Era muy tarde, lo capturaron y lo llevaron a los separos en en una camioneta policial.
Por: Daniela Gómez Lecuona

“Por pasarme de listo, me amarraron los pies y las manos, y un oficial gordo se dejaba caer sobre mí estómago, me quedé sin aire y algo inconsciente”

Cárcel

Alexis, primer contacto con la cárcel
Alexis, primer contacto con la cárcel

La Bienvenida del "Toques"

Alexis fue transladado a Toluca al tutelar de menores. Como bienvenida, sufrió otra golpiza para quitarle sus pertenencias. El Toques se defendió, causando furia a sus compañeros de separo. “Me dieron en la madre”. Al día siguiente, lo llevaron “a la grande”. Le volvieron a dar la bienvenida. Fue tanta la agresividad que estuvo inconsciente tres días en la enfermería.

“Vete a la verga de aquí, pinche chamaco huevon”, fue lo primero que escuchó al despertar por parte del supuesto doctor

A los recién ingresados los identifican por no tener mangas, ya que en los separos se las rompían. Alexis cuenta que la celda donde estuvo cuatro días,  mide cuatro metros cuadrados y lo compartía con 19 presos más. Dormían uno encima de otro. El baño se tapaba por dos semanas y los encargados de limpiar eran las personas provenientes de poblaciones de escasos recursos, la mayoría de Oaxaca y Chiapas. "Es un abuso total".

“No aguanté más. En las regaderas compartidas, a lado mío, asesinaron con arma blanca a un señor, apuñalándolo más de 20 veces. Nadie intervino, sólo veía cómo el agua roja pasaba entre mis pies. Sigo teniendo pesadillas de esa escena”

Asesinato en los baños compartidos. Cortesía de Terremarsicane.

El negocio detrás de las rejas

En la primera oportunidad de conseguir un teléfono, se comunicó con su papá, su abuelita y su tía. Miriam ya se había alejado. No soportaba ver a su hijo entre las rejas. Por último, marcó a su padrino, pues sabía que lo podía ayudar. Bastó esa llamada al jefe para que cambiara su estancia. De celda pasó a camarote. Así se llama debido a que contaba con ciertos lujos: cama, regadera con agua caliente, comida digna, un ropero y hasta televisión. La protección le costaba 2 mil 500 pesos semanales.

“Adentro todo es dinero, si quieres sentarte cuesta, si quieres agua cuesta, si quieres una cobija cuesta”

En la cárcel todo es negocio. Los presos se convierten en comerciantes: tortas, tostadas, aguas frescas, lo básico para el aseo personal y lo que es más solicitado, la cocaína. Sólo tienes que saber con quién. “El Toques” estuvo tres meses en la cárcel. Lo consideró una eternidad. Pudo salir bajo fianza gracias a que sus familiares vendieron una propiedad, el carro, y joyas de la abuela. Juntaron más de 600 mil pesos. Eso fue el costo de su libertad.

El incio de su final

La mayoría podría pensar que al dar el primer paso fuera de las rejas, Alexis se alejaría de la delincuencia. Sin embargo, sucedió lo contrario. Regresó a vivir con su padre. La relación no mejoró, porque ambos en estado de ebriedad se golpearon en tres ocasiones. Don Alberto tenía amistad con Sebastián Barrera, mismo que le dio trabajo a Alexis en un bar de la calle Venezuela, en el Centro Histórico. Sebastián le regaló una grapa, pues es de esos señores que con sólo verte sabe lo que necesitas.

“Fue el peor error haber aceptado esa chingadera. Después me ofreció trabajo, entregando paquetes de medios kilos y kilos de cocaína en las calles obscuras del Centro, Tepito y Neza”

Inicio de la venta ilegal de sustancias tóxicas. Cortesía de Hallo-Minden
Inicio de la venta ilegal de sustancias tóxicas. Cortesía de Hallo-Minden
Alexis repartía de tres a cuatro paquetes diarios. Le pagaban 5 mil pesos por entrega.

“Llegué a comprarme una moto de 40 mil varos, era una Yamaha nuevo modelo”

Tachas, chochos, mujeres, alcohol, era el estilo de vida de Alexis, que un día fue un niño pequeño, inocente y hogareño. De ser un empleado, pasó a ser jefe de su propio negocio de juguetes. Rentaba una pequeña bodega en la calle República de Perú para almacenar la mercancía robada de los camiones Hasbro y Mattel. Ya contaba con chalanes que realizaban los atracos. En una fiesta Alexis conoció a una joven con quien procrearía un hijo llamado Guillermo. La mujer sólo lo quería por su dinero de acuerdo a su versión, ya que cuando este empezó a faltar, surgieron problemas familiares hasta la separación.

El intento de Alexis por recuperarse

La familia más cercana de Alexis descubrió su negocio en República de Perú. Su tía le negó la renta de la bodega. Su papá habló con Barrera para que lo despidiera. Él nunca supo que se dedicaba a ser dealer. Entonces “El Toques” se vio obligado a dejar todo el negocio. No fue fácil como él pensó.

“Para salir de esto, el patrón me encargó dos cosas: matar a un colega que abría el paquete de coca y de dinero, regla prohibida en el negocio. Le metí dos balazos en el cuello. Después con otros tres compañeros asesiné a un señor por una deuda vencida”.

Adiós Alexis, buen viaje

Alexis Salgado tiene un nuevo estilo de vida. Le cuesta trabajo acoplarse a un mundo sin violencia. Es tímido, trabajaba  de mesero en un restaurante de comida tradicional mexicana y además dedica tiempo al gimnasio.

“Todo lo que haces en esta vida, se regresa. No poder ver a mi hijo es mi cruz de todos los días”

El joven que aspiraba a nuevas metas, corrompido desde pequeño, murió el año pasado en un accidente.

"Me encanta sentir velocidad, si me muero ahorita, espero que sea en mi motocicleta"

En memoria de Alexis S. (Los nombres reales  fueron sustituidos, por seguridad)  

Share This: