Matrimonio infantil en tiempo de millennials

Matrimonio infantil en tiempo de millennials

Por: Camila Ayala Espinosa

Pareciera extraño, inclusive insultante, observar que en pleno siglo XXI, en estos tiempos calificados como posmodernos, que el matrimonio infantil todavía existe y que es pan de cada día en gran parte del mundo.

Según cifras oficiales de la Organización de las Naciones Unidas el matrimonio infantil es más frecuente en la África subsahariana y en Asia meridional; sin embargo, esto no es un problema de regiones pertenecientes al Tercer Mundo.

En la ciudad de New York, considerada por el inconsciente colectivo como capital del progreso, de la cultura, de los derechos humanos y sede oficial de la Organización de las Naciones Unidas, el matrimonio infantil está permitido. Desde el año de 1929, año en que se dio una de las más grandes crisis económicas que ha azotado el planeta, hay una ley que ha permitido que a partir de los 14 años de edad es posible contraer matrimonio.

Según datos de la asociación Unchained at Last entre los años 2000 y 2010 se han producido 3,900 matrimonios neoyorquinos infantiles. De estas cifras, 40% de quienes contrajeron matrimonio tenían tan solo 14 años de edad y la mayoría se casaron con personas que les triplicaban la edad.

Muchas veces los matrimonios se ven producidos por creencias religiosas, ideología y usos y costumbres… sin embargo, hay un trasfondo económico. Por ejemplo, en países como la India, el casar a un niño con adulto implica que sus padres recibirán una dote, un beneficio económico.

La libertad de culto y de leyes, como la que hay desde 1929 en New York, son factores que permiten que en países catalogados como Primer Mundo ocurran los matrimonios infantiles.

En la India, los matrimonios infantiles son una práctica ancestral. Desde que nacen las niñas, son prometidas a hombres de treinta y veinte años. Cuando tienen su primera menstruación, a los diez u once años, son entregadas a sus maridos.

Existen varios casos alrededor del mundo en donde las niñas y los niños huyen e incluso se suicidan. Según el filósofo Soren Kierkegaard, el individuo huye de la colectividad en busca de un mejor fin, de una existencia mejor. La niña de once años Nada Al-Ahdal es reflejo de esta idea. En 2013 ella tuvo que huir de su hogar para evitar casarse con un hombre que podría ser su abuelo.

Recurriendo a una línea histórica, el matrimonio infantil ha estado presente desde tiempos inmemoriales y esta praxis no ha sido exclusiva del Islam, pues muchos lo piensan de esa manera porque Mahoma contrajo nupcias con una niña.

Heródoto, el padre de la historia, en sus textos ya hacía referencia a este fenómeno. También en la narración de los viajes de Marco Polo se puede ver cómo el matrimonio con infantes era una práctica normalizada. En Oriente, en la China Imperial, los matrimonios de niños con adultos no eran algo extraño.

Estos referentes históricos ayudan a reforzar el argumento de que desde entonces los matrimonios infantiles están mal. Sólo hay que observar que la tasa de mortalidad era muy alta porque biológicamente un niño no está preparado para tener funciones sexuales y reproductivas.

Actualmente la ONU, tiene catalogado al matrimonio infantil de la siguiente manera

“Se trata de la forma más generalizada de abuso sexual y explotación de las niñas. Algunas consecuencias negativas son la separación de la familia y los amigos, la falta de libertad para relacionarse con las personas de la misma edad y participar en las actividades comunitarias, y una reducción de las oportunidades de recibir una educación. El matrimonio infantil también puede acarrear trabajos forzados, esclavitud, prostitución y violencia contra las víctimas. Puesto que no pueden evitar las relaciones sexuales ni insistir en el uso del preservativo, las novias menores de edad se exponen a graves riesgos para su salud, como los embarazos prematuros, las infecciones transmitidas sexualmente y, cada vez más, al VIH/SIDA”.

En México, los estados de Guerrero y Chiapas son los que presentan más casos de matrimonios infantiles. De acuerdo con un estudio hecho por el despacho de Consultores en Administración y Políticas Publicas, en 2016 hubo 5,234 casos de matrimonios infantiles.

El Código Civil federal mexicano permite que puedan casarse las mujeres a partir de los 14 años y los hombres desde los 16. Entonces, ¿qué se puede esperar del estado mexicano? Las Naciones Unidas ya hicieron la recomendación de que se atienda el problema que hay en el Código Civil.

Otro elemento que permite que este problema sea parte de una degradación social es el permitir los usos y costumbres. Por este argumento no sólo el país se ve mermado ante el problema del matrimonio infantil, también el mundo.

Mientras la cultura y la tradición se prefieran por sobre la estabilidad y salud de los niños, habrá más matrimonios infantiles.

Por eso no es de extrañar que casos como los de Reem, una niña de Yemen que se suicidó cortándose las venas porque en 2006 tuvo que contraer nupcias con su primo, 21 años mayor, se repitan.

En la misma región una niña de ocho años de edad, murió a causa de un desgarre porque tuvo que tener relaciones sexuales con su esposo, en su noche de bodas.

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