Más allá de la pasión

Rafael López

Qué va a suceder. ¿Hasta cuándo las autoridades harán caso?  Y es que el furor del futbol puede llevar a cosas extremas  pues  además de ser el deporte número uno del mundo, llega a ser de los más violentos, tanto en el campo como en las tribunas.

En el año de 1997 se jugó un partido amistoso entre Jamaica y Toros Neza, fue un partido bravo desde el silbatazo inicial hasta el minuto 17, cuando una agresión en el medio campo sobre el argentino Germán Aranglo desató la batalla campal, quien al recibir una falta fue a contestar con un derechazo a la cara del jugador jamaiquino, Ahí fue donde los caribeños se armaron con palos y piedras para enfrentar a los jugadores de Toros Neza, quienes respondieron con patadas, empujones y puñetazos, aquel pleito de no haberse detenido a tiempo, pudo arrojar lamentables consecuencias.

“¡ Ya hay heridos y puede haber muertos! ¡Hay niños y puede haber muertos!”, fue el estruendo de angustia de Rafael Chávez Carretero, auxiliar técnico de Meza.

Ese partido es uno de los grandes mitos en la mala planeación mexicana; fue llevado acabo sin el aval de la Federación, en una cancha amateur de Toluca y el silbante de aquel partido que duró 17 minutos, era un árbitro de futbol llanero que contrataron  de última hora.

Hace unos días se suscitó una pelea entre  Estudiantes Tecos y Dorados de Culiacán donde 7 futbolistas y 2 técnicos fueron expulsados del campo y uno de los jugadores Paulo César Chávez (jugador  dorados de Cuaiiacán)  tuvo que ser intervenido quirúrgicamente ya que sufrió fractura de nariz. Este conflicto se desató  cuando los Estudiantes iban ganando por un marcador 2-1 contra los dorados.

En el minuto  83 del duelo, el árbitro señaló una falta en medio campo, uno de los futbolistas propinó un manotazo a un rival y en cuestión de segundos se convirtió en una pelea multitudinaria que provocó la suspensión del partido durante casi 30 minutos.

Los altos mandos deben poner cartas en el asunto, ya que no es la primera vez que sucede tanto en el campo como en las gradas, sabemos que la gente va a disfrutar del espectáculo, niños, bebés, señoras, familias enteras gozan de ver a su equipo, no debemos esperar a que de verdad suceda una tragedia para ponerse serios con respecto a la inseguridad en los estadios.

El futbol es para disfrutar, los mexicanos somos apasionados de corazón, la mala imagen que dejan las tribunas o jugadores al golpearse viaja por todo el mundo, nadie está extinto. Así es que de verdad directivos, dueños, clubes  la violencia en los estadios es un tema sumamente importante, si de verdad quieren un cambio en esta liga, se debe comenzar por esto. Sanciones severas, multas fuertemente financieras, algo o alguien que diga… YA BASTA.

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