Luces, cámara, ¿puro show?

Por: Nathalie Melissa Hernández Fuerte

¿Te has preguntado por qué las secciones culturales o de espectáculos dentro de radio, televisión y prensa son tan pequeñas?

En pleno siglo XXI, en México aún resalta  la imagen de jóvenes que están dispuestos a comenzar su preparación artística y dedicarse de lleno al mundo del entretenimiento, tal es el caso de actores, bailarines, cantantes, músicos, escultores y todo tipo de “artista” que  sueña con llegar a rebasar fronteras, quienes se ven limitados a lograr sus objetivos  por el poco apoyo que reciben, por parte de las instituciones y de la misma sociedad quienes no valoran su trabajo, ya que no lo conocen ni lo reconocen por falta de interés y difusión por parte de los medios de comunicación.

El tema de la cultura en México es uno de los más olvidados en la lista de nuestras prioridades. Algunas personas dicen que ya no les importa porque no les sobra  dinero ni tiempo para asistir a eventos, y eso es  sumergirse al mundo cultural, y es totalmente cierto, pero la cultura va más allá de acudir a un concierto o comprar una pieza de arte; es reconocer, valorar, admirar y disfrutar el trabajo de nuestros artistas.

La cultura se comenzó a perder desde que dejamos de verla, con frecuencia,  en los medios de información masiva. No sólo se le fue dejando de dar importancia al periodismo cultural, sino también al periodismo de espectáculos, ya que esta última se ha confundido con el escándalo y hasta se ha convertido en amarillismo.

Un ejemplo de ello son revistas como Tv Notas o Tv y Novelas, las cuales tienen contenido que sólo se presta al chisme y al escándalo. Se resalta la vida personal y no la vida artística de los famosos. Los titulares de las notas los encontramos como exclamaciones y críticas a su vida y no  como ovaciones a los logros en su carrera, que es en lo que se supone deberían enfocarse los medios, ya que desde sus inicios, el periodismo de espectáculos era una extensión del periodismo cultural que se encargaba de dar difusión al trabajo de los nuevos talentos y conocer más de su faceta artística; además daba lugar a los expertos, de las diferentes ramas de las artes, para hacer una crítica y hasta una retroalimentación de cada una de las presentaciones.

Hoy en día, el periodismo cultural y el de espectáculos son ramas completamente distintas y están apartadas una de la otra, ya que el mismo gremio las ha modificado casi inconscientemente.

Se cree que el espectáculo es igual a “chisme”,  e incluso  se denigra y se atribuye a los círculos  sociales más bajos, y por el contrario, el periodismo cultural se cree que es sólo para las personas “”cultas o sumamente preparadas y capacitadas para entender la “complejidad” del arte.

De principio, este es un gran problema: el no conocer ni diferenciar uno del otro. Y lo más preocupante es que ni los mismos periodistas son capaces de estudiarlos. Siguen confundiéndose.

La nueva generación de periodistas estamos obligados a rescatar los ideales originales del periodismo.

El escenario ideal sería si el periodismo de espectáculos y el cultural nuevamente fueran uno mismo y se enfocaran en apoyar a los talentos que siguen naciendo en las calles o en los salones de clases, para que esta difusión ayude a impulsar la carrera de los artistas- y así no estar plagados solamente por chismes de la farándula- para que a su vez, esta rama de periodismo nuevamente vuelva a tener la importancia que merece.

Si es así, habría una mejor  apreciación de las artes, y los artistas tendrían un trabajo digno, ya que su trabajo sería valorado como se debe, y el periodismo de espectáculos dejaría de meterse en la vida personal de los famosos, que es un tema que realmente no es de interés público.

No todo en la vida son malas noticias, también tenemos derecho a disfrutar los placeres de la vida a través de la danza, la música y la actuación.

Share This: