Los grandes montajes del sexenio

Ariadna Ortega

Desde el montaje del caso Florence Cassez hasta la espectacularidad del rescate del vuelo 576 de Aeroméxico, pasando por las contradicciones en la captura de “La Barbie” y la balacera en la terminal 2 del Aeropuerto, así como las múltiples versiones del ataque a un vehículo diplomático de Estados Unidos en Tres Marías, son una serie de eventos que forman parte de los casos que han dejado mal posicionados a funcionarios federales, en especial a Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y un muy cercano personaje protegido de Felipe Calderón, pues a pesar de sus múltiples tropiezos logró mantenerse en su cargo durante todo el sexenio.

Florence Cassez, el gran montaje

El 9 de diciembre de 2005, en medio de un gran despliegue mediático de Televisa y TV Azteca, miles de televidentes fueron testigos de la captura “en vivo” de la francesa Florence Cassez y su pareja sentimental Israel Vallarta, presuntos integrantes de la banda de secuestradores Los Zodiaco en el rancho Las Chinitas, ubicado en la carretera México-Cuernavaca.

En la transmisión, también tuvo lugar la presunta liberación de Ezequiel Yadir Elizalde Flores, Cristina Ríos Valladares y su hijo de 10 años por parte de elementos de la ahora extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), cuyo titular en ese entonces era Genaro García Luna.

Meses más tarde, el 5 de febrero de 2006, Cassez denunció la edición de su detención en el programa “Punto de Partida” con Denise Maerker. Ante esto, García Luna reconoció que la escena fue recreada y se disculpó argumentando que se trató de “una reconstrucción solicitada por los medios de comunicación” y que esto no se tendría en cuenta durante el juicio.

Tras la declaración del funcionario, la televisora de San Ángel despidió a Pablo Reinah, reportero que cubrió esa mañana el operativo, luego de que fue acusado junto con otros empleados de la compañía de planear con las autoridades la simulación; sin embrago, el comunicador emitió una carta en la que aseguraba que nunca se enteró que se trataba de una recreación y que fue “sorprendido por las autoridades de la AFI, que ahora pretenden hacernos creer que un reportero puede ordenarles cómo y cuándo hacer su trabajo”.

Después de un año de polémica, en marzo de 2007 la Procuraduría General de la República (PGR) reconoció que Reinah no recibió información de que el operativo era un montaje. Por su parte, el Poder Judicial encontró motivos para sentenciar a la ciudadana francesa a 60 años de cárcel en México. Según las pruebas presentadas a la justicia, Cristina Ríos Valladares y su hijo Cristian, quienes vivieron en cautiverio 54 días, identificaron a Cassez por su voz.

El 27 de abril de 2012 en la Ciudad de México, la policía detuvo a Mario Vallarta Cisneros, presunto fundador de la banda Los Zodiaco, quien declaró que Florence Cassez sí participó en los plagios que perpetró el grupo criminal. Pese a la severidad del caso, el presidente Felipe Calderón designó a García Luna como secretario de Seguridad Pública Federal el 1 de diciembre de 2006.

El vuelo 576 de Aeroméxico, otro espectacular operativo

El 9 de septiembre de 2009, en medio de las discusiones por el recorte de fondos del Plan Mérida, tuvo lugar un espectacular operativo que permitió capturar a Josmar Flores Pereira, un pastor de origen boliviano que “secuestró” el vuelo 576 de Aeroméxico, procedente de Cancún.

El titular de la SSP, Genaro García Luna, reveló a los medios que el objetivo de Josmar era llamar la atención de las autoridades federales sobre la llegada de un “devastador terremoto” que ocurriría en México el 09-09-09, fecha que se traducía en el 666, número relacionado con Satanás.

García Luna describió el proceso que se organizó para el rescate de los 104 pasajeros y la tripulación del Boeing 737 y desmintió que hubiera una bomba como se había manejado en distintos medios, luego que se comprobara que se trataba de un artefacto simulado. Por su parte, el entonces vocero de la dependencia, Facundo Rosas, señaló que después de un magno operativo, un equipo de operaciones especiales de la SSP habría logrado rescatar a los rehenes y detener a José Mar Flores Pereira, quien junto con sus cómplices había aterrorizado y amenazado a la tripulación.

Días más tarde, los pasajeros dieron otra versión, en la que no había psicosis o pánico, sino sorpresa por la cantidad de autoridades en el hangar. Adriana Romero, una de las tripulantes del avión, narró que a través de la cabina del piloto les avisaron del secuestro de la aeronave y les pidieron que mantuvieran la calma. Dijo que estuvieron cerca de 45 minutos en la nave en total tranquilidad y que al secuestrador lo vio como un pasajero común con el que nunca cruzaron palabras ni ella ni los demás viajeros. Aseguró también que nunca hubo momentos de crisis y que le llamó la atención el movimiento policiaco y de ambulancias en el aeropuerto.

Villatoro Barrios denunció maltratos por parte de los policías federales que intervinieron en el operativo de rescate en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y comentó que cerca de 20 pasajeros varones fueron sometidos y esposados por agentes, quienes los metieron en una camioneta junto con el pastor de origen boliviano, donde “nos trataron como si fuéramos nosotros los secuestradores”.

En mayo de 2011 la juez federal Taisa Cruz sentenció a Flores Pereira a siete años de prisión y al pago de una multa de 10 mil 905 pesos por afectaciones a la aerolínea. Sin embargo, luego de la evaluación psiquiátrica del predicador, un tribunal federal canceló el 14 de septiembre pasado la sentencia que pesaba sobre él, bajo el argumento de que se trata de un enfermo mental y, por tanto, no se le podía imputar delito alguno.

“El rescate” de tres reporteros

El 31 de julio de 2010, Genaro García Luna apareció ante las cámaras de diversos medios de comunicación para anunciar que luego de “un intenso trabajo de inteligencia”, la dependencia a su cargo había logrado el rescate de Alejandro Hernández Pacheco, camarógrafo de Televisa Torreón; Javier Canales, reportero de la empresa Multimedia, y de Héctor Gordoa, reportero del programa “Punto de Partida”, quienes cubrían un motín y una protesta en un penal de Gómez Palacio, Durango.

Los reporteros habían sido secuestrados el 26 de julio y llevados a una casa de seguridad en dicho municipio, donde fueron golpeados y permanecieron sin alimento, denunció uno de sus abogados. En el encuentro con los medios, García Luna aseguró que uno de los hombres fue liberado el 29 de julio y que “la Policía Federal realizó un esquema operativo” cerca de la casa donde estaban privados de su libertad sus dos compañeros, lo que ocasionó que “al darse cuenta de la presencia de los federales, los secuestradores huyeron, terminando así el cautiverio”.

Pero la versión del ingeniero no coincidió con la de Luis Cárdenas Palomino, su brazo derecho y jefe de la División de Seguridad Regional, quien afirmó en entrevista televisiva que los reporteros desarmaron una ventana para escapar, y fueron ellos quienes encontraron a los agentes policiacos, no al revés.

Días después, Alejandro Hernández dijo que todo había sido un “montaje” de la SSP y reveló que los engañaron diciéndoles que se iban a entrevistar con el presidente Felipe Calderón, cuando en realidad irían a la conferencia de prensa. El rescate y la presentación de dos periodistas plagiados en Durango es un montaje de la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) y producto de una serie de chantajes para llevarlos ante los medios de comunicación, sostuvo más tarde el abogado Carlos Spector-Calderón, representante legal de Hernández Pacheco, quien pidió asilo político en Estados Unidos.

La detención de Edgar Valdez Villarreal, “La Barbie”

El 30 de agosto de 2010, justo un día antes del cuarto informe de Gobierno de Felipe Calderón, el narcotraficante Edgar Valdez Villarreal fue arrestado por la Policía Federal. La dependencia “presumió” que la captura se debió a una operación derivada de 14 meses de investigación y a través de un comunicado detalló que oficiales pertenecientes a la Policía Federal realizaban “acciones de prevención del delito” y recorrían “una carretera del Estado de México”. “Debido a las labores de inteligencia, se tenía conocimiento (de) que en el poblado de Salazar, perteneciente al municipio de Lerma, se encontraban miembros de la delincuencia organizada”.

Pero poco tiempo después empezaron a darse a conocer versiones que indicaban que el ex integrante de la organización delictiva de los Beltrán Leyva en realidad se había entregado por cuenta propia, luego de que el vehículo en el que viajaba fuera detenido por transitar a exceso de velocidad. Y es que la verdadera historia refiere que los agentes circulaban a las orillas del poblado cuando vieron que un convoy de tres automóviles los rebasó “a alta velocidad y sin precaución alguna”. Los policías siguieron a los vehículos, les pidieron que se detuvieran y después de seguirlos a lo largo de cuatro kilómetros de la autopista, los alcanzaron. Los federales pidieron a los tripulantes del convoy, sin saber quiénes eran, que bajaran de los autos y más tarde “La Barbie” se identificó como Edgar Valdez Villarreal, narcotraficante. Esta revelación causó mucha especulación, sobre todo porque durante su presentación el capo no paró de reírse, lo que hizo pensar a algunos que se burlaba de las mismas autoridades.

Balacera en el AICM

Una balacera en el área de comida rápida de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) dejó un saldo de tres policías federales muertos el pasado 25 de junio. Las dudas y versiones en torno al caso pronto comenzaron a circular, testigos informaron ese mismo día  que “varias personas uniformadas fueron las autoras de los disparos que mataron a los policías”. La misma agencia publicó más tarde que “las autoridades mexicanas confirmaron que los autores de los disparos que terminaron con la vida de tres policías en el aeropuerto internacional de esta capital eran dos agentes policiales que eran investigados por narcotráfico”.

La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) informó que el suceso se registró cuando una unidad de la Policía Federal realizaba un operativo para capturar a dos agentes de ese mismo cuerpo adscritos al aeropuerto. “Los dos elementos investigados, al verse descubiertos por la Unidad de Investigación de la Policía Federal, realizaron disparos para evitar su captura, con lo que privaron de la vida a tres elementos federales”.

La dependencia federal ofreció, tres días después de los hechos, una recompensa de cinco millones de pesos para quien diera informes que llevaran a la captura de los presuntos responsables: Daniel Cruz García, Zeferino Morales Franco y Bogard Felipe Lugo León. Durante el anuncio, el titular de la División de Seguridad Regional de la dependencia, Luis Cárdenas Palomino, detalló que luego de que se efectuaron aprehensiones de personas procedentes de Perú, se detectó que había autoridades aeroportuarias relacionadas con la red de narcotráfico, versión oficial que continuó defendiendo. Tras el suceso, la Comisión Permanente del Congreso aprobó en comisiones pedir a Genaro García Luna un informe detallado sobre el enfrentamiento entre policías federales en la terminal 2 del AICM. Otra versión surgiría el 7 de julio, día en que Ricardo Ravelo publicó en Proceso “Cárdenas Palomino, protector del narco en el aeropuerto del DF”, un texto basado en testimonios de Cruz García y Morales Franco, quienes dijeron al semanario que el tiroteo “se originó por presiones y amenazas entre distintos grupos policiacos que se disputan el control del tráfico de drogas en ese lugar”. Además, ambos sostuvieron que el propio Cárdenas Palomino “protege las actividades del narcotráfico en la terminal aérea”.

Tres Marías, el nuevo montaje

El más reciente escándalo en el que se involucra a García Luna es el caso Tres Marías. El ataque tuvo lugar la mañana del 24 de agosto en la carretera federal México-Cuernavaca en Huitzilac, Morelos, cuando federales abrieron fuego contra un vehículo diplomático de Estados Unidos en el que viajaban dos estadunidenses y un elemento de la Marina mexicana. La unidad recibió 152 impactos de bala. Luis Cárdenas Palomino dijo en conferencia de prensa el domingo 2 de septiembre que los agentes vinculados al caso estaban asignados en esa zona para investigar un secuestro ocurrido apenas horas antes del incidente (el del jefe de protocolos del Museo de antropología e Historia, Salvador Vidal Flores). Sin embargo, la PGR desmintió esta versión al señalar que en el caso no estaba involucrada la PF.

Luego de salir a la luz toda clase de versiones, se dio a conocer que los policías iban vestidos de civil en varios automóviles particulares y al ser presentados ante el agente del Ministerio Público de la Federación “lo hicieron uniformados”, y a bordo de las patrullas. Tras las investigaciones, el 8 de noviembre pasado, la Procuraduría General de la República (PGR) consignó a 14 agentes de la Policía Federal y los trasladó del Distrito Federal a un penal del estado de Morelos por su presunta implicación en el caso.  Y a cinco mandos federales, quienes encubrieron a laos agentes para que se presentaran a declarar con uniformes oficiales.

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