Los cínicos no sirven para este oficio

Los cínicos no sirven para este oficio

Por Camila Ayala

La mía no es una vocación, es una misión.

Ryszard Kapuscinski

¿Quién,  dentro del mundo del gran cosmos del periodismo, no ha escuchado de Ryszard Kapuscinski?

Periodistas vienen, periodistas van; sin embargo, desde la aparición de aquel hombre polaco que estudió historia y que a sus 17 años publicó su primer artículo, el mundo periodístico cambió. Muchos jóvenes decidieron dedicarse al ejercicio del cuarto poder por la figura de Kapuscinski, por admiración.

El escenario es Fermo, Italia, el año 1999. Kapuscinski se encuentra ante una multitud conformada por jóvenes y con él está la también periodista y escritora Maria Nadotti. La razón del encuentro es que se está llevando a cabo el VI Congreso Redactor Social.

El escritor de origen irlandés Oscar Wilde condenó los vicios de la juventud dentro de su obra: En El retrato de Dorian Grey, Wilde señaló varios problemas, entre ellos la apatía, la arrogancia, la soberbia, que, a fin de cuentas, eran caras distintas de la vanidad. Kapuscinski también coincide en 1999 con esas imágenes, esas ideas. Señala que, en sus inicios, conoció periodistas que confiaban demasiado en sí, que eran holgazanes y, al pasar el tiempo, su trabajo y su nombre fueron olvidados.

Sólo las buenas personas deben ser periodistas, es lo que recalca el autor de La guerra del futbol. Para Kapuscinski, el periodista no se puede ser cínico ya que para encontrar una historia debe ser humanista, debe ser humilde, debe escuchar sin juicios ni concepciones equivocadas. No se puede estar sonriendo y juzgando descalificadoramente mientras se escucha.

Los cínicos no sirven para este oficio

En Los cínicos no sirven para este oficio, se recalca que los periodistas son hijos de Heródoto, el padre de la Historia, son historiadores actuales, interesados en la microhistoria y en la praxis del suceso. También se señala el dinamismo que hay en los actuales tiempos, la llegada de las nuevas tecnologías, del comunnity managger, el “periodista” que no escribe. Otro problema es la transformación del jefe dentro de los medios con el paso del tiempo.

En el periodismo de antes, quien lideraba un periódico, una cadena informativa, una agencia, era el de mayor experiencia y asesoraba a los jóvenes. En la época actual, quien ocupa ese puesto es un agente, el burócrata que mantiene mejores relaciones, que maneja el lugar como un tablero de ajedrez en busca de dinero.

Lo que hace posible el periodismo son las personas, las conocidas y catalogadas fuentes que tienen historias que contar. Esto coincide con la llamada historicidad del francés Michel Foucault y Michel de Certau. Es la actividad de recolección de la historia, que se debe realizar considerando el cómo.

Kapuscinski dice que el periodista no solo puede hacer la nota con el boletín informativo, no puede escribir de algo que no conoce; debe adentrarse, empaparse. Esta idea hace referencia a Malinowski, el antropólogo británico que se dio cuenta que no todas las nociones de elementos sociales como la familia son iguales en todo el mundo.

Kapuscinski nos hace comprender este punto con mayor profundidad con el caso del continente africano. África, para él, posee muchos mundos, es hogar de grandes culturas y testigo de paradigmas. Dentro del llamado Continente Negro coexisten dos términos, dos extremos: la multiculturalidad y la interculturalidad.

Kapuscinski fue testigo de ello en sus años en África. Se explica con los casos de Kenia y Sudáfrica. Él vio cómo varios periodistas, temerosos de las tierras extrañas, acudieron a las colonias, a pequeños paraísos, donde no existe ninguna diferencia con el continente que está al otro lado del Mediterráneo, con Europa. A pesar de estar en un mismo espacio, el europeo y el africano no interactuaban. Había una segregación propiciada por ambas partes. Desde su departamento, Kapuscinski observó a los blancos ignorando a la gente de color. Eran sordos y ciegos ante sus problemas.

La conformación de la Unión Africana, en donde Kapuscinski cubrió el evento y fue testigo del comportamiento de los líderes de todos los países africanos esclarece más el papel del periodista. Él entendió de la comunicación entre culturas pues no es lo mismo Sudáfrica que Etiopia, Kenia o Marruecos.

Los cínicos no sirven para este oficio está compuesto de tres conferencias. Las tres manejan problemas éticos: la responsabilidad, el compromiso y el respeto. Basta leer una sola conferencia para darle razón al título del libro, pero al leer las tres, ese título se vuelve consigna.

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