Los amoríos también hablan

Diego Vázquez

Digamos pues, el enamoramiento es una revolución íntima inequívocamente atraída por el deseo. Los enamorados se ven obligados a usar el lenguaje de poesía como simbolismo de su muestra de afecto desafiando a aquél, que se encuentre con Cupido. Este puede ser caprichoso, celoso de si mismo. Ante todo esto el enamoramiento es una estructura de una sociedad arcaica que al verse envueltos en tórridos romances se cuestionan cómo fue que llegué hasta allí, por la misma razón por la que el enamoramiento surge como un flechazo entre individuos que jamás pensaron encontrarse y que sus miradas sobrepasaron la intransigencia del amor. En estas palabras el enamoramiento es construir ese algo a partir de dos, como un universo paralelo que se forma con el objeto del deseo; con esa manifestación del corazón que llamamos amor.

Es una unión particular que parte de una relación sedimentada en valores que se constituye entre dos personas que buscan una misma finalidad que es amarse. Aunque dicen algunas veces altera el estado de conciencia. También suele atribuirse virtudes extraordinarias a la pareja amada. Podríamos decir que el enamoramiento es un movimiento colectivo; aunque solo uno puede entenderlo, que es solamente él, el enamorado.

Una mirada, un gesto, la manara de hablar se vuelve parte  de nosotros, nos conquista, nos hace ser románticos y cursis; y es entonces cuando él o ella se vuelve absolutamente especial. Ante nuestros ojos parece  imperceptible; pero al corazón eso no le importa.  Dicen que el amor entra con una mirada, ¿será esto cierto? Es un estado de inconsciencia con nosotros mismos. Así es cuando se está enamorado. El amor esa palabra que enloquece o hace perder la cordura, crea ilusión y satisfacción. Una vez enamorado se tiene el efecto de provocar deseo, nos hace ver a la pareja de la manera más bella. El amor nos hace ingenuos, ridículos y románticos. He aquí el gran dilema.

El amor es el significado de todo sentimiento, si este aparece hace perder la inocencia. Hace reinventarse el uno al otro, extrañarse, admirarse y quererse; es permitir conocernos, abrirse a una nueva posibilidad de existencia. El estado de gracia es el sentir. Es también la expresión de emociones que aparece como algo inesperado , es una capacidad de elección o un estado absoluto de felicidad en esa búsqueda del objeto amado como un hecho que se reinventa una y otra vez .

El enamoramiento es confianza, es una experiencia de reconocimiento con la pareja, los enamorados se cuentan la vida porque quieren participar en reciprocidad con la otra persona. La particularidad de los enamorados es la voz, el cuerpo como representación sexual es lo que da significado a la individualidad, el amor es que quieran estar unidos. El corazón palpita sin cesar, las miradas se buscan para encontrarse y decirse que se gustan. Es decir se vuelven un símbolo de interés y atracción.

Los amoríos también hablan, se dicen lo que sienten, se buscan para después encontrarse. Consciente o inconscientemente cada quien busca cada cual. Cada quien elige a la persona que mejor le convenga, aunque el que decide es el corazón. Antes de que el amor llame a la puerta ya cumplió con las características esenciales de la persona a quien amar.  La química del amor ocasiona cascada de reacciones emocionales y es la causante de esa manifestación hormonal que explica buena parte de la sintomatología del enamoramiento.

Decía Anífanes un comediógrafo griego hay dos cosas que el hombre no puede ocultar, que está borracho y que está enamorado. Y a simple vista no se puede negar lo obvio, la mirada no miente. Quienes han estado enamorados afortunadamente o desafortunadamente pueden percatarse que es el resultado bioquímico y este es innegable ante cualquier ser humano.

Toda esa palabra se resume a su mínima expresión al amor. Aquí es donde la razón se apodera de la voluntad trayendo consigo la atracción mutua, los celos, el miedo y un mar de sentimientos. Donde todo comienza en la cabeza y termina en las partes más intimas como los órganos sexuales.

Se dice que el amor no dura cien años, pero expertos aseguran que es de dos o tres años, aunque puede ser más tiempo; todo depende si al final la atracción bioquímica no termina decayendo porque nos enfrentaríamos una decepción amorosa. Nada es por siempre y el amor sino se alimenta, muere igual que nosotros. El amor nos separa o nos hace acoplarnos a una sociedad de manifestaciones como el compañerismo, afecto, tolerancia, amistad y fraternidad. Jacinto Benavente poeta “El amor es como Don Quijote: cuando recobra el juicio es para morir”.

Si queremos mantener nuestra relación es necesario romper con la rutina, crear interés mutuo, se he de luchar por ese amor, hay que estimularlo, encontrar la empatía  para no caer en la insatisfacción. Debe renovarse, experimentarse nuevas emociones, volver a descubrirse para no hacer de ello un trago amargo y quien ha estado enamorado sabrá de lo que hablo.

Dice Erich Fromm que el amor es un arte, y como tal, una acción voluntaria que se emprende y se aprende, no una pasión que se opone contra la voluntad de quien lo vive. El amor es sentimiento puro, es una sensación que complace, lo atractivo, la belleza en el sentido más propio; es la práctica que realiza hombre y mujer todos los días. Para el psicólogo Abraham Maslow el amor implica una sana y afectuosa relación entre dos personas. Eso es a lo que llamaría hacer el amor. De la manera más natural y autentica. Finalmente de allí vinimos, nos crearon con amor porque nuestros padres así lo quisieron conveniente. Entonces este es el afecto, la definición más real de la unión. Hombre y mujer hechos para amarse.

Pero también el amor es el descubrimiento de nuestro ser por lo que para enamorarse no se necesitan dos; sino uno sólo dijesen por allí que sino te amas a ti mismo no puedes amar a alguien más. Y como dice Octavio Paz el amor no es un acto natural es algo humano y por definición lo más humano. Pero, ¿cuántos de nosotros sabemos amar? No todo el mundo sabe amar. Requiere un proceso y un aprendizaje. Comprender que este es como una planta que debe de regarse o se marchitará. El amor se encuentra en la esencia  misma del todo y en la razón. Amarse en cuerpo y alma. Sin voluntad. Ovidio dice que el arte de amar es  raíz y origen. Hay que saberse amar. Expresemos que el sustento del amor  no es físico sino espiritual.

El amor tiene que ser libre, no hay razón por el cual tenga que reprimirse. Se está o no se está enamorado, no hay límite, esta palabra de cuatro letras no conoce límites. Pero lo que si es cierto es cada quien ama  a su condición.

“El amor lo ha transformado, lo ha hecho otra persona”, eso dicen quienes han visto a un par de románticos. Pero puede pensarse también que tiene corazón rebelde, que sea todo un aventurero y vaya en busca de su media naranja, quizá otros digan se roban miradas o se lanzan piropos. Algunos se encontraran en los versos de poemas. Allí está descrito todo los hay para los empedernidos y para los sufridos. Para quienes tengan corazones asfixiados y los suertudos triunfadores, valientes que retaron con pasión al dios del deseo amoroso: Cupido. Así lo define la mitología romana. A diferencia con la mitología griega que Eros es el dios de la atracción sexual, el amor y el sexo. Deidades que no solo encarnan del amor erótico sino de la creación.

Share This: