La tragedia de Guadalajara en 1992

Por: Lorelei Zeltzin Sánchez

En nuestro país, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía estiman que el 88 por ciento de la energía primaria que se consume proviene del petróleo, además de ser la principal fuente de insumos para generar electricidad, pues permite la producción de combustibles para los sectores de transporte e industrial.

En México, Petróleos Mexicanos (Pemex) es una de las pocas empresas a nivel mundial, según su página oficial, que “desarrolla toda la cadena productiva de la industria, desde la exploración, hasta la distribución y comercialización de productos finales”.

Sin embargo, no siempre trae beneficios a las personas, ya que a lo largo de su historia se han registrado explosiones y accidentes en las instalaciones de la empresa petrolera, ya sea en las oficinas, en una que otra planta de gas, ductos o plataformas con las que cuenta la dependencia.

Un accidente que ocasionó grandes daños y quizá la peor tragedia en las últimas tres décadas a consecuencia de explosión de hidrocarburos ocurrió en 1992 en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. La magnitud de los daños era incalculable, pues se habla de que destruyó más de 13 kilómetros de calles, acabó con aproximadamente 200 vidas y dejó más de mil heridos.

La explosión ocurrió el 22 de abril de 1992, a causa de un orificio de apenas 8 milímetros de diámetro que se encontraba en un ducto que iba de Salamanca a Guadalajara, por lo que produjo una fuga de gas.

Todo comenzó el lunes 17 de abril en donde personas de la colonia Valle del Álamo en Guadalajara, reportaron fuertes olores a gasolina que prevenían del subsuelo de las calles Góndola, Rieles y Túnel. La fuga se originó de la gasolinera Tarahumara ubicada en Góndola y Lázaro Cárdenas.

Dos días después, las quejas aumentan: vecinos de las calles 20 de Noviembre, Gante y Francisco Silva Romero denunciaron un fuerte olor a gasolina proveniente del drenaje; al igual que ellos, los habitantes de la calle Sierra Morena, en la colonia Monumental.

Los medios nacionales informaron que las autoridades acudieron inmediatamente y se dieron cuenta que varios litros de combustible se fugaban por el orificio; personal de Pemex acudió para tratar de investigar el origen del olor, sin embargo horas después de haber intentado calmar el olor, echando agua al drenaje, el aroma a gas reapareció.

Pemex y Siapa (Sistema Intermunicipal para los Servicios de Agua Potable) trabajaron en conjunto para poder componer la fuga, fue hasta este día que se informó que la situación era delicada; sin embargo el gobierno municipal dijo que no era necesaria una evacuación, pues se podía controlar.

Después de tres días los bomberos, personal de Pemex y Siapa trabajaban para poder hallar el origen de la fuga, vaciaron las tuberías con el objetivo de encontrar en el agua algún indicio que les ayudara en su investigación

Para el 22 de abril seguían, los medios reportaron que las indagaciones no paraban y que el olor era fuerte; cerca de las nueve de la mañana, según los diarios nacionales, la tapadera de una coladera botó sobre la calle de Río Bravo, esto causó alarma y provocó que al menos una oncena de bomberos se trasladaran al sitio.

Personal del Cuerpo de Bomberos de Guadalajara mantenía la vigilancia y seguían destapando tapaderas para ventilar el drenaje e impedir la acumulación de gases.

Las explosiones comenzaron una hora después: el primer estallido registrado ocurrió en la calle de Gante y 20 de Noviembre, siguiendo el trazo del autobús;  en dirección al oeste por 20 de Noviembre hasta Aldama y Calzada Independencia; hacia el este llegó por la colonia Quinta Velarde y después de serpentear por la colonia Atlas, llegó a La Nogalera, en donde se encontraba una gasolinera; la calle Violeta, también estalló.

En menos de tres minutos las explosiones recorrieron cerca de 13 kilómetros de calles, destruyendo todo a su paso.

Después de la explosión, políticos, académicos y organizaciones señalaron a Pemex como la responsable, sin embargo los diarios señalan que nunca fue acusada penalmente, CNN en un reportaje agrega que tampoco se comprobó legalmente la responsabilidad de alguno de sus funcionarios.

Para reparar el daño, el gobierno federal, que en ese momento estaba a cargo de Carlos Salinas de Gortari, y Petróleos Mexicanos aportaron 331 millones de pesos que administró el patronato para pagar indemnizaciones y ayudas a 10 mil personas, esto lo dio a conocer en 1993 el ex alcalde de Guadalajara, Gabriel Covarrubias.

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