La rutina del metrobús en tiempos de marchas…

Karen García Parroquín Es la una de la tarde del 8 de diciembre, la gente se encuentra esperando en la estación Hidalgo. Hace frío y el metrobús tarda en pasar. La entrada al metrobús se vuelve cada vez más pesada, pues la gente se amontona al esperad y querer entrar a tomar un lugar en el transporte. Entre empujones y rasguños, al fin se logra pasar. Es difícil mantenerse parado, ya que las señoras en la parte de adelante, cargan bolsas enormes con zapatos o comida. Las señoras que ven a un hombre poniendo un pie en la mitad de adelante del metrobús, comienzan a gritarle groseramente, pues un anuncio en los costados de transporte señala la división de este: sólo mujeres adelante y ambos sexos atrás. Esta rutina la tiene que vivir muchas personas que se mueven de sus casas al trabajo por este medio de transporte. Nadie se quejaba de los pequeños retrasos del MB, hasta ahora. Las marchas y los bloqueos de los maestros pertenecientes a la CNTE en protesta a la reforma educativa, han causado molestias a los ciudadanos, pues ahora hacen el doble de tiempo a sus destinos. Cuando por fin es momento de bajar, es necesario prepararse y caminar a la puerta del MB, dos estaciones antes de la deseada, ya que muchas veces es imposible salir. La desesperación de las personas por entrar y salir es como una pelea. El director general del metrobús, Guillermo Calderón, asegura que maestros disidentes que provocan estos percances, no se han reflejado en afectaciones económicas, sino que están generando problemas operativos y molestias en los usuarios. Por el momento, sólo hay que tener paciencia y esperar a que pasen las marchas y el próximo metrobús.

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