La guerra sin fin

Por: Estefanía Tinajero

México siempre ha sido escenario de grandes noticias. Al ser una nación tan grande, con más de 100 millones habitantes, es muy claro que diario pasa algún evento que vale la pena informar.

A lo largo de su historia siempre han habido hechos que logran impactar a la población. Entre desastres naturales, desapariciones, tortura, censura y más. Nuestro país, sin duda, siempre da de qué hablar.

Actualmente y de acuerdo con varias organizaciones, como las Naciones Unidas, vivimos en una grave crisis de derechos humanos. Pero esto no es algo nuevo, desde hace algunas décadas, hemos sabido que la materia de derechos humanos no es el fuerte de nuestro gobierno.

Open Society Justicie Initiative (OSJI) en el estudio Atrocidades innegables. Confrontando crímenes de lesa humanidad en México, publicado este año, indica que en la última década han muerto alrededor de 150 mil personas y ha habido más de 26 mil desapariciones, todo relacionado con el crimen organizado.

OSJI declaró que la intensidad de los patrones de violencia, cometidos desde diciembre de 2005, constituyen pruebas fehacientes de que los asesinatos, desapariciones y torturas perpetradas tanto por actores gubernamentales, como por miembros de los cárteles, son considerados como crímenes de lesa humanidad.

El 2006 fue un año clave, el entonces presidente Felipe Calderón decidió comenzar a combatir al crimen organizado. Cambió por completo la estructura del programa Oportunidades, creado en el sexenio de Vicente Fox para el beneficio de gente de escasos recursos. El capital para este programa ahora era invertido en seguridad.

Para la sociedad ver parte de las atrocidades que cometía la delincuencia organizada, creaba gran asombro. Los años 2010 y 2011 probablemente fueron de los años más violentos en esta llamada guerra, ya de acuerdo con CNN en los tres primeros meses del 2011 murieron casi 13 mil personas.

Durante esos años, en específico, México era un país en donde todo el norte era dominado por grandes cárteles de narcotraficantes, en busca de territorio y poder. Donde al parecer el presidente hacía todo lo posible para ganar esta guerra contra el narco, nuestro gobierno era el bueno, y claramente querían demostrarnos que nunca dejaron que terrible situación se saliera de control.

Cualquiera que estuviera en zona de cárteles, sin importar si estaba coludido con el crimen o no, corría el riesgo de sufrir alguna clase de agresión. Uno de los casos más emblemáticos que reflejan la situación, es la matanza de 72 migrantes centroamericanos, el 22 y 23 agosto de 2010 en el municipio de San Fernando en Tamaulipas.

A pesar de que nuestra sociedad  ha perdido el impacto a las noticias sobre muertes, sin duda, este es uno de los que  hechos más han  marcado esta guerra y creó una gran conmoción  nacional. Este acontecimiento era tomado como un indicador de que el gobierno iba perdiendo, porque los principales responsables de este crimen era el grupo de narcotraficantes los Zetas.

A una semana de los hechos, el acalde de  Hidalgo, una localidad cercana a San Fernando, fue asesinado y fueron reportadas cinco explosiones, lo que indicaba que la situación iba a empeorar.

Aunque la Procuraduría General de la República (PGR), días más tarde capturó algunos implicados en el crimen,  no a todos porque hubo bajas en un enfrentamiento. Es importante destacar  que el caso no ha sido cerrado y al menos 11 de los asesinados no han sido identificados. A pesar del gran shock que tuvo este crimen, nuestra sociedad ha ido olvidando esto.

Es probable que esta falta de interés a estos temas se debe a muchas razones, una de ellas es el manejo mediático. Es probable que algunos de los grandes medios, de una forma muy sutil, dejan de dar seguimiento hasta que se nos olvida y es remplazado por otra cosa, ya sea una nueva matanza o algún escándalo.

De acuerdo con un informe, publicado en el 2009, por  la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en seis meses, alrededor de 10 mil inmigrantes fueron secuestrados en México por células de los Zetas o pandillas.

Medios locales de Tamaulipas aseguran que San Fernando ha revivido después de la tragedia y el crimen, dándole seguimiento a noticias de cómo es que en el 201rompió el récord de cóctel de camarón más grande del mundo.

Pero para muchos Tamaulipas es  considerado “tierra de nadie”, inclusive hay una noticia reciente sobre el secuestro de al  menos cinco migrantes, los principales sospechosos son los cárteles. Han pasado seis años de la matanza de los 72 migrantes y actualmente sólo son una cifra más que representa la impunidad en la que está sumergido el país.

El director de OSJI James Goldston aseguró que las cifras reales, en cuanto a tortura, desapariciones, muertes, levantamientos y más han sido minimizadas, y en algunos casos negados por parte del gobierno, desde la administración de Felipe Calderón.

OSJI  asegura que la única forma en que nuestro país salga de esta crisis es con ayuda de organismos internacionales. Goldston afirma que México es un país rico en recursos materiales y capital humano, tiene la capacidad de hacer frente a la crisis de la impunidad, pero lo que falta hasta la fecha es voluntad.

Una buena muestra de esa falta de voluntad es el hecho de que el cártel de los Zetas, a pesar de las atrocidades que han  producido sigue estando activo y son de las organizaciones más fuertes a nivel mundial en cuanto al narcotráfico.

Aunque hayan capturado a grandes capos, “La Tuta”, “El Chapo”, “El Z-40”,  siempre va a estar alguien más que ocupes su lugar. Ya que no ha sabido cómo enfrentarse al problema desde la raíz o simplemente no lo han querido hacer,  esto puede ser por las grandes influencias que tienen los narcotraficantes con funcionarios públicos y por el hecho de a México entran más  25 mil millones de dólares por el narcotráfico.

El panorama  indica a que las cosas van a continuar así, al menos por un buen  rato más. Sin duda está en las manos de la población cambiar esto, pero al parecer nuestro gobierno, nos sigue manteniendo en ignorancia, es probable que nunca sepamos en realidad todas las atrocidades que han pasado y que continuarán.

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