La cuarta mujer

Por: Tania Juárez Mora

linterna-roja-1Los matrimonios forzados aún imperan en la sociedad patriarcal, no hay oportunidad para una cita romántica, el goce e incluso la exploración sexual antes de llegar a compartir una vida juntos; la diferencia de edad y el aspecto físico quedan en segundo plano para la elección de la mujer anteponiendo la situación socioeconómica y el reforzamiento de las tradiciones populares. Zhang Yimou retrata esta relación de dominio e inequidad en La linterna roja, de 1991 adaptación cinematográfica de la novela Un grupo de mujeres y concubinas del escritor y periodista Su Tong.

El eje de la historia se centra en Songlian,  una joven de 19 años, que debido a la muerte de su padre se ve obligada a dejar la universidad y adoptar el destino de una mujer de los años veinte: casarse con un hombre que le asegurará un buen futuro económico. Así llega a la casa de Chen Zao un señor feudal quien sólo puede ofrecerle protección bajo estrictas reglas y una tradición popular: ser la concubina compartiendo con cuatro mujeres la casa cuya estructura permite que tengan un espacio personal ideal para el ejercicio de la cosificación sexual.

“¿En realidad que somos las que vivimos aquí? Somos menos que nada. Somos como los perros, como los gatos o como las ratas… Desde luego, no somos personas”, reflexiona Songlian a su llegada. Cada mujer al entrar en este lugar pierde su identidad, su nombre deja de ser pronunciado porque se limitan a ser: primera, segunda, tercera y cuarta señora.

Prevalece la incertidumbre de quien será elegida para que el amo pase la noche con ella, lo que se convierte en un ritual y otra especie de dominio, las linternas de color rojo son colocadas y encendidas en la casa seleccionada como el símbolo de poder otorgado a la mujer en turno, quien recibe la mejor atención por parte de los criados, puede elegir el menú y los masajes en los pies sólo con la creencia de que así estimulará su deseo y brindará una mejor atención al señor de la casa.

Renuente a las tradiciones la joven Songlian, es aconsejada por Zhuoyun, la segunda esposa quien le dice: “No subestimes el masaje en los pies, si lo tienes cada día estarás dirigiendo el clan”.

Es importante destacar que el director inició su formación como cineasta a través de la fotografía cuestión que se aprecia y es esencial para cada variación en las emociones de los personajes y el ritmo de la cinta, bajo la visión del Zhao Fei.

La épica nacional se hace presente en este largometraje, captura la esencia de la nación y es evidente al seguir la línea del ideal cinematográfico de Zhang Yimou, él pertenece a la Quinta Generación del cine Chino: conformado por un grupo de jóvenes en los ochenta que vieron el séptimo arte como una forma de protesta y la herramienta perfecta para criticar la cultura de la nación china contestando de manera opuesta al control ideológico planteando una cuestión peliaguda para la sociedad conservadora.

Y en ese mismo sentido, se pueden encontrar obras de corte similar como Las amargas lágrimas de Petra von Kant (1972), del alemán Rainer Werner Fassbinder la cinta con la que luchó para revertir el cine propagandístico y el nacionalismo y La bicicleta verde(2012), de la directora saudí Haifaa Al Mansour, primer largometraje dirigido por una mujer en ese país. El hilo conductor simplemente es la mirada intimista de la mujer tomada como pretexto para develar las ineficacias de la sociedad de un país, siendo la denuncia una de las grandes funciones del arte cinematográfico.

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Los diálogos son breves, hay desprecio y una necesidad llamémosle enfermiza de competencia. Lejos de llegar a los lugares comunes en los que de manera grotesca se expone la violencia de género como el reduccionismo que sufre la mujer, el director prefirió representar esto cuando la figura masculina, estaba ausente; así explora la sistematización de la violencia enseñada, ejercida aunque falte quien posea el poder, relegado a la primera esposa y aplicado por cada una hacia los criados y entre ellas.

Es imposible que aparezca la sororidad entre estas mujeres que cohabitan bajo el régimen de una tradición China; carentes de empatía y comprensión por la situación que comparten, pero las costumbres y reglas incitan a la competencia por anhelar ser la favorita del señor, lo que se  vuelve en una lucha constante que terminará con dos muertes y el firme deseo del suicidio como la única salida antes de llegar a enloquecer.

La exposición de la cosificación sexual en la actualidad es diferente, pero la cinta refleja correctamente el interés de una mujer atenida a las tradiciones, dejando de lado las necesidades individuales ante el dominio misógino.

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