La consumación de las fake news

La consumación de las fake news

Por: Fernando Villa

“El problema es que consumimos lo que refuerza lo que ya pensamos”. Así fue como sentenció Gabriela Warkentin una charla que fue directa y amena. Se dio los minutos de resaltar la importancia de los asesinatos a periodistas, pensando en que el día en que el gremio se una, sin duda se habrá dado un paso adelante. Tal como lo dijo Julio Scherer en un reconocimiento que se le hizo en la Universidad Iberoamericana, relata la misma periodista directora de W Radio.

En el marco del 68 Aniversario de la Escuela de Periodismo Warkentin dio la conferencia principal  y la ponencia fluyó con naturalidad, como lo hace en su programa de radio matutino “Así las cosas” en W Radio. Sin pelos en la lengua contó cómo es que hay días buenos y días en los que se siente más “apachurrada”.  Narró que desde la semana pasada no ha sido fácil el día a día, esto por las noticias que salen. El asesinato de varios periodistas no es un tema que deje a un lado en su noticiario, pues sabe que en la medida en que la sociedad se interese por las agresiones al gremio se dará cuenta  que el periodista es vital.

A su vez dijo que el día que se manifieste todo el gremio, absolutamente todos en el país por las condiciones en las que se vive en las diferentes redacciones, “Ese día habremos hecho la tarea que nos toca”.

El auditorio estaba repleto frente a su voz y su experiencia. El tema de fake news fue su principal eje.  Realizó un llamado para no vivir en nuestras propias burbujas informativas, de sentido y de significación.

Todos atentos ante la voz autorizada de Gabriela, que nunca titubeó al decir que “la época de los medios masivos fue un accidente de varios años. En la larga historia de la humanidad lo masivo, la televisión, la radio, el cine, terminó siendo un accidente de unas décadas”.

Mencionó que las ‘noticias falsas’ no son originales de nuestra actualidad, pues existen desde siempre ya que buscan un fin en particular. Y que desde cuándo nos preocupamos por dicho término. Se cuestionó que si es porque Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, lo usó. Dijo que lo preocupante es que hoy se producen de manera más rápida y con mayor alcance, que realmente ésa es su peligrosidad.

Citó un ejemplo muy concreto con los medios de nuestro país vecino del norte. Pues dijo que si se revisa la prensa liberal o si escuchamos o leemos CNN, el New York Times o el Washington Post vemos un tipo de país. En cambio si consumimos medios como Fox News vamos a encontrar otro país.

Hubo una frase que reconoce le gusta mucho usar, pues se debe estar conscientes de “nuestra dieta informativa”, pues si se consume información chatarra, nos volvemos obesos de la información. Y aseveró que una noticia falsa puede llevar a una acción. Una determinada acción, es por eso que las palabras importan.

Reconoció que en México se hace muy buen periodismo. Que a pesar de asesinatos, temas publicitarios y presiones gubernamentales se hace buen periodismo, pero que el chiste es que ese buen periodismo se consuma más allá de los que siempre lo consumen.

Y también dio detalle, para causar la risa de los presentes, que normalmente a través de los diferentes artefactos de comunicación y redes sociales es como se comparten las fake news, pues siempre hay alguien que dice que se “lo envió alguien conocido”. Que nuestro deber como periodistas es decirle a los amigos o a los familiares el porqué dicha información es falsa, esto pese a un probable disgusto.

Otro de los deberes que tiene el periodista es encontrar e identificar los espacios donde la gente conversa y discute los tópicos que les interesan, y ahí debemos explicar y contrastar, y volver a explicar y contrastar hasta que se entienda la información verdadera.

Gabriela hizo que reflexionáramos sobre la forma en cómo consumimos la información, pues siempre “seguimos a quienes piensan como pienso yo. A los medios que informan como a mí me gusta y a organizaciones que se parecen más o menos a mí. Por lo que es “casi imposible romper esas burbujas de información”.

Se culminó la plática con varias preguntas, una fue si valía la pena enfrentar todo lo antes relatado con el peligro de acabar como una cifra más entre los periodistas muertos de este país. Contestó tajante, ni lo pensó, sólo suspiró y dijo que SÍ. Hizo énfasis en las mayúsculas, pues dijo que nunca se ha arrepentido un día desde que se dedica a esta maravillosa profesión.

Share This: