La autoinmolación de Yukio Mishima

La autoinmolación de Yukio Mishima

Por: Leonardo Miguel Chavarría Villalba

La vida de Yukio Mishima (1925-1970) consistió en la construcción de un escultural cuerpo, un carácter extravagante y nacionalista, casi fascista, y una obra artística que plasma su soledad. Para él, la belleza estuvo siempre enlazada con la muerte. En una entrevista[1], el escritor cuenta que los samurái, antes de cometer su suicidio ritual, maquillan sus rostros para que la bella gracia de sus gestos trascienda su horrible muerte. La vida de Mishima se extendió más allá de todo personaje suyo.

Yukio Mishima construyó su mito como uno de los más grandes escritores de la literatura japonesa contemporánea mucho antes de morir. En Confesiones de una máscara, el escritor cuenta que su primer enamoramiento fue al ver una pintura de la muerte de San Sebastián. El gesto pacífico y bello que el soldado mártir conservó aun durante su agonizante muerte marcó a Mishima de por vida, estableciendo en él la relación muerte-belleza.

En la pintura del martirio de San Sebastián el mártir tiene dos flechas clavadas, la primera en una de las zonas axilares y la segunda a un costado de su torso. El escritor de Confesiones de una máscara recrea esa pintura con la fotografía: él modela e imita el gesto y la pose del santo, con la diferencia de que existe una tercera flecha, en el vientre, la región donde los samurái hunden una pequeña katana cuando han perdido a su amo.

El suicidio ritual de Yukio Mishima fue motivado, a diferencia de muchos escritores suicidas, por una cuestión política. Quería devolverle al Emperador el poder político que perdió después de la Segunda Guerra Mundial. Mishima secuestró con la ayuda de su propio ejército paramilitar al general en jefe de las Fuerzas de Autodefensa Japonesas en un cuartel de Tokio.

Durante el asalto, el escritor se dirigió a los soldados del cuartel con un discurso patriota que lograse inspirar a los militares a dar un golpe de Estado. Al fallar en su cometido, Yukio Mishima regresa a la oficina del comandante y le pide a su lugarteniente, Masakatsu Morita, iniciar con el suicidio ritual. Fue entonces cuando el escritor penetró su vientre con un pequeño sable, haciéndose el harkiri o seppuku, fue finalmente decapitado por su ayudante Morita quien también realizó el ritual con apoyo de otros miembros rebeldes del ejército personal del escritor.

Previo a su ritual, Yukio Mishimo dejó a la posteridad, como se acostumbra mayormente en la cultura japonesa, un jisei no ku, o poema de despedida que versa:

“A small night storm blows

Saying ‘falling is the essence of a flower’

Preceding those who hesitate”

Yukio Mishima retrató su deseo de devolverle a Japón su honor y poderío por medio de su trágica muerte. Un acto premeditado por años que mostró la angustia de un escritor que, como un samurái sin amo, vagabundo, terminó con su vida por la dignidad de un pueblo perdido. El final de su vida fue, como él mismo lo escribió, la caída de una flor.

[1] Yukio Mishima Speaking In English (2006): https://www.youtube.com/watch?v=DPAZQ6mhRcU

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