IFE: Una historia de 22 años

Ariadna Ortega

A 22 años de su creación, en respuesta de la controversial victoria de Carlos Salinas de Gortari en las elecciones presidenciales de 1988, y tras diversos procesos para consolidarse en la institución que es hoy en día, el Instituto Federal Electoral (IFE) vuelve a organizar un proceso democrático sesgado por la duda, la desconfianza y la incertidumbre.

Actualmente, el IFE tiene como principales atribuciones, además de organizar las elecciones, la capacitación electoral y la educación cívica, la geografía electoral, los derechos y prerrogativas de las agrupaciones y partidos políticos; el padrón electoral y la lista de electores, la impresión de materiales electorales, la preparación de la jornada electoral, los cómputos en los términos que señala la ley, la declaración de validez y la entrega de constancias de las elecciones de diputados y senadores, el cómputo de la elección del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos en cada uno de los distritos electorales uninominales, así como la regulación de la observación electoral y de las encuestas o sondeos de opinión con fines electorales.

Antes del IFE, ¿quién organizaba las elecciones?

Con la inminente necesidad de un órgano que regulara y organizara los procesos democráticos del país, se creó, en 1946, la Comisión Federal de Vigilancia Electoral. Este organismo permitió que las elecciones dejaran de realizarse con la intervención de alcaldes y jefes políticos locales, como se acostumbró después del México independiente. El secretario de Gobernación,  un miembro del gabinete, un diputado, un senador y dos representantes de los partidos políticos de mayor relevancia, formaron parte de este organismo.

Veintisiete años después, este organismo se convirtió en la Comisión Federal Electoral, principal antecesor del IFE, pero con la diferencia de que este nuevo organismo sí contemplaba a todos los partidos políticos registrados.

La Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE), expedida en 1977, permitió el ingreso de las fuerzas políticas antes “no incluidas” a la vida institucional. La LOPPE modificó la integración de la Comisión Federal Electoral y permitió la participación de los partidos políticos con registro condicionado o definitivo en igualdad de condiciones.

Sin embargo, el órgano regulador continuaba presidido por el secretario de Gobernación. Debido a esta situación, en 1987 se realizó una nueva reforma que introdujo el criterio de la representación proporcional, derecho con el que en las elecciones de 1988, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) consiguió mayoría de representantes, mientras que los representantes del Ejecutivo y el Legislativo más los demás partidos políticos sumaban 15 lugares en la Comisión Federal Electoral, el partido tricolor ocupaba 16 espacios.

POLÉMICA VICTORIA EL NACIMIENTO DEL IFE

La noche del 6 de julio de 1988, el entonces secretario de Gobierno y presidente del Consejo Federal Electoral, Manuel Barlett, anunció la famosa “caída del sistema” que le dio la victoria a  Carlos Salinas de Gortari como presidente de México. En este proceso electoral, el priista se enfrentó con el opositor de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas y el panista Manuel Clouthier.  Tras este episodio, conocido como el mayor fraude electoral de la historia del país, según algunos politólogos, se emprendió una nueva reforma a la Constitución y un año después se expidió el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE).

El COFIPE dio lugar a la creación del IFE, organismo que a pesar de tener personalidad jurídica y patrimonio propios, se encontraba a la sombra de los poderes Ejecutivo y Legislativo, debido que las leyes constitucionales de 1989 manifestaban que la organización de las elecciones era una función con la participación y corresponsabilidad de los partidos políticos y de los ciudadanos.

Al separarse del poder Ejecutivo, el IFE tuvo como consejero presidente a un ciudadano elegido por las dos terceras partes de la Cámara de Diputados; sin embargo, este nuevo personaje no contaba con los instrumentos para el arbitraje electoral y se limitaba a procedimientos administrativos para sancionar a partidos políticos.

En la búsqueda de la representación del Poder Judicial, ya que se contaba con representantes del Ejecutivo y del Legislativo, se creó la figura del consejero magistrado. Los primeros magistrados del IFE fueron: Luis Tirado Ledesma, Manuel Barquín Álvarez, Luis Espinosa Gorozpe, Germán Pérez Fernández del Castillo, Olga Hernández Espíndola y Sonia Alcántara Magos.

La reforma a la ley de 1993 permitió entre otras facultades establecer los topes a los gastos de campaña en los procesos electorales, además de dotar a los órganos del instituto la capacidad de validar y expedir las constancias de diputados y senadores electos.

SEGUNDA REFORMA: LA CIUDADANIZACIÓN

Bajo el nuevo esquema se realizaron las elecciones de 1994, donde Ernesto Zedillo llegó a la silla presidencial. El proceso electoral de este año fue realizado en un ambiente político tenso tras el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional el 1 de enero de ese año y el asesinato del primer candidato del PRI Luis Donaldo Colosio el 23 de marzo en Tijuana.

La reforma que se realizó en ese año al Instituto Federal Electoral preveía un proceso de ciudadanización de los consejeros, de manera que ya no era necesario ser abogado, lo que tuvo como consecuencia el cambio de nombre del cargo de consejero magistrado por el de consejero ciudadano.

A partir de esta reforma se incrementó la influencia de los consejeros ciudadanos en la composición y procesos de toma de decisiones de los órganos de dirección, confiriéndoles la mayoría de los votos, asimismo se ampliaron sus atributos como órganos de dirección, a nivel estatal y distrital.

WOLDENBERG, PRIMER PRESIDENTE AUTÓNOMO

Dos años después de las elecciones de 1994, se discutió si los consejeros representaban a la ciudadanía y a cuál ciudadanía, puesto que los partidos políticos son representantes de diversos sectores. Se llegó a la conclusión que se buscaba la profesionalización de la función electoral, de esta manera se reemplazó la denominación de consejero ciudadano por la de consejero electoral.

Con la reforma de 1996, el consejo electoral reforzó su autonomía e independencia, al desligarse por completo del poder Ejecutivo. Con este esquema se realizaron las elecciones federales intermedias de 1997, en las que el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados.

Durante esta época, el IFE gozó de un periodo de confianza bajo el mandato de Woldenberg, que abarcó de 1997 al 2003. El político regiomontano fue el primero en presidir el IFE como órgano autónomo, su predecesor fue Emilio Chuayffet, quien fuera secretario de Gobernación de 1995 a 1998, cuando el órgano electoral todavía dependía del Ejecutivo.

Bajo el mandato de José Woldenberg, el IFE organizó las elecciones del 2000 que dieron un giro a la democracia del país: concluyó el gobierno del PRI, prolongado durante más de 70 años. Este ejemplo de democracia se atribuyó principalmente a la transparencia  con que se desarrollaron las elecciones, lo que le permitió al IFE gozar de la confianza ciudadana en un proceso electoral.

EL CONTROVERTIDO 2006

En 2003, Luis Carlos Ugalde se convirtió en el presidente del órgano electoral. Su principal reto fueron los comicios del 2006. Al entrar como titular del Consejo Electoral Federal, tuvo que negociar con la Cámara de Diputados para elegir a los demás consejeros.

La falta de apoyo de la fracción parlamentaria del PRD durante este periodo y otros múltiples factores ocasionaron una eventual erosión del carácter autónomo del IFE, ya que uno de los partidos más importantes no tenía representación dentro del consejo.

El problema desembocó en una polémica electoral mayor, cuando el 2 julio del 2006, el candidato del PAN, Felipe Calderón Hinojosa, se convirtió en Presidente de México, con una victoria de 0.56% ante el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, según datos del IFE.

López Obrador acusó de “fraude electoral” al instituto. Esta polémica, aunada a la falta de representación del PRD dentro del cuerpo de consejeros electorales, colocó al IFE en una situación de desprestigio y desconfianza. Era la segunda vez que el órgano electoral se enfrentaba a un conflicto de este tipo.

El hecho generó la remoción de Luis Carlos Ugalde como consejero del IFE en 2007 y hubo otra reforma electoral, la cual estableció, entre otras modificaciones,  que los tiempos de los partidos políticos en los medios de comunicación se otorgarían a través del IFE.

LA REFORMA DE 2007 Y EL VOTO NULO

El IFE obtuvo, con la reforma del 2007, 53 nuevas contribuciones, entre las que destacaron el fortalecimiento de la confianza y credibilidad, la promoción de la participación ciudadana, el aseguramiento de las condiciones de equidad y civilidad en la contienda, la transparencia en la organización y difusión de los resultados en el proceso electoral del 2009.

También se anunció la creación de la Contraloría General, cuyo titular es designado por la Cámara de Diputados, y la Unidad de Fiscalización, órgano con plena autonomía a cargo de un funcionario designado por el consejo general.

En este periodo, Leonardo Valdés, como presidente del IFE, se encargó de hacer frente a una campaña ciudadana que promovía el “voto nulo” durante las elecciones federales de 2009. La contracampaña del IFE fue apoyada por los distintos partidos políticos.

El instituto no logró frenar el abstencionismo y el voto nulo, de los casi 78 millones de mexicanos inscritos en el padrón electoral, votaron poco más de 34 millones de electores.

LA NUEVA TERNA

Un año después de las elecciones del 2009, el consejo general del IFE quedó incompleto con la salida de Arturo Sánchez Gutiérrez, Virgilio Andrade Martínez y Marco Antonio Gómez Alcantar. El órgano estuvo a la espera de la nueva terna que conformaría el consejo general. Era el turno de la Cámara de Diputados para postular a los nuevos consejeros.

Después de una espera de 14 meses, las fracciones parlamentarias de los partidos políticos en la Cámara de Diputados se pusieron de acuerdo para designar a Lorenzo Córdova, María Marván Laborde y Sergio García Ramírez como nuevos integrantes del consejo general del IFE.

Con un consejo completo, el IFE se prepara para enfrentar un nuevo proceso electoral que designará al próximo Presidente de México, entre otros cargos para renovar las cámaras de diputados y senadores, instituciones clave para la gobernabilidad.

CUATRO REFORMAS, ¿Y EL FUTURO?

Desde su creación, el IFE ha transitado por cuatro reformas electorales, que han modificado sus atribuciones y funcionamiento en la organización de elecciones, capacitación de ciudadanos, promoción de educación cívica, construcción del Padrón Electoral, entre otras muchas más actividades.

El  1 de julio, los candidatos de la Coalición Compromiso por México (PRI-PVEM), Enrique Peña Nieto; del PAN, Josefina Vázquez Mota; de la Coalición Movimiento Progresista (PRD-PT-MC), Andrés Manuel López Obrador, y Gabriel Quadri de la Torre del Partido Nueva Alianza fueron votados en una contienda por la Presidencia.

En esta ocasión, el candidato de la izquierda, postulado por segunda ocasión, así como los otros tres candidatos habían manisfestado confianza plena en el IFE. A pesar de que los ciudadanos no manifiestan creer totalmente en el órgano electoral, según los resultados de diversas encuestas.

Sin embargo a días de la jornada electoral, el ambiente no se ha fortalecido mucho. Con poco más de denuncias que en el 2006, el IFE sigue enfrentándose a señalamientos sobre el supuesto fraude electoral y la omisión a los casos ya presentados ante la Fepade.

CÓMO ESTÁ CONFORMADO EL IFE

El Instituto Federal Electoral cuenta con órganos en la capital federal, en cada entidad federativa y en cada distrito electoral federal uninominal.

Su órgano de dirección es el consejo general, constituido por nueve consejeros electorales, designados en mayoría calificada por la Cámara de Diputados, de los cuales uno es nombrado consejero presidente.

Lo integran también un representante por cada fracción parlamentaria y uno por cada partido político nacional con registro. Por último, el secretario ejecutivo es parte integrante del consejo general. A su vez, en cada entidad federativa el instituto cuenta con un consejo local y una junta local ejecutiva, y en cada distrito electoral uninominal tiene un consejo distrital y una junta distrital ejecutiva.

Existen en el país 32 juntas locales ejecutivas, una por cada estado, y 300 juntas distritales desagregadas en todo el país.

Share This: