Happy together. Nunca es tarde para regresar

Happy together. Nunca es tarde para regresar

Por: Julio Colín

Happy together de Wong Kar-wai, en palabras del periodista Quim Casas, es “una historia aún más seca y triste que las milongas instrumentales y adormecidas de Astor Piazzola que Kar-wai utiliza a modo de puntuación dramática”. ¿Es seca? No lo sé. ¿Triste? Definitivamente sí.

Pero Happy Together es mucho más que una película triste que pretende enseñarnos que la felicidad y el amor son incompatibles. Lai Yiu-Fai (Tony Leung) -el joven silencioso, tímido y ordenado- desde un principio, en su primer comentario, nos define el tipo de relación que ha sobrellevado a lado de Ho Po-Wing (Leslie Cheung) –un tipo desenfrenado que juega a no saber lo que quiere-;  “Ho Po-Wing siempre dice: ‘Empecemos otra vez’ (…) Llevamos mucho tiempo juntos y hemos roto a menudo, pero cuando dice que empecemos otra vez, acabo volviendo con él”.

Lai Yiu-Fai y Ho Po-Wing es una pareja de homosexuales provenientes de Hong Kong, que por una especie de fastidio generado porla monotonía que les provocaba su lugar de origen, decidieron emprender un viaje a Buenos Aires. Una estadía, vuelta un redescubrimiento que resultaría ser más bien un encierro. Un encierro del que terminarían aprendiendo más de sí mismos. Con Happy together, Wong Kar-wai nos deja observar muy de cerca la naturaleza de las relaciones destructivas en las que el ser humano tiene el atrevimiento de someterse. Vemos a Lai Yiu-Fai y Ho Po-Wingen sus estados más naturales, en situaciones que aparentemente no expresan nada, ratos en los que se podría llegar a creer que lo único que avanza es el tiempo y no la historia.

Ambos son expuestos en momentos comunes. ¿Qué les puede llegar a suceder de extraordinario? Nada que a nadie no le ocurra: trabajan (al menos Lai Yiu-Fai lo hace), se enferman, se embriagan, fuman, se alimentan, duermen, y en ocasiones, lloran. Muy raras veces se besan. Aparecen, sin duda, en un estado muy natural, como si el director hubiera decidido ponerse a grabar una historia común sobre unos amantes enfermos de amor o confundidos por el amor enfermizo que han construido.

Por momentos, muy breves, Wong Kar-wai hace uso de grandes paisajes, de sangre animal escurriendo por el suelo. Nos hace recordar qué tan humanos somos y qué tan natural puede llegar a ser la película.

Las amargas Lágrimas de Petra von Kant y Happy Together tienen algo en común, en ambos casos, Rainer W. Fassbinder y Wong Kar-wai nos ofrecen, de manera muy sutil, una esperanza, dentro de temas tan desoladores y agobiantes. Nos dicen, de alguna manera, que sí existe una forma de salir de ese bucle de tiempo tan asfixiante. Yiu-Fai encuentra esa salida en el retorno a casa, en la búsqueda del perdón. Algo que siempre detestó de Ho Po-Wing, quien no se encontraba tan errado.

No importan las veces que se quiera regresar a algún lugar, siempre se puede.

Existe un tercer personaje, Chang, amigo de Yiu-Fai, quien al igual que ésta pareja de amantes, había huido de su hogar por odiar todo lo que había en él. Casi al finalizar la película, expresa: “Me fui de Taipéi porque odiaba mi casa… siempre tenía que atender el puesto. Ahora mismo, atender el puesto no estaría tan mal”. Es una especie de triángulo no amoroso, sino de arrepentimiento.

Porque a diferencia de Las amargas lágrimas de Petra von Kant, Happy Together no trata de hacer una crítica hacia a las relaciones entre homosexuales, como en alguna ocasión se dieron a conocer las intenciones de Rainer W. Fassbinder. Happy Together no va por el mismo camino, sino como el mismo Wong Kar-wai apuntó:

“A los actores les dije que empezaríamos el rodaje con esta escena inicial: inmediatamente se dieron cuenta de que no estaba bromeando. Ya había trabajado bastante con Leslie y Tony y veía que entre ellos funcionaba una química tan fuerte que me daban ganas de convertirles en amantes. Ellos no me tomaron en serio. Sobre todo Tony. Después del rodaje de la escena se quedó postrado en la habitación del hotel durante tres días. Lo único que decía era: ‘¿Qué va a pensar mi madre?’ Es un actor tan seguro de sí mismo que le desestabilicé y, de esta forma, consiguió superarse a sí mismo. Después, pudimos trabajar sobre las emociones, porque no he rodado una película gay, sino una historia de amor”.

Happy togetheres una historia de amor en la que es válido acariciar el botón de reset a cada momento.

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