Este día del niño: El Principito

Este día del niño: El Principito

Por: Gerardo Álvarez García

SER UN NIÑO

La filosofía nos invita a buscar la verdad en la vida, una curiosidad que nos invita a descubrir el porqué de las cosas, instintivamente los niños crecen siendo los mejores filósofos, los de las explicaciones mágicas y sencillas que para un adulto resultan, con redundancia, infantiles.

A menudo buscamos lo más banal, lo material, algo que da una sonrisa efímera y basada en nuestra manera de concebir este mundo, el dinero, el maldito dinero, como si el dinero nos comprara una vida más larga y feliz, cuando son aquellos pequeños momentos, compuestos por acciones, son los que quedan por siempre grabados en nuestra alma, con la capacidad de hacernos reír o llorar de tan sólo repasarlo en nuestra mente, cómo no hacerlo más humano si en ese recuerdo existe algo que podemos creer que nos faltó, pues a todo lo perfecto se le puede dar un toque más, la cereza en la cima del pastel.

Los niños vienen a darnos lecciones, mientras un padre está preocupado por su trabajo y las necesidades económicas familiares, es su hijo el único capaz de robarle una sonrisa al instante, bastan pocas palabras o pequeñas acciones de ternura que lograrán sacar al adulto de su enfado con la vida, somos absorbidos por las necesidades sociales, a menudo olvidamos lo espiritualmente importante.

Cuando un niño decide que quiere ser médico al crecer, no lo hace por dinero o porque sea la carrera de moda, lo hace para poder ayudar a los demás, para cambiar el mundo, ese sueño de grandeza y bondad que se corrompe al crecer y se vuelve delirio de grandeza o una ambición meramente económica, cómo explicarle a ese niño que al crecer exagerará diagnósticos para poder cobrar más dinero, en lugar de simplemente querer sanar al prójimo, mismo caso para ese infante con las ganas de librar al pueblo del mal que podría convertirse en aquel policía corrupto que se dedica a extorsionar ciudadanos.

Podemos culpar al sistema, como escuchamos a todas luces en este país, pero ¿en que momento la codicia y avaricia superan la moral? ¿Cuándo se volvió más importante la saciedad económica que una consciencia limpia? Perdemos el poco humanismo con el que nacemos, y ganamos todo lo prohibido al dejar de soñar con la felicidad, soñando con la abundancia de una moneda que quizás mañana deje de ser valiosa.

Pequeños, juguetones, ocurrentes, con gran imaginación, portadores del amor más puro, sonrientes, son ellos la alegría andando y la tristeza más tierna, y sí, les llamo tristeza no porque ellos lo sean, sino porque suelen causar eso en las personas que los aman, sus lágrimas y dolores son el daño más fino y profundo en el corazón de sus padres, con esta dualidad de ser la alegría más grande y la tristeza más profunda, encontramos en la infancia la edad de más sinceridad y mayor intensidad de una persona, muchos los consideran inocentes para comprender conceptos negativos como la muerte y la enfermedad, pero son ellos quienes les dan mayor significado a lo positivo que pueden encontrar en ello, inclusive llegando al punto de sentirse culpable por algo totalmente fuera de sus manos, pues ellos son la bondad reflejada en el mundo.

“SÓLO UNA ROSA ES ESPECIAL”

En tiempos de Sócrates se vislumbraba al amor como algo esencial del ser en los hombres, conforme nos ha absorbido el ritmo de vida de nuestra civilización actual, hemos perdido esa capacidad de apreciar detenidamente el amor, por lo que el amor se ha vuelto un producto que tanto escritores y cineastas han sabido explotar y explorar para conmover a las masas. Para Shakespeare el amor juvenil era puro y sincero, como en Romeo y Julieta, pero para nuestro principito la edad fue un impedimento para disfrutarlo, “eran demasiado jóvenes para saber que era amor” dándole significado a una madurez emocional que nos permite identificar en que momento sentimental nos encontramos, todos hemos encontrado una rosa a la cual amar y cuidar, sin importar que pase esperamos que ningún pétalo se marchite o dañe, pero de manera lastimosa salimos heridos de algún modo, bajo ese concepto de dar y recibir, es inevitable el creer que jamás se llorará de amor, esto nos devuelve al lugar común, los recuerdos, ese día soleado en donde los pétalos rojos de la rosa se volvían dorados mientras el sol caía contemplando su belleza, Ícaro murió intentando lo que esa rosa en un instante logró, vencer al sol brillando más que él a la distancia. Basta con mirar al Sol para regresar al momento en que la rosa demostró el poder omnipresente que tiene sobre nosotros, no necesitamos mirarla para llevarla cada segundo grabada en el corazón, tatuada en la memoria, siendo la remembranza más hermosa y dolorosa cuando está se perdió, jamás ninguna otra logrará ese aroma tan dulce impregnado en la piel que más se amó.

PRINCIPITO

Desde el aspecto cultural le hemos quitado peso al amor, evitamos que alguien joven explore las bondades y desdichas del amor de pareja por miedo a que arruine su vida, como si una vida sin sentir el amor se pueda considerar de calidad, el temor de confundir amor con pasión se convierte en el pretexto perfecto, pero si desde el seno materno se le enseña a amar, difícilmente los llegará a comparar erróneamente.

Amistad, Soñar y Amar se incluyen dentro de la vida como algo básico, nacemos siendo seres sociales, por lo que no tardamos tanto en integrarnos a un grupo, pero crear un lazo de amistad se vuelve con el paso de los años algo más difícil, como si poco a poco dejáramos de educarnos con la intensión de ayudar, haciendo de la traición un modo de supervivencia social.

Los sueños son algo que nos acompañan toda la vida, ya sea de manera figurada como los sueños al dormir así como soñar despierto, es la manera más surrealista de echar a volar la imaginación, pues mientras se duerme son imágenes no controladas desde nuestros sentidos, es algo en nuestro interior, no somos dueños de esos sueños del todo, pues llegamos incluso a no comprenderlos, soñar despierto es aquello  anhelado hecho realidad, la manera más fácil de lograr las cosas sin esfuerzo o la motivación más grande para que la persona intente alcanzarlo.

Mientras el amor es la sensación que motiva a querer seguir, con tal de volverlo a sentir, la adicción más natural, a la que un ser humano se puede enfrentar.

PD: las lágrimas y las sonrisas, deberían de ser la expresión más sincera, pero nos han enseñado a fingirlas.

Share This: