Esperanza para modificar el mundo: movimientos sociales

Natalia Ramírez

Antes de ahondar en este tema, debemos primero reconocer qué es un movimiento social, el sociólogo Joachim Raschke lo define como: “actor colectivo que interviene en el proceso de cambio social” entendiendo al actor colectivo como una acción formada por personas ligadas entre sí y con un mismo fin; que puede ser tanto político o económico, dependiendo del contexto del país donde se lleve a cabo. Podemos concluir que los movimientos sociales buscan una mejora en el ambiente social.

Aún cuando parece ser que estos actos han tenido un mayor auge en los últimos años, éstos se remontan de la época donde la lucha de los derechos humanos se realizaba en empresas capitalistas alrededor de 1850.

Hay diferentes tipos de movimientos como: pacifistas, huelguistas, revolucionarios, armados o por ponerle una ideología;  izquierdistas, entre otros. Pero en realidad ¿Es importante la manera como se presentan? Lo cierto es que no, la cuestión de un movimiento social va más allá de la historia y del tipo que sea, la verdadera esencia de un movimiento social es un cambio, una transformación a favor de la sociedad que es la que lo exige y representa.

Lo que resulta sobresaliente de esto, es el despertar de ese sueño aletargado que la sociedad ha venido teniendo. En México por ejemplo, son muchos los movimientos que se han presentado; desde aquella ya histórica noche de 1968 en Tlatelolco o en el 2006 con el rechazo al resultado de las elecciones de ese año donde se alegó el robo de éstas a Andrés Manuel López Obrador; terminando en un plantón de meses en una de las avenidas más importantes de la metrópoli. Pero más recientemente el movimiento que causó sorpresa fue el llamado #YoSoy132, donde jóvenes de diferentes universidades de la capital de México y del país salieron a las calles exigiendo “Una democracia auténtica” –es su lema- y medios más plurales, que no tergiversen, mientan o desinformen con sus noticias, todo esto a raíz de que en los actos proselitistas de los candidatos a la presidencia para el periodo 2012-2018 algunos medios omitían información a favor de uno de ellos.

Para muchos los movimientos sociales pueden ser la viva imagen de las utopías; ya que plantean una transformación radical en lo ya establecido en un país, es por consiguiente romper con cláusulas, buscan lograr un cambio democrático, un trazo neutral en la justicia, una lucha continúa tanto en lo político, como en lo ético, es: modificar al mundo.

En México muchos de estos actos sociales no han tenido esa renovación que se buscaba como fin, en nuestro país parece no estar permitido alzar la voz para gritar las injusticias, porque antes de que eso pase aquellos que creen tener el poder la mitigan. El periodista Ryszard Kapuściński escribió: “La pobreza no llora, la pobreza no tiene voz. La pobreza sufre, pero en silencio. La pobreza no se rebela; encontramos situaciones de rebeldía sólo cuando la gente pobre alberga alguna esperanza.”

En este país hay más pobres que ricos, siguiendo la lógica del periodista polaco entonces, mientras haya más esperanza que desesperanza, los movimientos sociales seguirán.

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