Develando los misterios del Tiempo (Parte 1)

Por: Omar Indalecio González Morales

Dentro de las descripciones hechas por obras de ciencia ficción y por películas hollywoodenses, uno de los factores más intrigantes es el de los viajes en el tiempo. No es de extrañar, pues el Tiempo es uno de los misterios que aparecen en todas las culturas y ocupan un papel importante en todas las civilizaciones que han existido.

El físico Etienne Klein ha escrito más de 18 libros en relación a desentrañar los misterios del Tiempo. En la búsqueda de una reflexión seria, apegada a los estrictos (pero bastante vagos) términos científicos que rodean a la ciencia que analiza al Tiempo.

¿Qué es el Tiempo? Esta pregunta nos deja a todos con nada más que balbuceos que no tendremos la capacidad de expandir a más de 20 segundos. Klein dictamina que el acercamiento científico se atreve a poco con el Tiempo: “Es aquello que estudia la persistencia de un fenómeno”, el mismo Etienne admite que la respuesta es patética, vaga y corta.

El complemento puede encontrarse en la definición filosófica del Tiempo, a lo que la ciencia no ha podido abarcar bien, la filosofía permite dar algo de forma sobre el concepto. La definición que he encontrado más cercana es que es aquello que percibe nuestro pensamiento humano, que le da una forma y sentido a todos los pensamientos y actos que están presentes dentro de la realidad humana.

Recurrir a las definiciones hechas por filósofos y constructores de conocimientos científicos es inútil aquí. No tiene valor el referirnos a falacias de autoridad, pues nadie tiene preciso nada sobre el tema, por ello la más grande verdad será aquélla que surja de nuestra propia reflexión. Pero esto no indica que no haya textos que no puedan ayudarnos a definir el Tiempo. Aquí entran en el papel de maestros algunos poetas.

Hasta se define, por Antonio Machado, que la poesía es “La palabra esencial del Tiempo” 2, para el filósofo romano Plotino, el tiempo es inherente a la existencia total, a la presencia de una idea de percepción avanzada en la que Plotino une a todo ser existente a uno. El Uno. La totalidad absoluta que pertenecemos todos por el simple hecho de ser y estar.

Acertadamente, Platón vincula el término del Tiempo al del cielo. “El Tiempo es la eternidad… es el que fue, es y será” 3 Independientemente de la existencia de una percepción, en este caso humana, que exista para darle forma. Con esa base, nace la teoría del Timaeus sobre la cual reflexiona Plotino.

Tiempo y eternidad: una reflexión a partir de la Enéada III de Plotino

En la teoría del Timaeus, Platón percibe la inmortalidad de los padres de todo, la Tierra receptáculo (nacido del concepto de la madre Tierra o Gea) y el Padre modelo (Cielo o Urano). Por ello, únicamente los hijos de la Tierra y del Cielo son los que están sujetos a los castigos de la temporalidad. Por eso que de todas las esencias y elementos, el Tiempo es el más importante. Incluso para la mitología, el titán Cronos, padre de Zeus, era el rector definitivo de la creación de sus padres y el principal temor de los dioses Olímpicos 4.

Tras esta paráfrasis larguísima sobre el origen griego de la definición del Tiempo, podemos regresar a lo dicho por Plotino. El Tiempo para Plotino es el motor del movimiento, de la presencia de la existencia humana. El actuar humano permite definir que el tiempo se mueve dentro de nosotros, pero también afecta nuestro alrededor.

Podemos trabajar un pequeño ejercicio de esto imaginando que a cierta persona se le hace tarde para llegar al trabajo, corre para alcanzar el transporte público, al cual considera que tarda bastante pues, y a todos nos ha pasado, consideramos que el movimiento de dicho transporte es lento a comparación del ritmo que llevamos corriendo para alcanzarle. El apurado trabajador llega a su lugar de trabajo y se da cuenta que llegó cinco minutos antes de su hora límite. Dentro de su búsqueda y movimiento se alteró su percepción, el tiempo se movía rápidamente alrededor de él pero lento dentro su mente.

Pero si nos observamos a nosotros mismos como observadores del fenómeno, la percepción del Tiempo se estabiliza, para nosotros ese elemento transcurre despacio, como cuando esperamos a una persona. En ese momento tenemos una vinculación más clara de lo que es el paso de los minutos y por eso percibimos que esa persona tarda mucho. Para nosotros el Tiempo pasa lentamente y la realidad se mueve mucho más rápido.

¿Qué Tiempo es real? ¿El de la rapidez o el del transcurso lento? ¿Hay en realidad un sentido mismo en la búsqueda de nuestro papel de recorrido del Tiempo?

Dejemos aquí un espacio para la reflexión y descansemos la mente para la próxima entrega.

Fuentes:

2.- Machado, Antonio, “Canciones y Aforismos del Caminante”, Año de Publicación: 2001 Barcelona, España, Editorial Edhasa. p. 32.

3.- Rodriguez L., Mariano, “Tiempo y Eternidad: Una reflexión a partir de la Eneada III de Plotino”.

4.- Gavalda, Antonio G, “Dioses Héroes y Mounstruos”,  Edit. Editorial Mateu, Barcelona, España, pags. 24- 27.

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