Historias de danzón y el arrabal en Iztapalapa

Son cubano:  el danzón.  Ritmo a 8 pasos, zapatos de charol, de colores, zapatillas, vestidos entallados y un abanico en mano. Así son los compases que se marcan en la explanada de la delegación Iztapalapa cada domingo de 12 del día a 3 de la tarde, tiempo suficiente para bailar. Por: Alejandra Rojas Sebastian

Al ritmo del Danzón

Personajes de la ciudad. Marcados por la influencia de los bailes de salón a partir de los años veinte, pero  influyeron en la década de los cincuenta. Su juventud rebosaba de grandes personajes como los que Tin-tan  caricaturizó y María Rojo inmortalizó en ese vestido entallado.
Aunque  la Ciudadela es uno de los lugares de la ciudad de México conocida como la plaza del danzón, delegaciones como Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Tlalpan, Coyoacán, tienen sus propios espacios para atraparnos al ritmo danzonero. La explanada delegacional de Iztapalapa se llena de antaños pachucos, que regresan a tomar el paso como en el Salón México. Ahora lo hacen como parte del grupo de danzoneros que cuentan con su credencial que los acredita para bailar.

Danzón e Iztapalapa

Al aire libre de la delegación  con frecuencia se presentan danzoneras en vivo y otras veces el sonido con apenas unas cuatro bocinas ambienta el espacio,  no importa para ellos, lo importante es bailar danzón.
Los hombres bailan con aquellas mujeres que también están encantadas con el danzón o al ritmo de las Sonoras. Algunos recuerdan que la pieza de baile costaba 1 peso, ahora aquí se baila con quien sea. Música de raíces afroantillana. La pausa obligada en el danzón surge de una leyenda: las mujeres y hombres, después de bailar y fatigarse por el calor de la costa lo utilizaban para retomar el ritmo y aliento. Una vez repuestos continuaban el baile, aunque también se cree que se utiliza para coquetear con la mujer.

Al ritmo de la marimba

La mayoría de los asistentes son pensionados, pero también  jóvenes atraídos por el arte de este baile 

Para los que no saben bailar hay clases en el mismo momento. Cuentan los tiempos y siempre les recuerdan que sigan el ritmo. Gracias a este baile han conocido otros estados y también a estos eventos han llegado sonoras y danzoneras de Colombia, Argentina y Cuba para ofrecer su ritmo cálido a los asistentes. Danzón en la CDMX Los coloridos trajes de Pachucos, la pluma sobresaliente de sombrero tipo italiano, pantalón con tirantes, zapatos francés bicolores se mueven al ritmo de Carlos Campos,  de las marimbas, “Acerina y su danzonera”. Hacen que los pies se muevan y busquen una pareja con quien bailar. Por su parte, las mujeres maquilladas, para ocultar un poco las grietas de la edad, con  vestidos de lentejuelas, medias negras, zapatillas por las que aún se atreven o tacón  cómodo para las que quieren divertirse sin perder el glamur, esperan que aquel caballero se acerque a invitarlas a bailar.

"En los suburbios todas las parejas Tienen algo de ocultar"

Ya suenan las trompetas. Las señoras se acomodan el vestido. Otros esperan el tiempo preciso para iniciar. Los hombres de cabello platinado inspeccionan a quien acercarse. El tiempo de la música indica que es momento de empezar, los pies y las manos marcan la delicadeza y el arte del baile. El reflejo del sol en las lentejuelas y el charol marcan el ritmo.

Bailan, se mueven, sudan, disfrutan, ríen, cuentan, se sienten vivos

La música se los recuerda. Y así, poco a poco, se preparan para que en la última vuelta terminen al mismo son.

Share This: