Cozzaglia: Italiano ma non è comune

A unos cuantos metros de la Escuela de Periodismo Carlos Septién, sobre la avenida Rosales en la colonia Tabacalera, se encuentra  Cozzaglia: La Casa de la Pasta. Junto a un terreno abandonado, logra darle luz y antojo a la calle.  Por: Brenda Ramírez

Italia en la Cuauhtémoc

Hace poco, celebraron su décimo segundo aniversario gracias a su ambiente cálido y experto en consentir a los comensales. Cozzaglia tiene de todo: buena música, pantallas para los aficionados al deporte, excelente servicio y lo más importante, una pizca del corazón de Italia para un rincón de la Ciudad de México.
Imagen: Cozzaglia Facebook
  A sus 33 años, Elizabeth Tellez,  platica cómo es atender y supervisar su propio negocio. Cabello recogido, lentes de armazón rojo y sonrisa cálida recibe y ofrece de entrada el menú. La sugerencia del día es probar la pizza Margarita y  recomienda un vino para acompañar.  Eli menciona que han estado haciendo pruebas en panadería y que las donas de chocolate están recién hechas. Un plus para los clientes.
Elizabeth y su esposo. Foto: Facebook Cozzaglia
Sus hijos hacen tarea en la mesa pegada a la barra del restaurante y hacen como que no escuchan la conversación. Mientras, su papá los observa desde la cocina, de donde invade un olor a salsa arrabiata y queso fresco. A todas horas se está cocinando algo, ya sea para los clientes o para probar y refrescar constantemente las opciones del menú. Cozzaglia está completamente ambientado con música, manteles y pinturas italianas. Al preguntar qué inspiró el tipo de comida que se serviría en su propio local, Elizabeth  cuenta un poco de su historia.

La historia de Gozzaglia

Por ahí de 1998, Elizabeth y su esposo vivían allá en el gabacho, en la ciudad de San Francisco. Ya con su primer hijo, los dos trabajaban con familias italianas. Ella, en una panadería; él en un restaurante. Es de ahí de donde surgió el sueño, la idea y la preparación para seguir sus instintos y poner su propio negocio. Comenta que su esposo se encarga por completo de la cocina, ella es más "mujer de gente". Lo suyo, lo suyo, es estar con la clientela. Aunque me asegura que “empezó desde la loza”, así que si un día se queda sola, sabría arreglárselas, pero siempre agradece y reconoce el camino que ha construido con su esposo.
Foto: Foursquare
Pasaron ocho años para que decidieran venirse para la gran capital, donde con la ayuda de los primos de su esposo se montó el primer restaurante. “Un local chiquito, acá en Balderas”,  aclara. Después de mucho trabajo y sobretodo mucha organización, se logró el lugar que tienen ahora.

Seguro seguro… ¡el sabor!

Qué pasa con la zona, si es difícil de mantener, si por las noches es segura, en qué consistió su éxito. Elizabeth lo piensa por un momento y me afirma, entre sonrisas:

La verdad es que cuando vivíamos allá las cosas salían más baratas. Yo creo las cosas ya están igual que aquí ahorita. Pero cuando uno se dedica a la comida, se alimenta como rico.

Ambientación. Foto Facebook Cozzaglia
De la seguridad de la zona afirma que gracias a dios nunca les ha pasado nada y que si sí, pues tienen sus cámaras. Al contrario, platica de la historia de un cliente al que venían siguiendo unos fulanos y se refugió en su restaurante, lo cual la llena de orgullo y responsabilidad como propietaria. Si llegara a pasar algo, contesta, llamaría a la patrulla porque le dijeron que “según llega rápido.” Su éxito consiste en que la clientela no es de la zona, va de paso y se le antoja el concepto. El lugar es cálido, tranquilo y ambientado. Elizabeth  dice que todo es cuestión de innovar, de plantearse nuevas ideas y llevarlas a cabo. Es una mujer creativa, fuerte de carácter. Se acomoda los lentes, sonríe y revisa que sus hijos continúen sus tareas.  
Aniversario
Foto Facebook Cozzaglia

¿Por qué Cozzaglia?

-¿Y cómo escogieron el nombre? -Pues mira, queríamos algo italiano, mas no común. Entre los primos de mi  marido y nosotros, decidimos Cozzaglia. Es algo así como echar relajo, desmadre. Aunque el lugar estuvo pensado en primer lugar para comer en un ambiente familiar, no se cierra en las opciones que ofrece. Constantemente, tiene atractivas y accesibles promociones para jóvenes que lo frecuentan entre amigos, para tomarse una cerveza (o unas cuantas) y compartir pizzas, entradas y postres.
Foto: Foursquare
Y así es como se construyó Cozzaglia, desde dejar un país que no era suyo, pero no se sentía ajeno, hasta arriesgarlo todo por cumplir el sueño. Es además que en lo que a comida respecta, la realidad supera la expectativa y que “gracias a dios”, vuelve a decir Elizabeth, cada vez tienen más clientes.

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