El Cinco copas y el Rey

El Cinco copas y el Rey

Por: Gerardo Álvarez García

La vida suele dar muchas vueltas, en los años 40 es de imaginarse que en aquel grupo de vecinos que se juntaba en la colonia  Santa María de la Ribera a echar la reta (como se dice en algunos sectores del país) surgirían dos figuras del siglo pasado en nuestro país, ambos se desempeñaban como porteros, en un arco defendía un joven de nombre José Alfredo Jiménez Sandoval, por parte del otro equipo, el arquero era tres años menor, el muchacho respondía al nombre de Antonio Carbajal Rodríguez.

José Alfredo quien nació en Dolores Hidalgo, Guanajuato el 19 de enero de 1926, quien debido a la muerte de su padre y la necesidad económica, debió mudarse a la Ciudad de México por ahí de 1936, dejando atrás su Guanajuato querido.

Como una tragedia digna de la época del cine de oro mexicano (de la cual formaría parte) Jiménez debió trabajar desde pequeño para contribuir en los gastos del hogar, iniciando como mesero e incluso intentando incursionar en el fútbol, es en este deporte donde las dos historias se entrelazan.

El Rey

Por su parte, Antonio Carbajal vio la luz el 7 de junio de 1929 en la Ciudad de México) al igual que para su  compadre tampoco tuvo una infancia grata, pues para la tota ( apodo que se ganó porque de pequeño no podía decir toño y decía tota) su vida sería marcada por la muerte de su hermano, quien fue atropellado, cuestión por lo que su padre le prohibía salir a jugar fútbol en las avenidas, cuestión que no le impidió seguir jugando, pues ahora la portería sería el portón de su casa para disimular.

En palabras de Carbajal, José Alfredo era un porterazo, pero tenía un defecto, si le llegaba la inspiración musical se olvidaba del arco y huía, podemos deducir que eran partidos de muchos goles si el papá de Carbajal llegaba y a El Rey le llegaban sus preciosas letras a la mente, pero mientras estaban, era un verdadero espectáculo en las puertas.

La historia futbolera entre el mexiqueño y el guanajuatense se extendería hasta la adolescencia, ambos defenderían la meta del Oviedo, jugando siempre en una categoría distinta por cuestión de la edad, pero su camaradería de la infancia los haría amigos mientras defendían esos colores.

La separación llegó el día que el de Dolores Hidalgo le informó a Carbajal que dejaría el Oviedo para enrolarse en el Marte, poco después le daría otra noticia, olvidaba el fútbol para dedicarse a la música con el grupo los rebeldes.

Tras dos años en el Club España, su profesión llevaría a La Tota al estado de origen de José Alfredo, Guanajuato, donde surgiría su leyenda como guardameta de León, allá donde la vida no vale nada, como dice la canción que en palabras de Carbajal, al terminar un juego, José Alfredo le invitó unos tragos y le cantó de manera inédita “Caminos de Guanajuato” provocando la euforia en la cantina.

Lo que siguió es historia, ambos personajes se convirtieron en los grandes de su rubro en nuestro país, incluso fuera de él, Antonio Carbajal fue el primer futbolista en disputar 5 copas del mundo y nombrado por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol, como el mejor portero de CONCACAF del siglo XX, además de conseguir dos títulos de Liga con el Club León, actualmente el cinco copas se dedica a entrenar a niños y adolescentes con problemas de adicciones en el Bajío.

En la otra cara de la moneda, la vida del Rey fue arrebatada por una cirrosis hepática provocada por su adicción al alcohol un 23 de noviembre a la edad de 47 años, pero hasta el día de hoy temas como: El Rey, Caminos de Guanajuato, Si nos dejan y La media vuelta, son representantes de la música vernácula mexicana, además participó en al menos 23 películas dejando su legado para la posteridad.

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