Categoría: Cuento

Primer lugar

La melancolía del viejo despechado

Gerardo Farell Ávila
Las calles lucían frías y desoladas esa mañana de noviembre. Mis piernas temblaban y ni siquiera un buen café las tranquilizaba. Caminaba por un 16 de Septiembre desolado, con algunos vendedores de ropa a punto de entrar a sus locales para hacer el inventario. "Pues sí, son las ocho de la mañana", pensé y seguí. Mis manos empezaron a sentir el frío de la mañana, así que las cubrí con mi gabardina beige. Las caminatas matinales por el centro se han vuelto recurrentes los últimos meses y se debe a que Elena, el “amor de mi vida”, se fue a Europa con su hermana, con el objetivo de no verme nunca más. Seguí caminado hasta Eje Central y me detuve frente a la avenida.   Ver trabajo completo
Fotografía fuente: Aristegui Noticias
 

Segundo lugar

Mira la luna

José Alfredo González Martínez
Mira la luna, mi amor. Por favor, no cierres los ojos. Mira la luna. No, no, no te pierdas por favor. Mírala. Está bien bonita, ¿no? Tú siempre decías que octubre tiene las mejores lunas, ¿te acuerdas que bromeábamos, que nomás lo decías porque tú naciste en octubre, que yo sólo estaba celoso? Ja, ja, ja ¿te acuerdas? ¿Mi amor? ¡Mi amor! Mantente despierta, no te me rajes. Ver trabajo completo
Fotografía fuente: Internet casamientos

Tercer lugar

Fe ciega para sordos

Alfredo Narváez Guevara
Susana era monja. Fue su carrera y su oficio. Durante 20 años se despertó todos los días a las cinco de la mañana para llegar al convento y hacer de desayunar a los sacerdotes y a las 25 hermanas. Los fines de semana tomaba un descanso para rezar siete horas como cuota mínima. Los lunes y los viernes le tocaba lavar las sotanas; no demoraba más de 15 minutos. Sin embargo, la rutina del lavado se extendía un día paulatinamente.   Ver trabajo completo
Fotografía fuente: Telemundo

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