LA CASA DE LOS AZULEJOS, MÁS QUE UN RESTAURANTE

La Casa de los Azulejos, cuenta con 46 escalones. Cada uno de ellos tiene un color característico de la edificación: el azul. Por: Arturo Sanguino García Esas escaleras son testigos de la visita de miles de personas que abarrotan el restaurante. El 4 de diciembre de 1828 fueron el lugar exacto de un hecho que marca la historia de lo que un día fue el Palacio Azul: un asesinato.
“Aquí llegó una multitud y entre ellos un oficial enojado porque no se casó con una mujer joven de la familia Suárez de Peredo, irrumpió la casa. El dueño, Andrés Diego de Peredo, se encontraba bajando las escaleras. El oficial lo atacó con una daga y lo mató”, explica Karla Torres, gerente del restaurante La Casa de los Azulejos.
Interior de la Casa de los Azulejos. Cortesía de TripAdvisor
Interior de la Casa de los Azulejos. Cortesía de TripAdvisor

Surgimiento de La Casa de los Azulejos

La edificación de la Casa de los Azulejos que hoy conocemos, es la construcción hecha por los condes de Orizaba. Es resultado de juntar dos propiedades que se encontraban una enfrente de otra. La Casa se construyó en el Siglo XVI con el estilo arquitectónico Churrigueresco. La apariencia que hoy se puede admirar se debe a uno de los hijos de los Condes del Valle de Orizaba. Al estar confiado de sus riquezas pasaba la mayor parte de su tiempo en fiestas, y no en atender los ingenios de azúcar que heredaría. Esta situación molestó al conde, por esta razón lo retó…
“Hijo, tú nunca irás lejos, ni harás Casa de Azulejos”.
El joven aceptó. Para así demostrar a sus padres, familiares, al Virrey y los nobles de la Nueva España de lo que era capaz de hacer. Entonces prometió a su padre que reedificaría su hogar y lo logró. Remodeló por completo la casa. Sorprendió con sus dotes y cumplió su promesa. De esta forma, el Palacio Azul, pasaría a ser la Casa de los Azulejos. Hay dos versiones del diseño de del azulejo de la casa. Antes se decía que son provenientes de China y son exclusivos. Pero también existe la posibilidad que se fabricaron en una alfarería de talavera que pertenecía a los frailes Dominicos en Puebla.
Exterior Casa de los Azulejos. Cortesía Nati Zubeldia
Exterior Casa de los Azulejos. Cortesía Nati Zubeldia

Leyenda de La Casa de los Azulejos

Al caminar por la calle de Madero o de Avenida 5 de Mayo, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Es imposible no voltear para observar los detalles que rodea cada balcón de La Casa de los Azulejos. Se cuenta que la pequeña calle que está a un costado, tipo callejón donde están muchos balcones. Dos hombres coincidieron al entrar. Ya que en esa época se transportaban en carruajes grandes y por el espacio sólo cabía uno. Ninguno se quiso mover. Así que se quedaron durante tres días y tres noches en sus carruajes. Hasta que llegó el Virrey a poner fin. Diciéndoles que ambos retrocedieran al mismo tiempo y que se retiraran por el mismo lado por el que entraron.
Callejón de La Casa de los Azulejos. Cortesía de SkyScraperLife
Callejón de La Casa de los Azulejos. Cortesía de SkyScraperLife
El proyecto de rentar la Casa de los Azulejos, para poner un negocio comenzó en 1903. Cuando se abrió la farmacia en unos 30 metros cuadrados. Se invirtieron menos de diez mil pesos. Para 1907 se amplió el lugar a 250 metros cuadrados. La inversión más fuerte llegó en 1909. Se integró una empresa y aportó 500 mil pesos, también dentro de ese acuerdo incluía a empleados de la casa.

La Casa de los Azulejos en la Historia de México

Miles de personas han visitado la Casa de los Azulejos, incluso personajes de la historia de México. El presidente Porfirio Díaz y su esposa, ellos pedían o un refresco, helado o un Banana Split, cuando era una fuente de sodas el lugar. En el caso de Venustiano Carranza. Él se reunía con un grupo de trabajo en 1912, que promovía la lucha de las clases sociales. Debido a esto al sitio se le apodó como “La Casa del Obrero Mundial” y su lema era “El fragmento rojo”. Por su parte, en 1914 Emiliano Zapata y Francisco Villa estuvieron en el restaurante. Entraron con sus ejércitos. Uno del sur y otro del norte. Se cuenta que ellos y su gente pidieron café, chocolate y pan.
Emiliano Zapata y Francisco Villa en Sanborns Azulejos. Cortesía de Una Hoguera para que Arda Goya
Emiliano Zapata y Francisco Villa en Sanborns Azulejos. Cortesía de Una Hoguera para que Arda Goya

Sanborns Azulejos

Fue hasta 1919 que dos hermanos originarios de Estados Unidos, Walter y Frank Sanborn, tomaron la decisión de ampliar el negocio, ya era farmacia, sándwiches, helados. Así, el local ya tenía la extensión de mil 500 metros cuadrados.

La Casa de los Azulejos cuenta con una pintura de José Clemente Orozco.  En la pared plasma su mural Omnisciencia: la debilidad, la sumisión, el coraje, la fuerza, la inteligencia y el sentido de justicia. Lo hizo por petición de su amigo Francisco Sergio Iturbe en 1925.

Hoy en día se puede acudir a la Casa de los Azulejos y agregar una historia más al lugar, porque cada rincón esconde un dialogo o un secreto. Incluso la loza donde se disfruta de las enchiladas suizas, del bolillo con mantequilla o del café americano tan característico del restaurante tiene una leyenda.  Pero eso, se puede descubrir visitando este Palacio Azul.

 La Casa de los Azulejos vista desde la calle Madero. Cortesía Pinterest
La Casa de los Azulejos vista desde la calle Madero. Cortesía Pinterest

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