El Carnaval, Tradición de La Magdalena

Desde hace más de 100 años, cuando se aproxima semana santa en el pueblo de la Magdalena, en Los Reyes La Paz,  comienza la festividad del carnaval.

Por: Arturo Sanguino García

Máscaras, botas, sombrero y traje de charro bordado con hilos de oro, más de 10 kilogramos es el peso del atuendo que lucen los hombres.

Por su parte, las mujeres, uniformadas bailan con botas, sombrero, falda larga  bordada con diferentes estampados y una mascada en la mano.

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Carnavaleros de la Comparsa Alazanes. Crédito Facebook Carnaval Magdalena Atlicpac.

Carnaval inspirado en el emperador

El atuendo del Carnaval, tiene un por qué, se remonta a la época de Maximiliano. Él y su incomparable barba son la inspiración de las máscaras. Elaboradas con cera y cerdas de cola de caballo. Pero no es un homenaje, es una burla, una sátira por querer conquistarnos, él no lo logró, pero los charros conquistan a todo aquel que lo ve, y escucha la música por primera vez.

Los carnavaleros caminan por las calles del pueblo, siempre acompañados de su familia, amigos o conocidos.

Sin importar cuánto tiempo dure la canción, su orquesta tocará atrás de ellos. Los seguirá porque  son quienes dan vida al carnaval con cada uno de sus instrumentos. 

A lo lejos se escucha la música y las personas salen a la puerta de sus hogares para obsérvalos, se suben al techo o ponen sillas. Lo que importa es tener la mejor vista, el mejor  ángulo para disfrutar del baile.

Un Carnaval con Alegría y Color

El cansancio y el calor no acaban con la fuerza de los charros o de quienes los acompañan, porque van preparados con todo tipo de bebidas: aguas, refrescos, cervezas, micheladas e incluso tequila o whisky, estas últimas, son las más solicitadas por los alegres carnavaleros, para poder aguantar las ocho horas que bailan por día.

La hora de la comida marca casi el final de su largo recorrido. Todos comen en una casa que amablemente abrió sus puertas para servir alimentos a más de 150 personas. Los carnavaleros utilizan este tiempo para por fin sentarse, descansar, quitarse la máscara, platicar con sus acompañantes y  recuperar energía para lucirse en la parte final de su danzar.

La forma de agradecer la comida es bailarle a la familia que los recibió, misma que disfruta de cada paso rítmico que dan los carnavaleros, y las orquesta los menciona en cada canción que estos toquen.

La parte final de esta gran festividad  lo hacen bajo la luz de la luna.

El Carnaval  concluye en la plaza del pueblo de La Magdalena. Ahí llegan niños, jóvenes y adultos para observar estar tradición. Gritos, porras y aplausos son parte del ambiente. Los mismos charros gritan y ponen su alma en cada movimiento, en cada paso. Esto es cultura, es tradición, esto es la Magdalena y esto es México.

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