Cabañas: De vuelta a la vida

Carlos Gorozpe El ídolo cumplió su promesa de volver. Así, por increíble que parezca pero el milagro llamado Salvador Cabañas regresó el pasado miércoles 10 de agosto a casa como lo merece un jugador de su calibre: en vida y con la afición que lo hizo grande alentándolo a cada segundo. Qué importa si sólo jugó algunos minutos, el delantero guaraní fue capaz de opacar un deslucido partido de homenaje como lo fue el América contra Paraguay. La fiesta comenzó una hora antes del silbatazo inicial. Cuando en el calentamiento la gente miraba emocionada como ‘Chava’ vestía los colores americanistas y tocaba el balón como en los viejos tiempos. “Grandeza es no dejarse vencer por nada”, fue la frase que se pudo observar en el círculo central del Azteca donde por unos instantes Cabañas se colocó para recordar lo que se siente de nueva cuenta ser un jugador de futbol. Cada detalle fue cargado de emotividad, sobre todo cuando tanto paraguayos y americanistas portar una playera con el 10 en los dorsales y la frase “Iporá”, que en guaraní quiere decir “Estoy bien”, la cual fue la primer palabra que el ‘Mariscal’ pronunció una vez que despertó de su letargo provocado por el balazo en la cabeza. Tras la entrada al campo, los elementos de las dos escuadras formaron un circulo en el centro de la cancha donde Cabañas se puso en el corazón del estadio que tantas veces hizo estallar de alegría, para recibir ya casi al borde de las lágrimas, una playera paraguaya firmada por todos sus colegas mientras se escuchaba de fondo la canción “No estás sólo” y las pantallas del inmueble enfocaban al que tantas veces mostró celebrando un gol. En el medio tiempo, Cabañas se tomó todo el tiempo del mundo para darle la vuelta al campo, saludo a todos los aficionados que estaban en la grada y cuando llegó el momento de ver a la porra, se tocó el corazón donde está bordado el escudo del América, como si quisiera dejar en claro que su órgano vital, sigue latiendo por esos colores.

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