Así se vive en la Ciudad

Diego Reyes

Roberto Juárez es uno de los tantos trabajadores que se ganan la vida diariamente en un puesto de discos piratas de la colonia Tacuba, sus amigos los conocen como “El Rober”. Viaja diariamente dese Ciudad Azteca  para ganarse unos mil quinientos pesos diarios.

El Rober comenta “ sé que no es correcto que trabaje de esto por que es ilegal, no tengo  seguro social , pero debo mantener a mis chamacos tengo cinco Ramoncito, el José es tremendo va en segundo de primaria , la Monse esta acabando su secundaria , si vieras que buenas calificaciones tiene puro diez güero!!! , Toño  es mi ayudante verdad mijo a lo que el niño responde: sí,  con singular alegría al levantar una caja repleta de discos.  Mira yo le digo aplícate en la escuela mijo, pa que no seas burro como tu papá , es inteligente el Toñito apenas tiene cinco  años y veas como le chambea y por allí anda mi otro escuincle Juan , mientras le habla con un chiflido ¡ Juanito ven a saludar al amigo!”

“Pus si güero como te decía aquí estamos chambiándole, no hay de otra, el país esta re canijo, yo quise estudiar, pero pus tuve que entrarle al negocio si no pus no comíamos y sin estudios pus donde me van a contratar, antes de meterme a vender discos estaba chambiando en una fábrica pero pus no veía a mis hijos y casi ni ganaba, aquí me la paso bien, todos me conocen”.

“Rober ahora que discos me trais, ya hasta tengo clientes, llevo aquí como tres años y me va bien es buen negocio. Ya ves hasta dice mi cartel discos de diez varos señalándolo en naranja pa que la gente se acerque, eso me lo enseñó mi compadre que también vende discos pero allá en Tepito.

Esta pesado también no te creas tengo que levantarme a las cuatro de la mañana, luego si es una joda verda?, pero tengo que irme a surtir de mercancía por el metro de Santa Martha, pero cuando salgo le rezo a la santísima muerte, es re milagrosa no por nada la tengo tatuada en mi espalda, ya cuando veo que todo salió bien llegando a mi casa que es tu casa güero le pongo sus rosas negras pa darle gracias. Ella me cuida y me ha dado todo lo que tengo mis hijos y mi mujer  Lupita no sabes güero cuánto le agradezco por ella estamos aquí, resale y veras que te cumple lo que quieras mientras besa su collar de la Santa Muerte.”

De fondo se escucha “lejos estaba de pensar que un amor doliera tanto tiene espinas el rosal  y mi alma esta llorando” y como fue transcurriendo la canción el Rober le subía más a la canción a lo que de pronto se acercó un hombre moreno de cabello chino preguntando ¿son los éxitos de cañaveral? ¡Todos! le responde Rober.

El joven se queda mirando un momento el montonal de discos que estaban sobre una mesita improvisada y levanta uno que decía los grandes de la cumbia. Después de unos minutos de haber escuchado el disco  y moviendo su cabeza significando que le gustaba el ritmo de la música, dijo si me lo das. Va probado, sin fallas cualquier cosa te lo cambio aquí pura calida dijo el Rober.

Ya dando casi las seis de la tarde me dice “¡uchale mi güero!, ya nos tenemos que ir, se está oscureciendo y hago tres horas a mi casa ay luego nos vemos, me gusto platicar contigo, voy a levantar mi puesto y a comer ¿no gustas? Aquí a la vuelta hay unas tortas re buenas, de veras yo invito”.

Share This: