Asesinatos en escuelas a lo largo de la historia

Asesinatos en escuelas a lo largo de la historia

Por Camila Ayala Espinosa

Por centurias, la escuela ha sido el reflejo de lo mejor que tiene la humanidad. Representa seguridad, conocimiento y bondad. En la institución escolar se prepara el futuro. Por ello, no parece ser extraño que cuando se atenta contra un centro educativo la sociedad se sienta agraviada, violentada y en quiebra.

El 18 de enero de este año 2017 los ojos del país, de México, voltearon hacia una escuela. Un estudiante de 15 años con una pistola calibre .22, disparó contra su maestra y varios compañeros, para después suicidarse. El saldo fue de tres heridos y la muerte del atacante.

Ante esto, la ola mediática nacional lanzó la siguiente pregunta: Lo que ocurrió ese día en el Colegio Americano del Noroeste, ubicado en Nuevo León, Monterrey, ¿es el resultado de la ruptura del tejido social?

No es la primera vez que ocurre un ataque así. A lo largo de la historia, la casa del conocimiento, la escuela, ha sido víctima de agresiones y asesinatos.

Una de las primeras agresiones que hubo dentro de una escuela, en el continente americano, ocurrió en Pensilvania, Estados Unidos de Norteamérica, en el año de 1764. Cuatro indios pertenecientes a la nación Lenape, entraron a una escuela de colonos. Los lenapes asesinaron al maestro y a 11 niños, a quienes habían, en vida, quitado el cuero cabelludo. De este hecho sólo sobrevivieron dos niños.

Israel fue cuna de otro hecho similar. Nuevamente una escuela fue ultrajada por tres hombres pertenecientes al Frente Democrático para la Liberación de Palestina. Ellos, después de asesinar a algunos civiles, entraron a una escuela primaria. Por dos días tuvieron como rehenes a 102 personas. El saldo mortal fue de 22 niños.

El antropólogo Ernest Becker, quien por cierto fue ganador de dos premios Pulitzer, tomó de dos académicos sus teorías para desarrollar una propia que es una reflexión sobre la maldad, la muerte y el poder. De Sigmund Freud tomó su teoría biológica y el subconsciente, considerando que lo que más deseamos es lo prohibido. De Karl Marx utilizó el postulado de la lucha de clases, es decir el desquite del oprimido. Con esos fundamentos escribió La lucha contra el mal.

Tanto para Becker como para Erich Fromm, la maldad es el reflejo de persecución del poder. Por supuesto, también consideró que hay factores biológicos y neurológicos, además de sociales que catapultan a las personas a cometer acciones terribles.

Lo que sorprende a muchos académicos y a la opinión mundial sobre los ataques dentro de escuelas es que, muchas veces, éstos son efectuados por su propia comunidad: alumnos, maestros o padres de familia.

El 15 de septiembre de 1959, el padre de familia Paul Orgeron perdió la razón al enterarse de que a su hijo le negaron la inscripción. Colocó un explosivo en el patio de juegos y esperó para detonarlo durante el recreo. El saldo fue la muerte de Paul Orgeron junto con su hijo, dos niños de siete años, además de 18 estudiantes heridos.

Pareciera que los estudiantes son los que menos cometerían un ataque letal, sin embargo, desde la década de 1970, los alumnos son los que han tomado las armas con la mira puesta en el asesinato. Muestra de ello es lo que pasó un 28 de mayo de 1975, en Canadá. Un joven de 16 años mató a balazos a un profesor y a un estudiante en la Secundaria Brampton y, de paso, hirió a 13 personas.

Hubo otro suceso sangriento en Arkansas, Estados Unidos de Norteamérica. Un niño de 11 años junto, con una adolescente de 13 años, masacraron a un grupo de estudiantes. Era el 24 de marzo de 1998, y Andrew Golden presionó la alarma contra incendios de la escuela, señal a la que acudió su amiga Mitchell Johnson. Ambos esperaron a tener bajo la mira de sus armas a los alumnos que iban saliendo del edificio.

El 20 de abril de 1999 quedaría también guardado para siempre en la memoria colectiva del mundo por la llamada Masacre de la Escuela Secundaria de Columbine. Esa tragedia ha sido desde entonces el referente mundial del atentado de un estudiante contra sus compañeros y maestros. Eric Harris de 18 años y Dylan Klebold de 17, armados con una carabina, una escopeta y armas 311D y una TEC-9, además de bombas de manufactura casera, realizaron una de las más grandes matanzas dejando un rastro de 12 estudiantes muertos y 21 heridos.

En 2004, en China, el estudiante de bioquímica Ma Jiajue, de 23 años de edad, apuñaló a cuatro de sus compañeros dentro de la Universidad de Yunnan.

Fue en el Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia, durante 2007, que ocurrió el peor ataque perpetrado por un alumno en una institución de educación superior. Hubo 32 fallecidos.

En Atizapán, en el Estado de México, durante el año 2014, un estudiante de 14 años, asesinó de un balazo a su condiscípulo de 13 años.

Un muerto y cuatro heridos fue la obra de un estudiante de 13 años armado con una ballesta y un machete en 2015, en España.

Becker acudió a una cuestión ontológica que explica la existencia del mal. El mal ocurre como reflejo del querer ser inmortal y la violencia como “manejo expiatorio con el más allá”.

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