A punto del portazo en el Bataclán

Diana Lastiri

La colonia Condesa de la Ciudad de México, es popular entre los jóvenes debido a la amplia oferta de lugares para divertirse y beber desde un café hasta algunos de los mejores vinos que se venden en nuestro país.

Uno de esos lugares es el Bataclán, un bar en cuya planta alta tiene un teatro-bar llamado La Bodega, un pequeño foro que sirve de escenario para presentaciones especiales de teatro y música.

El pasado jueves 23 de enero, este lugar fue el protagonista de un concierto en el que los responsables se olvidaron por completo de la esencia de su función: ser el lazo entre prensa, invitados y la banda que los contrató: Dead Girl's Requiem (DGR).

Se citó a los medios de comunicación fue a las 19:00 horas para ser atendidos personalmente por la banda que los invitó a presenciar la grabación especial de un video para su próximo show y les contó de su nueva cerveza: ‘Leonora’.

A las 20:00 horas los reporteros y el públicol comenzó a acomodarse en el pequeño foro, unos para hacer su trabajo y otros, para disfrutar del concierto.

El evento fue abierto por el dueto Andrea LP quienes tocaron cerca de 30 minutos, dando tiempo a que el total de lugares fuera ocupado por el público.

Para cuando Dead Girl’s Requiem subió al escenario, los meseros del lugar debieron improvisar diversas mesas al pie del escenario, pues afortunadamente para el grupo, los asistentes rebasaron el cupo para el que está diseñado el foro.

Con el precario acomodo de gente y reporteros, éstos últimos debieron realizar su trabajo lo más rápido posible para no estorbar al público y dejar los lugares libres para quienes habían pagado por ir a ver a DGR.

Al terminar la segunda canción, los reporteros comenzaron a salir de a poco, sin embargo, al llegar a la puerta del lugar, un trabajador del Bataclán les pidió que mostraran el ticket de pago del cover, que a pesar de ser de prensa debían pagarlo.

Durante una hora, un grupo de aproximadamente 20 reporteros estuvieron buscando a los responsables de la organización del evento, sin embargo, éstos desaparecieron del lugar como por arte de magia y un miembro del staff que tuvo el infortunio de estar presente, informó a los periodistas que tendrían que esperar a que terminara el concierto.

Sin obtener respuesta que solucionara el asunto, uno de los reporteros solicitó el auxilio de la fuerza pública argumentando que los estaban reteniendo contra su voluntad en un evento al que asistieron a hacer su trabajo.

Al escuchar esto, Avi Michael, músico invitado por DGR decidió tomar control del tema y se comprometió con el gerente del Bataclán a pagarle todos los covers de los miembros de prensa, pues al final, los muchachos fueron invitados por el grupo y era injusto hacerlos pagar por trabajar.

La triste moraleja

El concierto de Dead Girl’s Requiem fue todo un éxito, sin embargo, la falta de seriedad y compromiso de su equipo de Relaciones Públicas opacó por completo las impresiones que pudieron tener los invitados de prensa.

Acudir a la cobertura de un evento, nos obliga a informar con veracidad si éste valió la pena o no, pues no debemos olvidar que nosotros podemos servir como referente para que los lectores se sientan atraídos por los espectáculos de los que damos cuenta.

Por eso es muy importante tener en cuenta que ni ellos nos hacen un favor al invitarnos, ni nosotros tenemos el poder absoluto al ir a cubrir sus eventos, se trata de una corresponsabilidad en la que los entretenedores se deben a su público y es su deber ofrecer espectáculos de calidad mientras que nosotros periodistas, nos debemos al lector y nos toca informar de lo bueno y lo malo que sucede a nuestro alrededor.

En esta ocasión el mal entendido fue con los periodistas, yo me pregunto ¿qué hubiera pasado si los admiradores tuvieran un problema de este tipo? Acaso los organizadores ¿también hubieran desaparecido?

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