Exámenes de confianza

Redacción

Marina Sánchez es ministerio público de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal. Ella fue sometida al polígrafo para garantizar su confiabilidad al entrar como personal de nuevo ingreso como servidor público.

Esta prueba, mejor conocida como “el detector de mentiras” previene riesgos en la actuación del personal que puedan dañar la institución y su funcionamiento a través de una serie de preguntas relacionadas con sus hábitos personales, valores y principios.

Marina, como muchos policías y trabajadores de gobierno se han sometido a este examen que no dura más de una hora.

Lo primero es sentarse en una silla cómoda frente a un aparato que se conecta en los dedos de la mano derecha para registrar variables de comportamiento en la respiración y otros estímulos y se van plasmando en un papel como gráficas.

El polígrafo es una de las pruebas que se realizan como parte de los exámenes de control de confianza que se aplican en México.

En 2008, la Secretaría de Seguridad Pública, en coordinación con las entidades federativas, se comprometieron a perfeccionar los mecanismos de reclutamiento, selección, capacitación, promoción y retiro de los elementos de las instituciones policiales del país.

El presidente Felipe Calderón apostó a acabar con la corrupción en todos el sistema de procuración de justicia, y sobre todo en las 516 mil 820 policías que existen en México. Para ello se acordó la aplicación de exámenes de control de confianza también para servidores públicos.

Los exámenes de control de confianza son una serie de exámenes para seleccionar y evaluar personal y según, permite detectar vulnerabilidades para no correr riesgos de corrupción, impunidad y penetración del crimen organizado que puedan dañar el patrimonio y el cumplimiento de los objetivos de las instituciones.

El artículo 85 del Reglamento de la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República señala que los procesos de evaluación comprenderán los exámenes de evaluación médica;  evaluación toxicológica; evaluación de aptitudes físicas;  evaluación psicológica; evaluación del entorno social y situación patrimonial; evaluación poligráfica y evaluación del desempeño.

Sin embargo, de todos los exámenes el más polémico es el polígrafo,  un instrumento que monitorea y registra cambios fisiológicos, tales como la presión arterial, el ritmo cardiaco, los niveles de respiración, la presión sanguínea, y la respuesta eléctrica o conductancia de la piel.

Quien examina es un poligrafista profesional que puede interpretar estos cambios y detectar la falta de honestidad.

Aparentemente se han realizado muchos estudios sobre su efectividad, en algunos casos se habla de que es capaz de determinar la veracidad de un testimonio con un nivel de confiabilidad entre el 80 7 el 85% y en el mejor de los caso se habla del 95 por ciento y el 98 por ciento.

Las respuestas fisiológicas que mide, normalmente ritmo cardiaco y respiratorio, junto con la conductividad de la piel no son forzosamente signos de falta de honradez pues hay especialistas que señalan que el polígrafo detecta más el miedo que la mentira.

Es cierto que personas que han reprobado los exámenes de la pgr son sin duda corruptos, y qué bueno que los hayan detectado.

Pero lo preocupante es que muchos de los que no aprobaron fue más por nervios y miedo y no por ser gente honesta y con buenos antecedentes, y que por ese hecho deben dejar las instituciones.

No obstante en nuestro país se debe reglamentar su uso.

No sabemos hoy con qué periodicidad debe aplicarse, además se deben atender las recomendaciones de especialistas. Pero quizás la clave en México sea usar más la inteligencia, privilegiar el factor humano, además de usar otras tecnologías alternas.

Lo que es un hecho es que los menores de edad no están autorizados para realizar esta prueba al igual que personas que sufren una enfermedad mental.

En cuanto a las demás pruebas de confianza,  tiene un mayor peso el entorno social y la evaluación toxicológica pues la corrupción y las adicciones llevan a muchos funcionarios y policías a tener contacto con el crimen organizado y ser parte de ellos.