Turistear en el DF, la opción de hoy

Janet Cacelín

Tras la alerta de “si viaja a México no vaya al norte”, debido a la inseguridad que aqueja al país, la mayoría de los vacacionistas optaron por visitar el Distrito Federal.

Así lo confirmó el secretario de Turismo capitalino, Carlos Mackinla, quien reportó que en esta temporada el porcentaje de ocupación hotelera en la capital del país es de casi 45 por ciento, por lo que la Ciudad de México se convirtió en una opción para el periodo de asueto de Semana Santa.

Atrás quedaron los días en que se tenían reportes de asaltos a turistas en reiteradas ocasiones, y es que aunque en todas las ciudades existen áreas inseguras, as personas que visitaron la capital en este periodo vacacional, dijeron que para ellos, poder salir a las calles en la madrugada es importante para elegir un lugar dónde pasar los días de asueto, y en el DF, han podido hacerlo sin problemas.

La derrama económica estimada es de 4 mil millones de pesos, y la seguridad que los turistas sienten en algunas zonas del DF, son una de las causas principales. Destacaron aspectos como más iluminación, más seguridad, más limpieza y menos tráfico.

Del millón 235 mil turistas que se espera haber recibido en este periodo vacacional el 75 por ciento es de provincia y 25 por ciento de otros países.

Cabe recordar que el año pasado, antes de las vacaciones de Semana santa, llegó a México una forma particular de turismo llamado “negro” o “de morbo”, debido a la difusión de la “narcocultura”.

Todo comenzó de manera paulatina con los llamados springbreakers estadunidenses y europeos, jóvenes que querían diversión sin límites y visitaban la frontera norte y las playas mexicanas.

Por 950 dólares más avión se ofrecen visitas a las comunidades indígenas más apartadas para ver cómo viven y cómo se rigen y entender la inequidad histórica que han vivido estas comunidades.

En el mismo paquete se recorren áreas donde la agricultura ha sido devastada debido a la entrada en vigor del TLCAN, o poblaciones donde los hombres han emigrado a los Estados Unidos y dejan atrás a las mujeres solas al cuidado y la educación de los niños.

Otra singular modalidad es la del Parque Ecológico Alberto, en Hidalgo, centro del país, donde los turistas sufren la persecución de “policías fronterizos” que, al atrapar a los cansados viajeros, les insultan en inglés para que tengan una idea de lo que padecen los indocumentados.

En el corazón de la capital mexicana, el barrio de Tepito, centro del contrabando, del narcotráfico y la piratería, es escenario de recorridos que incluyen el santuario de la llamada Santa Muerte e incluso entrevistas con familiares de jóvenes muertos o heridos a balazos, detalla el GMSI.

Pero en 2012, tal parece que la economía de los sectores que dependen del turismo sigue a flote. Las agencias de viajes, pese a las pérdidas registradas, han decidido apostar por apegarse al lema “promover en el mercado local, las atracciones locales” y poner sus ojos en lo ofertado a nivel nacional, con viajes de menos de tres horas de trayecto, estancia en hoteles de fines de semana y consumo austero pero rentable.

El objetivo hoy, para incentivar el turismo, es motivar al consumidor a cambiar sus hábitos de fin de semana, es decir, invitarlos a la realización de viajes cortos en el interior de la República. Esta táctica, de acuerdo con las agencias de viaje, ha dado resultados.

Ahora, pese a que la economía  de los ciudadanos no es holgada, se considera estable; pero los motivos para promover el turismo tendrán el reto de garantizar, en distancias cortas, la seguridad demandada por los visitantes no sólo en los centros de atracción sino también durante su trayecto de ida y vuelta.  Es la forma de generar confianza y, a mediano plazo, que los ciudadanos, alarguen la distancia de sus viajes.

Por esa razón, en el Distrito Federal, que pese al ambiente citadino logró colocarse estas vacaciones como uno de los principales sitios turístico del país. Pese a los índices de violencia registrados, el Distrito Federal es percibido como “seguro”, por su disminución en el índice de homicidios, no obstante dichos índices sólo se notan  gracias al deterioro acelerado de otros lugares.

De hecho, el año pasado hubo 25  por ciento más asesinatos que en 2006, refiere un estudio realizado por la revista TheEconomist.